jueves, 21 de enero de 2016

SOLITUDE

Pintura del artista francés Yvan Favre.
http://yvan-favre-art.blog4ever.pro/
Hermann Hesse. "En la niebla".

"¡Qué extraño es vagar en la niebla!
Ningún hombre conoce a otro.
Vida y soledad se confunden.
Cada uno está solo".



   Hoy es uno de esos días en los que siento que he perdido algo... Un encuentro, una palabra, un beso... Quizá un aroma... El viaje al lugar donde habitas...
Ese “algo” que busco en cada hélice, en cada despertar en otra latitud; en cada imagen que arrastran las nubes sobre lagos de paso. Ese algo que intuyo hay detrás de un verso, hecho a golpe de sueño y desmemoria para enraizar el canto del que brota. La búsqueda ingenua del corazón que espera, que desde las cenizas reverdezca la rama..., que toque una puerta y encienda una llama...


    Fue hoy, en una estación – de esas de largos andenes – , donde me sorprendió la soledad entre la gente. Las prisas iban por todas partes, unas en maletas con su repiqueteo; otras en tacones; las más veloces iban en zapatillas o mocasines. Soledades niñas saltando en su rebozo; cientos de mochilas cargadas con ella, volando a ras de hombros...

   En una esquina, mirando caer la lluvia en los cristales, vi a un hombre sin máscara y solo, con apariencia de viajero triste. Por un instante, su mirada se cruzó con la mía y traspasó todos los mundos que llevo dentro... Me recordó al primer amigo perro que tuve de pequeña, aquel día cuando lo encontramos mi hermano Julen y yo, en un bosque lusitano y atado a un árbol, en una mañana de esas de perros olvidados...

   Las estaciones me parecen mundos diminutos: !tan llenos y vacíos!. En donde puede verse la enorme distancia que une y separa a sus transeúntes. Lugares de encuentro y despedida, donde ruido y silencio van de la mano. El silencio que permanece tras cada tren que pasa y desaparece... El ruido agotador del lloro de las vías... El fugaz destello que dejan los adioses...

   Apenas me di cuenta, los minutos se había esfumado, como el viajero entre el tumulto... Subí al tren, junto a aquellas prisas que venían acechándome y me acurruqué sobre la cara del ventanal. La soledad de aquel hombre debía ser muy grande, porque ahora y ya lejos, aún persiste en el camino y dibuja su niebla... De algún modo, aquella soledad no es tan lejana a la mía. De alguna manera, me siento unida a un desolado extraño, a través de este hilo solitario que ata nuestras vidas y las deja caer en la desdicha de estar sin compañía... Porque no acabamos de llegar al lugar donde nos quieren y el compartir se convierte en el goce principal, allí donde importamos...


Venimos tú y yo de un dolor antiguo,
de estaciones rotas y hélices de humo.
Viajamos en la piel del desencanto.

Venimos tú y yo de un tiempo roto,
la cicatriz nos llaga en lo profundo.
¡Oh flor de las nieves bajo escarcha,
no romperán tu blanca fortaleza!

Hay corazones que viajan ocultos,
buscando la premura de un aliento.
Hay manos que acarician abedules
abiertas al sol de la mañana.
Hay rostros que guardan primaveras,
hay miradas que rompen los inviernos.

Venimos tú y yo desde el salitre,
buscamos el amor fuera de las fronteras
donde el ámbar nos guarde del exilio.

Y tendemos la vida
al contraluz del camino,
para amar, amar, amar...
Y buscamos palabras
que nos lleven al beso,
al caudal de ternura
donde el viaje culmine.
Y morir si es preciso
al mirarnos desnudos...
Y temblar para siempre
en destino extranjero.


Del libro (inédito) Donde el maizal florece. Por: © Clarisa Tomás.

16 comentarios:

  1. ESte post es un lírico collage, espectrado de soledades, de venidas y desencuentros, pedro siempre latiendo la ansiedad por el amor. UN abrazo. Carlos

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    1. Gracias, Carlos. Me alegra que te guste. Generosas tus palabras.
      Un abrazo.

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  2. Buenos días, Clarisa:
    Vivimos entre la Realidad y el Deseo, sentimos entre la Prosa y el Verso. Tus palabras hablan de vida y sentimiento.
    Es curioso, dependiendo del momento esa curiosidad puede ser animosa o desalentadora, cómo la casualidad de lo fortuito nos acerca a lo que buscamos; y lo hace con una mayor certeza de lo que alcanzamos con la intención. Es curioso cómo al vivir y sentir lo solemos hacer entre dos tierras.
    Un encuentro silencioso, en una estación, con un desconocido nos habla más de nosotros que las palabras de un amigo. No puedo evitar encontrar una metáfora entre esos andenes y los blogs donde nunca me siento un extranjero pese a cruzarme con desconocido.
    Enhorabuena por tus dos textos, Clarisa.
    ¡Feliz fin de semana!

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    1. Gracias, Nino. Me encanta este intercambio de palabras con nuestro parecer, que nos regalamos en esta ventana virtual, y que ya se ha vuelto un intercambio entrañable.
      !Feliz semana, amigo!

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  3. Excelente...mis palabras quedan cortas ante tanta belleza, un fuerte abrazo

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    1. Gracias mi querida Amy. Un abrazo fuerte también para ti. Un abrazo con cariño.

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  4. Feliz semana Clarisa...
    Yo siempre digo que la mejor compañera, la amiga fiel es la soledad. Creo que no hay nadie en este mundo que no la haya sentido o notado su prencencia alguna vez en su vida.
    Como siempre palabras y versos, repletos de ternura y belleza exquisita.
    Un abrazo de corazón con mis mejores deseos siempre.

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    1. Hola, Maite. Sí, son momentos que no podemos eludir, incluso quizá hasta necesarios; en fin... Eres un cielo. Un abrazo grandote, Maite.

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  5. Feliz semana Clarisa...
    Yo siempre digo que la mejor compañera, la amiga fiel es la soledad. Creo que no hay nadie en este mundo que no la haya sentido o notado su prencencia alguna vez en su vida.
    Como siempre palabras y versos, repletos de ternura y belleza exquisita.
    Un abrazo de corazón con mis mejores deseos siempre.

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  6. Muy hermoso, Clarisa. Tienes mucha razón, hay días en que una siente que ha perdido algo, y querría definirlo y, a veces, no se sabe ni siquiera qué, acaso lo que pudo ser y no fue, como bien señalas. Pero, también es verdad, que luego llegan otros días, en los que la vida nos regala algo, inesperado, bonito, especial. Y entonces la invisible balanza regresa a su equilibrio y nos sentimos en paz.
    Saludos.

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    1. Gracias, Pilar. Es cierto, ahí estamos, en la balanza que equilibra nuestros momentos: los perdidos y los encontrados. El "combate" de la vida ya es un regalo. Si además, ese combate, lo podemos expresar y dejar su constancia en palabras escritas, es todo un privilegio. Como el de tener tus palabras y detenimiento en lo que escribo.
      Un abrazo. Te vaya muy bien, Pilar.

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  7. Muy interesante, la forma y el contenido.
    Gracias por acercarme a tu blog, cuando terminen las presentaciones de mi libro voy a tener más tiempo de investigar en textos anteriores.
    Un abrazo.
    HD

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    1. Gracias, Humberto, por pasarte y leer. Nos leemos.
      Saludos.

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  8. uf, el primer y el último párrafo son preciosos...he venido a darme un paseo, a ponerme al día. decirte q también soy fan de Hesse, aunque no sé qué libro me gustó más, si "Siddhartha" o "El lobo estepario". Tengo más fresco el primero quizás. bueno, un beso, y sigue escribiendo, q lo haces muy bien

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    1. Gracias, Alex. Sí, Hesse es todo un símbolo entre los escritores a los que admiro y del que he aprendido mucho. Sobre todo en aquello tan noble que él llevó hasta el final: no rendirse nunca. Insistir en dar pasos...
      Tú, tampoco lo haces mal. Buena semana y provechoso retiro.

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  9. Que grande escribes con pequeñas palabras. Que pintura tan bella y que profundo el retrato.
    Esa dulce soledad que a veces yo acompaño que bien la acompañas tu hasta .....allí donde importamos.

    Siempre me gusta leerte pero últimamente no siempre llego donde quiero. Sigue dándonos estos bellos tesoros

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