viernes, 6 de noviembre de 2015

CAER...

Pintura del artista Ernest Descals.
http://ernestdescals.blogspot.com.es/

En Magdeburg, sobre el fluvial...

Después de aquel día, los puentes,
dejaron de hablarme,
pero aún me dejan palabras
escapadas por entre sus rendijas.
Y hay veces que me dejan chaquetas
olvidadas, bolsillos rotos,
notas escritas en simples servilletas.


Tú nunca me llegaste, Vida.
Por más que te esperé y abrí los ojos,
no encontré la dulzura que mi madre cantaba.
Y busqué en todas partes y te llamé en las noches,
y llegó la mañana y te dí por perdida”.


Nunca pensé que se podía morir
dos veces en un día.
No sé si en una vida,
la muerte se pierde en cuentas,
si resta, suma o perdona.
La impotencia abarca más de siete leguas,
y yo como otros, sin botas...


Quedarse ausente y no encontrar palabras,
cruzar tu pronombre sin saber qué persigues;
volcar los ojos y no encontrar más luces
ni adjetivos sobre el helor.
La angustia transitando por las venas,
el cerco del agua atando músculos
llenando la llaga impronunciable...

Y todo se abre en su espiral profunda, agónica
estrella que viniste a caer, humus del Elba...
Algunos, desde lejos, lo vimos sobre el puente
mirando el fluvial,
absorto sobre el fluir del agua...

Hay miradas que solas se dibujan;
hay pasos que nunca dejan ruido;
hay caídas que nadie las pronuncia...

Y vació sus brazos llenos de pesadumbre,
y se unió a los bordes
donde la vida pierde la desnudez que trajo,
su vestido de tierra.


Poema recogido en el libro (inédito) Los puentes desatendidos, por: Clarisa Tomás.

12 comentarios:

  1. Todo es principio y fin en la vida y hay que tender puentes para cruzarlos. Un beso enorme para ti y tus letras.

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    1. Gracias, Teresa. Un placer tenerte por esta orilla.
      Un abrazo, amiga.

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  2. Hoy, en mi repaso por los blog de la gente que aprecio, voy a pasar la tarde leyendo tus poemas. Sé, con seguridad, que será una experiencia muy agradable. Estoy por aquí, sobre el puente, apoyado en su baranda para ver el fluir brillante de tus letras. Un saludo cariñoso, Clarisa

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    1. Gracias, Gregorio. Me ha hecho ilusión volver a verte por aquí. Gracias por tus lecturas y entrañables comentarios.
      Saludos cariñosos, también para ti.

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  3. A mi siempre me hablan los puentes, me dejan parado y anonadado contemplándolos.Un bello poema que transmite algo de tristeza, pero muy positivo...

    "el cerco del agua atando músculos
    llenando la llaga impronunciable..."

    un dinamismo dentro de la soledad por el paso del tiempo.Como dice Teresa hay que tender puentes, y ojala esos puentes no se acaben nunca. Pueden ser un bonito recuerdo para una profunda amistad.

    Un gran abrazo !!

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    1. Ay, Carlos, gracias por tu complicidad. Qué cosas más bonitas dices: "el recuerdo de una profunda amistad". Palabras que guardaré con cariño, y sí ojalá...

      Un cariñoso abrazo, amigo.

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    1. Gracias, estimada Amanda. Un fuerte abrazo. Vaya muy bien.

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  5. qué poemazo. casi la he visto agarrada al pretil (se dice así?) del puente pensando si merecía la pena. comparto, un beso

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    1. Hola, Alex; pues si hasta viste la imagen, ya si lees a través de estas letras de agua. El detenerse en los puentes, es lo que tiene, a veces se puede comprender aquello que palpita bajo las simples huellas de su costado, bajo las volátiles luciérnagas de sus ojeras...
      Un beso.

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  6. HUmano...la muerte también nos viene de adentro. Un abrazo. Carlos

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    1. Muchas gracias, Carlos, por tus lecturas.
      Un abrazo.

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