viernes, 4 de enero de 2013

EL MAR ES MI TESTIGO

"Adiós". Pintura de Alfred Guillou (1844-1926). Artista francés. Realismo.


Vuelta de tormentas que nunca se extinguieron,
vuelta de naufragios sobre mi corazón,
la agonía que cede al final sin remedio,
desoladas las manos, estampida en la voz...

Vuelve el devaneo de las aves de paso,
musitando sospechas queda el nido sin plumas,
gobiernan las rapaces sobre el ancho remanso,
el cielo entrecortado se queda entre la espuma....

¿ A dónde vas sin voz pregonero del alba?
¿ A dónde tú que vienes de una isla olvidada?
¿ A dónde vas sollozo en la noche que muere?...

Rozando tus riberas vi llegar a selene,
y entre tus lirios de agua me quedé por noviembre...
Noviembre con su eco y deshojando tu ausencia,
que susurraba versos, que templaba el alféizar,
que abrazaba la orla donde crecía un suspiro...

Ayer corté una fresa del jardín de la tarde,
recordé el primer beso bajo el lienzo de mayo.
Aromas de silencios esparcen las nostalgias...
Tu calor que aún lo guardo, tu dulzor en mi boca.

Navego por diciembre entre la tempestad,
el mar no tiene fondo, se hunde mi verdad...

Que te quise y te quiero y te vuelvo a querer...
He virado hacia el sur y elevado mi ancla,
timón a barlovento, mi dolor a la espalda,
allá sobre el Mistral encallará mi barca...

Que te quise y te quiero y después te querré...
La tormenta me envuelve y el mar es mi testigo,
dejo estas rosas blancas sobre su cristalino...

Del libro (inédito) Entre aguas corrientes. Por: Clarisa T.

6 comentarios:

  1. Rico lirismo, para poner en el verso los sobresaltos del amor, sin renunciar a él, por eso la contumancia en el amor, en un poema que no agota la querencia. UN abrazo. Carlos

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    1. Gracias, Carlos. Aunque con tiempo de retraso, te agradezco tu lectura atenta y tus buenas palabras, siempre.
      Saludos.

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