miércoles, 2 de enero de 2013

LAS ROSAS

 
Olvidado te tengo, amor.
Apenas recuerdo la alegría,
aquella que fue nuestra entre las rosas...

La añoranza y las sombras
han hecho su trabajo,
y ahora estoy sola,
desolada en el destierro.
Y mueren a diario
las rosas florecidas,
¡tan nuestras y tan vivas!

Ayer crucé aquel puente
de nuestros despertares...
Aquel que anduvimos sin prisas,
que albergaba estaciones,
parajes cubiertos de sonrisas
corredor de tantas ilusiones.

Y aunque fuera en diciembre,
lucían las rosas encarnadas
y luces coloridas nos miraban...
¡Aquellas luces nuestras!
¡Aquellas rosas vivas!
Anochece en el puerto,
y vuelven las naves a su atraque.
Es un velero el viento
por un aire sin parte ni secretos.

Se acerca entre reflejos...
Me invade luna nueva
y el intento se eleva...
¡Tantas ganas de verte!
¡Tantos besos sin fecha!

¿Está tu adiós presente?
Dile que se espere
y que olvido lo lleve y lo aleje,
que el “ahora” es del alba.
Levanta la mirada: ¡mírame a la cara!
Hazme una señal con tu brillo entre aguas...
Siempre tienes los ojos cubiertos de gotas...
¡Cristalino de olas! ¡rocío de amapolas!
Rocío sobre mayo y coloridos pájaros,
y diminutos soles entre rosas tempranas.
¡Las rosas encarnadas!...
¡Tan nuestras y tan grana!

Poema publicado en el libro: El aliado de Amara.  Ed. Círculo Rojo (nov.2012). Por: Clarisa Tomás-Cama

2 comentarios:

  1. Me encanta el final, ese adios que se vaya, y que se quede el presente, el ahora. Que bonito amiga. siempre un placer leerte. besoss

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Alicia, te envío un abrazo. Feliz fin de semana.

      Eliminar