viernes, 29 de enero de 2016

DISTANCIA

Pintura de la artista: Carmen Meca Ketterer. Surrealismo onírico-poética.
Artista versada en el concepto de la meta y el retorno.
http://carmenmecaketterer.blogspot.com.es/

"Hay que dormir con los ojos abiertos, hay que soñar con las manos".
De "Canto Roto". Octavio Paz.


Aceptando que soy
nómada urgente,
miro, deslumbrada,
el camino infinito...

Desde esta distancia
el mundo es un ático;
desde esta ventana
abierta al espacio,
aquí donde la vida
se dilata y contrae,
con el sueño caído,
con en el tul en la cara...

Susurra la montaña
pero no sé qué cuenta,
la hierba se estremece,
la inquietud es un pájaro...

Corazón desangrado,
siempre escribo en tus venas,
y me ocurre que sigo
con la vida distante,
lejana a los motivos,
ensoñada en mi elipse.

Ha caído una estrella,
un murciélago cuelga...
Otros mundos se parten,
explosionan, se abren,
se reparten pedazos de llamas
en orillas de cielos oblicuos...

Y la tierra cultiva sus flores milenarias,
laboriosa renueva su perfume y su agua,
y gira, y palpita, y se mece en el cosmos...

Una fiera acecha – oportuna – a mi paso,
¿qué podrá querer de esta moribunda?
Quizá aún le importo
a la vida que muerde,
al sabor de los dientes
con su filo de agujas.
Hoy mi pecho se encoge
y no lloro ni temo.
Aceptando que soy
invisible distancia...

Del libro (inédito) Los puentes desatendidos. Por: © Clarisa T.

jueves, 21 de enero de 2016

SOLITUDE

Pintura del artista francés Yvan Favre.
http://yvan-favre-art.blog4ever.pro/
Hermann Hesse. "En la niebla".

"¡Qué extraño es vagar en la niebla!
Ningún hombre conoce a otro.
Vida y soledad se confunden.
Cada uno está solo".



   Hoy es uno de esos días en los que siento que he perdido algo... Un encuentro, una palabra, un beso... Quizá un aroma... El viaje al lugar donde habitas...
Ese “algo” que busco en cada hélice, en cada despertar en otra latitud; en cada imagen que arrastran las nubes sobre lagos de paso. Ese algo que intuyo hay detrás de un verso, hecho a golpe de sueño y desmemoria para enraizar el canto del que brota. La búsqueda ingenua del corazón que espera, que desde las cenizas reverdezca la rama..., que toque una puerta y encienda una llama...


    Fue hoy, en una estación – de esas de largos andenes – , donde me sorprendió la soledad entre la gente. Las prisas iban por todas partes, unas en maletas con su repiqueteo; otras en tacones; las más veloces iban en zapatillas o mocasines. Soledades niñas saltando en su rebozo; cientos de mochilas cargadas con ella, volando a ras de hombros...

   En una esquina, mirando caer la lluvia en los cristales, vi a un hombre sin máscara y solo, con apariencia de viajero triste. Por un instante, su mirada se cruzó con la mía y traspasó todos los mundos que llevo dentro... Me recordó al primer amigo perro que tuve de pequeña, aquel día cuando lo encontramos mi hermano Julen y yo, en un bosque lusitano y atado a un árbol, en una mañana de esas de perros olvidados...

   Las estaciones me parecen mundos diminutos: !tan llenos y vacíos!. En donde puede verse la enorme distancia que une y separa a sus transeúntes. Lugares de encuentro y despedida, donde ruido y silencio van de la mano. El silencio que permanece tras cada tren que pasa y desaparece... El ruido agotador del lloro de las vías... El fugaz destello que dejan los adioses...

   Apenas me di cuenta, los minutos se había esfumado, como el viajero entre el tumulto... Subí al tren, junto a aquellas prisas que venían acechándome y me acurruqué sobre la cara del ventanal. La soledad de aquel hombre debía ser muy grande, porque ahora y ya lejos, aún persiste en el camino y dibuja su niebla... De algún modo, aquella soledad no es tan lejana a la mía. De alguna manera, me siento unida a un desolado extraño, a través de este hilo solitario que ata nuestras vidas y las deja caer en la desdicha de estar sin compañía... Porque no acabamos de llegar al lugar donde nos quieren y el compartir se convierte en el goce principal, allí donde importamos...


Venimos tú y yo de un dolor antiguo,
de estaciones rotas y hélices de humo.
Viajamos en la piel del desencanto.

Venimos tú y yo de un tiempo roto,
la cicatriz nos llaga en lo profundo.
¡Oh flor de las nieves bajo escarcha,
no romperán tu blanca fortaleza!

Hay corazones que viajan ocultos,
buscando la premura de un aliento.
Hay manos que acarician abedules
abiertas al sol de la mañana.
Hay rostros que guardan primaveras,
hay miradas que rompen los inviernos.

Venimos tú y yo desde el salitre,
buscamos el amor fuera de las fronteras
donde el ámbar nos guarde del exilio.

Y tendemos la vida
al contraluz del camino,
para amar, amar, amar...
Y buscamos palabras
que nos lleven al beso,
al caudal de ternura
donde el viaje culmine.
Y morir si es preciso
al mirarnos desnudos...
Y temblar para siempre
en destino extranjero.


Del libro (inédito) Donde el maizal florece. Por: © Clarisa Tomás.

jueves, 7 de enero de 2016

Y TODO ESTÁ BIEN...

"Tomorrow will come" de MIKHAIL y INESSA Garmash.
http://www.garmash-artist.com/
http://www.artshopnc.com/garmash.html
A golpe de impulsos...

Y todo está bien
y todo que sigue;
el nacer y el vivir,
el temblar y el morir...

Unas luces se apagan,
otras se encienden.
Ayer murió Favio,
hoy nació Clemente,
mañana caerá un rayo...

La luna que sale,
el sol que gobierna,
la tierra en su rumbo,
un niño despierta...
¡Abridle la puerta
dulzuras del mundo!

Y yo me sostengo,
las piernas me llevan;
los brazos abiertos,
latidos me tiemblan.

El viento entre guerras,
las calles amargas,
el cielo escondido,
la luna tropieza...

Las bocas abiertas,
los ojos ahogados,
alientos fugaces...
¡Los gritos del valle!
Los breves hallazgos,
las risas a medias;
y eternos los males,
sin luces y a tientas.

Corriendo las fieras,
volando las aves,
batiendo su olvido
la sangre en los mares.

Agudas las sombras,
silencios que abrasan;
torturas ya mudas,
desdichas en llamas...

Y mi amor que no llega,
y mi amor que anda solo,
perdido en la niebla,
¿caído en el lodo?.
¡Caminos ocultos
abridme la senda!
Amor esperado,
no tardes, no tardes...
Amor imbatible,
tal vez pronto vengas...


Avanzo en mi ruta
de intentos despiertos,
desnudo mi voz,
visto sentimientos.
Se vuelca un lucero
en mis ventanales...

Espero, cantando,
al alba en su cima…
¡Alondras del viento
traedme la dicha!

Y todo está bien
y todo que sigue;
el agua en los ríos,
la vida en su ciclo.


Poema del libro (inédito) Paisajes desde una cornisa. Por: Clarisa T.

Comenzamos un nuevo año en esta orilla literaria. Hace tres, comencé a escribir en este espacio una muestra de algunas de mis obras, hoy,  estoy satisfecha con lo conseguido. He publicado dos libros, y este blog ha tenido más de 100.000 visitas; más de 2.000 comentarios; varios premios y, lo más importante, un extenso grupo de lectores y amigos virtuales, que en algunos casos, se han convertido en amigos cercanos, con los que comparto intereses, palabras y vida. 
Gracias a todos los que me leéis y hacéis posible mi ilusión por seguir publicando. Sin vuestra complicidad, este espacio no existiría.
Gracias por participar en este proyecto de palabras escritas, por vuestra generosidad. Y, este proyecto continúa... 

¡Buen año 2016 para todos! Las cosas no están bien en ninguna parte, las noticias aturden, pero también lo que vemos diariamente en nuestras calles. Parece un tiempo absurdo. Pienso que es el momento para que entre todos logremos algo mejor. Y no es soñar, sinceramente creo que, el tiempo de la "vuelta" ya ha comenzado. Cada día, a pesar de tantas dificultades, en cada rincón del mundo, alguien se rebela de alguna manera, a costa de su vida incluso, pero defendiendo la poca dignidad que ya nos queda. Es triste.
Y todas esas muertes (todas), no quedarán en vano. 
Y como ya estamos cansados de tanta violencia y tanta atrocidad, el camino para este cambio serán las palabras. Las palabras pacíficas, alzadas en las voces, a las que ya no podrán acallar...

Fragmento: Le petit prince. De Antoine de Saint-Exupéry.

"- Un jour, j'ai vu le soleil se coucher quarante-quatre fois!
Et un peu plus tard tu ajoutais:
-Tu sais... quand on est tellement triste on aime les couchers de soleil...
- Le jour des quarente-quatre fois tu étais donc tellement triste?
Mais le petit prince ne répondit pas".