martes, 23 de febrero de 2016

LE SILENCE DE LA MER

Imagen del film: Le silence de la mer del director Pierre Boutron (2004). Basada en la obra homónima del escritor francés Vercors (Jean Bruller , 1902-1991).



HISTORIA BREVE: PRECEDENTE Y RESISTENCIA

Le silence de la mer (El silencio del mar), libro de Vercors, no sólo puede ser considerada una pequeña obra maestra de la literatura francesa, sino seguramente el título más representativo de la Resistencia cultural de Francia contra la ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial. También, bajo estos hechos históricos, otras obras narrativas, se crearon y de las cuales algunas que leí han sido reconocidas como excelentes obras. Como: Mon village à l'heure allemande (Mi pueblo a la hora alemana), de Jean-Louis Bory; La Lutte de l'ange (La lucha del ángel), de André Malraux, y Les Amants d'Avignon (Los amantes de Aviñón), de Elsa Triolet, que entre otras, constituirían una valiosa muestra de una producción literaria vinculada a una concreta situación histórica.
Las relaciones entre Francia y Alemania han sido frecuentemente conflictivas. Las primeras contiendas tribales entre ambas se remontan a los primitivos galos y germanos, continuando en el transcurso del Medievo, hasta la llamada Edad Contemporánea. La intervención napoleónica, tras las gloriosas jornadas de Marengo y Austerlitz, provoca la desintegración del Sacro Imperio Romano Germánico y su división en pequeños Estados carente de poder efectivo ante el soberano francés.
Alemania se reunificó bajo la férula prusiana. En 1870 Napoleón III declara la guerra a Prusia. Al termino de la guerra franco-prusiana el emperador francés es derrotado y capturado en Sedán, y París sufre un asedio ante el cual ha de capitular, por primera vez en su historia. Se firma la Paz en Versalles, y nace la III República y el traspaso de Alsacia y Lorena a Alemania.
Las hostilidades se reanudan de nuevo en Julio de 1914. La Primera Guerra Mundial comienza a raíz del asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria en Sarajevo. El ejército alemán penetra de nuevo en Francia, pero no llega a París: la contraofensiva francesa logra detener el avance enemigo a orillas del Marne. En 1919 finaliza la gran contienda europea con la rendición de Alemania, se suscriben los tratados de paz en Versalles y se crea la Sociedad de Naciones. Son de sobra conocidas las circunstancias que alteraron el precario equilibrio político del periodo de entreguerras.
En 1939, Hitler iniciará la Blitzkrieg (guerra relámpago), invadiendo Polonia en septiembre de 1939. Inglaterra y Francia le declaran la guerra. Holanda y Bélgica capitularon en mayo de 1940 y el cinco de junio, las fuerzas de Wehrmacht, entraban en Francia, y tras nueve días, ocuparon París sin dificultad. Se formalizó entonces, un degradante armisticio franco-alemán el 22 de junio en Compiègne, y el país quedó dividido en dos zonas: la ocupada al norte y al oeste; y la libre, con capital en Vichy bajo la jefatura de Pétain. Y en rigor, toda Francia estaba ocupada y a sus habitantes no les quedaba más que dos soluciones: colaborar o resistir.



ARGUMENTO
Los acontecimientos ocurren en una casa francesa durante la ocupación alemana.
Un joven oficial del ejército alemán de ocupación ha de alojarse en una localidad próxima a París habitada por un anciano y su sobrina. El alemán, llamado Werner von Ebrennac, es un hombre correcto y sensible, compositor de música en su vida civil, pacifista, amante de Francia y su cultura. El anciano es el narrador anónimo de la historia. La sobrina, también anónima, se limita a cumplir unas vagas funciones domésticas y a permanecer callada: su obstinado silencio es una reproducción individual del silencio de Francia ante el invasor, una muestra palpable de esa dignidad que, en un antiguo cuento de hadas, posee la Bella frente a la bestia. Werner, progresivamente atraído por la muchacha, no deja de ser optimista y aplica la moraleja del cuento a las relaciones entre Francia y Alemania.

La bella tarda mucho tiempo en querer. Sin embargo, poco a poco, descubre que en el fondo de los ojos de su odiado carcelero hay una luz..., un reflejo donde puede leerse la súplica y el amor”...

Al fin del relato, el mismo Werner von Ebrennac, intentando seducir a la muchacha y a su tío se hace a la vez víctima y cómplice de los enemigos de Francia. Y ahí surge la controversia del personaje, y es que yendo, no obstante, a batirse por Hitler y los suyos, renegaba de sí mismo, como buen alemán obediente. Lo que justificaba aún más el silencio de sus anfitriones (tío y sobrina).
El silencio del mar no es un relato documental, sino alegórico. Y el título de la novela, confesaría el propio Vercors se debía a una imagen que le había perseguido:

El mar, «hogar tranquilo», como lo llama Valéry, tan sereno y silencioso bajo el cielo azul, no por ello disimula la refriega de los animales en las profundidades, que se desgarran entre sí y se devoran unos a otros. Así, bajo el silencio de la joven y su tío se encuentra todo el ardor de los sentimientos escondido, toda la violencia de un combate espiritual”.

Este libro, siempre me gustó y lo he releído varias veces. Es un libro sencillo, donde mientras aparentemente, no pasa nada, pasa todo. Los momentos “silenciosos” del narrador, son muy bellos y permite al lector, ser cómplice de esa insurgencia que se rebela contra el invasor, sin mediar palabras y, a la vez, esa personalización del pacifismo, en el huésped forzoso, que aunque manifiesta su admiración por la cultura francesa, encubre su propósito de destruirla.

Se hicieron dos versiones para el cine. La primera en 1949, del director: Jean-Pierre Melville, con guión del mismo y fiel a la novela de Vercors.
En 2004, Pierre Boutron, dirigió una nueva versión de Le silence de la mer, de Vercors, pero en esta ocasión, la versión cambia el rol de los dos personajes principales, y en vez de tío y sobrina, aquí son abuelo y nieta. Esta versión obtuvo varios premios en el Festival de Cine de Sainz-Tropez 2004. Mejor film de televisón; Mejor actriz (Julie Delarme) y Mejor música. Excelente film, que merece ver en su idioma original, pero eso sí, primero leed el libro. Una pequeña joya llena de buena literatura y rica en significados.


SOBRE LA OBRA
Le silence de la mer (El silencio del mar).
Primera edición, París, Les Éditions de Minuit, 1942.
Autor: Vercors.

Y es en este periodo de ocupación y resistencia, es donde se encuadra el argumento de esta novela corta de Vercors, seudónimo de jean Bruller, nacido en París el 26 de febrero de 1902 y que venía de una familia de hugonotes originarios de la región de los Vosgos, que emigraron a Bohemia por motivos religiosos. Antes de dedicarse a la escritura, inició una activa carrera de dibujante e ilustrador desde 1926, y que se prolongaría hasta la Segunda Guerra Mundial. Entre su prolífica obra como ilustrador, caben destacar, en 1937, el gran mural blanco y negro, con el que decoró el Pabellón del Ocio de la Exposición Universal: la misma en la que Picasso exhibió su Guernica.
El seudónimo, lo toma casi por accidente, ya que intervino en maniobras militares como oficial de reserva del cuerpo de cazadores alpinos, y en una de ellas tuvo un accidente donde se rompió la pierna, en un lugar, que para él, habría de ser mítico: un macizo montañoso, como una fortaleza natural, entre Grenoble y Valence, llamado Vercors. Liberado de sus compromisos militares, Jean Bruller se retira con su familia a Villiers-sur-Morin. A la casa que allí tenía y que habían ocupado los alemanes, en agosto de 1940. Ingresa en una red de Resistencia francesa, abandona el dibujo, y escribe una novela corta. En ese momento, en Francia, estaba prohibido publicar cualquier libro de contenido antialemán, y es cuando crea una empresa de edición clandestina, junto a su amigo Lescuere, llamada: Editions de Minuit. El 20 de febrero de 1942, sale a la luz Le silence de la mer, un volumen de apenas cien páginas y elaborado artesanalmente.


VERCORS
La liberación de Francia hace posible que Vercors se despoje de su máscara de autor clandestino – aunque no de su seudónimo – , a partir de este momento lícito.
La revelación de su verdadera personalidad sorprende a todos incluso a Jeanne, su esposa, que hasta entonces ignoraba por completo que Jean Bruller, su esposo, fuera un famoso escritor.
Vercors no dejará de mostrar una viva inquietud por las cuestiones sociales y políticas de su tiempo. En 1949, con motivo del procesamiento y ejecución del nacionalista húngaro Lászlo Rajk, y junto a Jean Cassou, antiguo miembro de la Resistencia francesa, publican en Esprit el manifiesto «No hay que engañar al pueblo». Es casi imposible enumerar la copiosa producción literaria y obras ilustradas de Vercors: narraciones, ensayos, reportajes, traducciones... Álbumes ilustrados, dibujos...
No quería extenderme, pero hay tantas cosas significativas sobre la vida y obra de Vercors, que siempre me han fascinado. Aquí, sólo he dejado unas cuantas anotaciones.

El libro está disponible en cualquier librería por si alguien tiene interés. La edición que más me gusta en español es la de Ediciones Cátedra. Lo recomiendo.
El film, también puede verse en youtube, en idioma original y subtitulado en varios idiomas.




6 comentarios:

  1. Me dio más ganas de leer el libro que de ver la película, pero se ve muy interesante.
    Un abrazo.
    HD

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    1. Sí, la reseña es sobre el libro, el cual merece la pena leerlo. La película, en este caso también merece ser vista. Vercors escribió varios relatos sobre la Francia ocupada durante la Segunda Guerra Mundia, ya que vivió los acontecimientos en primera persona. Justo el libro que yo tengo contiene El silencio del mar y otros relatos clandestinos.
      Gracias por pasarte y leer.
      Saludos.

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  2. Apreciada Clarisa:

    Con esta magistral clase de historia que nos has dado sobre los múltiples conflictos entre los países que hoy llevan por nombres Francia y Alemania más la referencia al libro "Le silence de la mer", es, apenas natural que uno, como me ha pasado a mi, quede entusiasmado y con muchas ganas de leer el libro. Trataré de conseguirlo en Suecia, si me es posible o encargarlo a España.
    Qué gusto da estar en esta casa de la cultura!
    Te dejo un abrazo.

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    1. Gracias, Gustavo. Siempre agradables tus palabras. Gracias por leer y tu interés.
      El gusto es tener tan buenos lectores como tú.
      Un cariñoso abrazo. Feliz semana.

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  3. Gracias por el inapreciable aporte que haces a la cultura...y a la historia, un fuerte abrazo

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    1. Gracias a ti, Amanda, por detenerte a leer y tu compromiso con la palabra escrita.
      Un abrazo.

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