martes, 16 de abril de 2013

MI SIEMPRE Y YO

Imagen del film: "Armageddon" (1998) de Michael Bay.

Siempre me encuentro
sobre el mismo abismo,
en la sima enervante
de la gran tristeza.
Subo hasta la cumbre,
flaquean las piernas,
y caigo en la pendiente
me doblego a sus pies.
Siempre acabo extraviada
por los mismos espacios:
siderales que triunfan,
¡planetas que no alcanzo!,
armageddon y el miedo...
Estertores de un fin
agónicos y eternos.
Y vuelvo al punto ígneo
del quebranto constante,
los días transeúntes
bebiéndome la sangre,
ignorando mi piel.
Las horas que vuelan,
los minutos cual liebres...
Siempre vuelvo a tus brazos,
pero nunca los abres.
Y me quedo en las calles
vagando con los perros,
y aullamos en la noche,
y nos llueven las piedras...
Y corremos como fieras
a dormir con los lobos.
Siempre acabo embarrada
caída en las torpezas,
descalabros febriles,
roturas que no sanan.
Siempre tengo en las manos
aquel sabor de ti...
Y las muerdo y las lamo,
me agarro a las retamas,
y sigue en mí tu huella
quemándome las yemas,
como lengua de fuego.
Dicen que hay un lugar
donde el dolor acaba,
donde empieza la vida
y gobierna esperanza...
Las noticias son vagas,
a mi puerta el cartero
hace tiempo no llama...
Siempre acabo en el mismo
lugar de la inconsciencia,
donde el alma se muere
esperando clemencia.

Poema recogido en el libro (inédito) "Donde el maizal florece" por, Clarisa Tomás.

lunes, 8 de abril de 2013

LA NORIA DEL MAR

Imagen del filme: "Magnolias de acero" (1989) de Herbert Ross.

En un ala del mundo alineados tú y yo,
como dos planetas fugados del cosmos,
vibrando la vida y saliendo a dar vueltas,
errantes sin glorias queriendo ser héroes,
buscando horizontes que abran sus puertas.

Aquí y allá, y en todas las partes,
tan dentro de todo y tan fuera del aire,
envueltos en luces que son ilusiones,
de un tiempo furtivo que al fin nos conforme.

Al oeste y al este y en ningún lugar,
durmiendo entre abrazos que no nos abarcan,
viviendo entre besos de sólo palabras,
atiendo mis horas y vuelvo a empezar.
Mundo giratorio,
la noria del mar,
magnolias de plata
vestidas con tules,
tus ojos me ciegan,
no puedo mirar,
el pecho me tiembla
te quiero besar;
la luna que nace
y se quiere escapar...
Y el amor que llega
con su libertad.
Te quiero entre esquinas que cantan mañanas,
te quiero entre espacios que son dibujados,
sorprende la vida con su abecedario,
lenguaje de un tiempo que canta y proclama,
sus notas al margen de lo inesperado.
La risa que vuela
entre la espuma blanca,
las manos se elevan,
caricias se calzan,
y entre los colores
de la primavera,
se enciende una rosa,
se acerca un cometa.

Poema recogido en el libro (inédito): Donde el maizal florece. Por: Clarisa Tomás- Campa.