miércoles, 29 de junio de 2016

PODER Y JUSTICIA

Justicia venciendo a Injusticia. Barroco. Francesco Solimena (1657-1747). 

ETERNA RIVALIDAD: PODER Y JUSTICIA
Meditando sobre los acontecimientos recientes ocurridos en España en estas ultimas elecciones y el debacle de Europa, me quedo como Erasmo de Rotterdam, “viendo el escaso poder que tiene la razón sobre la realidad”.
Dice Zweig en su libro Erasmo de Rotterdam triunfo y tragedia, que : «Parecíale a Erasmo, muy alocada toda la confusa agitación del mundo y a dondequiera que lanzara su mirada encontraba realizado el sentido del soneto de Shakespeare:

El mérito nacido cual mendigo,
la indigente oquedad reverenciada,
mordaza para el arte quien gobierna,
privado de derechos el espíritu,
juzgada necia la honradez sencilla».

También estoy confusa.
Algunos países que conforman la UE, ya no quieren permanecer en el proyecto europeo; Reino Unido no quiere formar parte y otros harán lo mismo. Quizá porque nunca hubo intención de crear un espacio común más humano donde la política solidaria fuera el principal eje, sino todo lo contrario; mas bien el experimento europeo nos ha traído a la actualidad aquel pensamiento egoísta que Maquiavelo proponía en su obra : El Príncipe. Donde cada “principe” de cada reíno de Europa ha pretendido para sí el más amplío poder.

Y España, por segunda vez, ha elegido un camino en el cual muchos españoles no cabrán en él, y otros se quedarán en las cunetas abandonados a su suerte. España no quiere políticas encaminadas a una mayor igualdad social. Ha triunfado como hemos visto la corrupción y todo lo que aleja, aún más, las clases desfavorecidas, es decir, a los perdedores; y se ha penalizado en las urnas a quienes aún no están viciados con las ansias del podio. A quienes luchan por hacer efectiva una sociedad más justa. Y todo parece un verdadero “juego de despropósitos”. No pretendo satirizar los males de esta sociedad actual, ni hacer crítica de nada, pues ante lo incomprensible, las palabras sobran y la verdad, estoy sin armas. Simplemente parece que se repite el mismo mal que viene desde antiguo: la estupidez humana. Es evidente que “en España se premia lo malo”, y no digo esto por que lo dijera un ilustre en otro tiempo y contexto teatral que nada tiene que ver, – y que era más bien conservador – cuyo nombre se repite en estos días, sino porque es una evidencia.

Hace unos días asistí a un desagradable suceso: el desahucio de una familia y sin un techo alternativo. Diariamente aún ocurren en nuestro país 67 desahucios. Por poner un ejemplo de uno de los males que arrastramos y que pudiéndose favorecer las herramientas para erradicarlo, “los poderes” no lo lo han permitido. Las lista de males sociales nuestros, como todos sabéis, es larga. Y no hablemos de ayudar al prójimo, ya sea un vecino o un refugiado. ¿Será que todos llevamos un príncipe Maquiavelo dentro? ¿Será que el humanismo fue sólo un pensamiento sin acciones que se quedó en cobardía? Pero no, una parte de la sociedad no es cobarde, lo demuestra cada día en las calles, rebelándose ante las injusticias y, ¿por qué no decirlo?, también ante la pasividad, la complicidad... Otros lo demuestran en su trabajo diario. Y ahora somos cómplices de aquellos males que no se arreglarán. Pues eso, que tenemos lo que nos merecemos.

Capítulo XXXI (Fragmento) de Elogio de la locura de Erasmo de Rotterdam.
«Veamos: Si alguien volviese la vista a su alrededor desde lo alto de una excelsa atalaya, como los poetas le atribuyen hacer a Júpiter, vería cuántas calamidades afligen la vida humana, cuán mísero y cuán sórdido es su nacimiento, cuán trabajosa la crianza, a cuántos sinsabores está expuesta la infancia, a cuántos sudores sujeta la juventud, cuán molesta es la vejez, cuán dura la inexorabilidad de la muerte, cuán perniciosas son las legiones de enfermedades, cuántos peligros están inminentes, cuánto desplacer se infiltra en la vida, cuán teñido de hiel está todo, para no recordar los males que los hombres se infieren entre sí, como, por ejemplo, la miseria, la cárcel, la deshonra, la vergüenza, los tormentos, las insidias, la traición, los insultos, los pleitos y los fraudes. Pero estoy pretendiendo contar las arenas del mar»...

Así, los eternos antagonistas se enfrentan de nuevo y parece que, prevalece el Poder. Siempre el poder... Maquiavelo está vivo.
Dice Stefan Zweig en su libro sobre Erasmo que: «mientras Erasmo deja a las generaciones venideras , como noble tarea, su legado espiritual de una concordancia europea, aparece uno de los libros más decisivos y osado de la Historia Universal, el famoso, Príncipe, de Nicolás Maquiavelo. En este manual, matemáticamente claro, de política de potencia y de buen éxito sin consideración a cosa alguna, están palpablemente formulados, como en un catecismo, los principios más opuestos al erasmismo. Mientras Erasmo exige de los príncipes y pueblos que subordinen, voluntaria y pacíficamente, en aras a la fraternal comunidad de todos los hombres, sus pretensiones egoístas e imperialistas, Maquiavelo eleva la voluntad de potencia, la voluntad de energía de cada príncipe y de cada nación hasta ser el supremo y único objeto de su pensamiento y acción (…) El extremo desarrollo de la propiedad individual nacional tiene que ser para ellos el único y visible fin propio y culminante de toda evolución histórica, y su realización, sin miramiento alguno, la más alta tarea dentro de los acontecimientos del mundo; para Maquiavelo el sentido final es el poder y el desplegamiento del poder, para Erasmo, la justicia».

¿No os recuerda este ejemplo de antítesis de pensamiento político y social a lo que está ocurriendo en nuestro país y en Europa?

Para mí, las políticas conservadoras son el fiel reflejo de ese pensamiento de fuerza efectiva sin contemplaciones. Por el contrario, las políticas más solidarias y las social-demócratas, serían las reminiscencias de esa humanidad que aún pervive, quizá soterrada, bajo nuestra piel de humanos.
Una vez más comprobamos que, en la sociedad actual, prevalecen los intereses individuales a los comunes. La política, que no es más que el engaño mediante el cual los poderes, se proporcionan a sí mismos más poder y dejan unas migajas a la ciudadanía, haciéndoles creer que los derechos sociales tienen que ganárselos mediante los múltiples mecanismos de esclavitud que la misma sociedad genera, con la falsa ilusión de que son logros individuales, sirve, y muy bien, a su propósito. Todos los pobres del mundo deberían unirse para crear un vínculo de solidaridad juntos. Desterrar todo lo maquiavélico, o al menos, apartar de las instituciones y de los gobiernos ese empero legendario tan mezquino.
Es ingenuo y hasta ridículo pretender que las sociedades deberían aspirar a un gobierno que las hiciera felices. Como mínimo, que no te dejaran morir de hambre delante de un gran supermercado; o morir sin atención sanitaria, delante de un hospital; o morir ahogado en el mar, delante de un mundo tirado al sol en la playa...
Todas las personas tenemos iguales derechos adquiridos al nacer, sólo por el hecho de estar vivos. ¿Quién decide que un niño coma y otro no? ¿Quién decide el derecho de vivir bajo un techo, de caminar libremente, de tener acceso a la sanidad?... Estas cosas no deberían discutirse en nuestros días.
¿Será que el legado de Maquiavelo prevalece al de Erasmo? Será que esa idea del humanismo, la más sencilla y al mismo tiempo eterna, de que el supremo tema de la humanidad es llegar a ser cada vez más humana, cada vez más espiritual y comprensiva de Erasmo, se diluye en los brazos de las fuerzas del capitalismo voraz, que todo se lleva, incluso la oportunidad de ser humanos.
Será que lo que se ha perdido, perdido está...
En fin, – permitidme esta licencia comparativa con varios siglos de diferencia – pero en España hemos elegido a Maquiavelo. Erasmo se ha quedado en su Elogio de la locura. El espíritu de justicia, la anhelada unión de las naciones bajo el signo de cultura común, sigue siendo una utopía, no ejecutada, y acaso, nunca ejecutable dentro de nuestra realidad. «Pero en lo más profundo, siempre supo Erasmo que este perverso espíritu de la naturaleza humana, que el fanatismo había de destrozar su propio mundo benigno y su existencia».

Anticipemos aquí lo que hace que Erasmo de Rotterdam, el gran olvidado, sea todavía hoy, y precisamente hoy , de tanto valor para nosotros: entre todos los escritores y creadores del Occidente fue el primer europeo consciente, el primer amigo de la paz, el más elocuente defensor del ideal humanístico, benévolo para lo mundano y lo espiritual. Erasmo amó muchas cosas que son queridas hoy para nosotros: la poesía y la filosofía, los libros y las obras de arte, las lenguas y los pueblos, y, sin hacer diferencia entre todos ellos, el conjunto de la humanidad, para el logro de una más alta civilización”.
Capítulo“Misión y sentido de la vida” de Stefan Zweig.
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Ideas tomadas del libro de Stefan Zweig: Erasmo de Rotterdam triunfo y tragedia de un humanista. Y del libro de Erasmo de Rotterdam: Elogio de la locura.

jueves, 23 de junio de 2016

CITA DE LA TIERRA

Gonzalo Márquez Cristo. Retrato del pintor: Ángel Loochkartt.



"Ars Mutandi"
"Ahora que el tiempo me persigue
Conozco el lugar donde la muerte reverdece
Y es allí donde comienza mi voz".
"La Morada fugitiva" de Gonzalo Márquez Cristo.



Poema "Cita de la tierra"
Autor: Gonzalo Márquez Cristo.
Del libro de poemas: "Oscuro nacimiento"
Editorial: Fundación Común Presencia. Enero de 2005 (1ª edición) . 5ª ed. en 2011.

En este libro su autor hace una fusión de fenómenos contrarios como la vida y la muerte que sirven como objeto para indagar sobre el destino humano.

CITA DE LA TIERRA

Lo tenía todo hasta que llegó la palabra.

Durante la vigilia conocí el grito azul. Probé todas las máscaras incluidas las del tú. Esperé que mi pobreza me hiciera libre y delaté a aquellos que decidieron heredar los desiertos.

Los señalé con mano de sal y deserté de la luz.

La sublevación del deseo nos dejó a la intemperie.

Imitamos la palidez de la luna y curamos la herida del insomnio con la ventana trémula de un cuerpo desnudo.

Las lágrimas, el miedo, las visiones, y todo lo que será recuerdo, me forzó a la fuga de mi rostro.

La tierra citó a sus testigos y los árboles fueron leídos por el viento. El fuego nuevamente interrogó nuestros sueños.

La sangre del amanecer cayó en mi pecho y padecí el cruel reinado de las horas.

No sé cuánto más debo perder para que me sea develado el poema. No sé cuál es la sed que debo atizar para continuar en la respiración. Eludí las rutas propuestas por el sol. Bauticé todo lo perdido. Habité la Edad del grito. Emprendí el camino hacia mi voz.

Y ahora, cuando cierro los ojos, alguien regresa a la vida.

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Su blog abierto al público para quien quiera leer parte de su extensa y maravillosa obra:

Mención en la revista Letralia sobre su fallecimiento el día 24 de mayo (reciente) de 2016. 

Me parece un acierto detenerse en la lectura de este poeta nacido en Colombia en 1963, que habló como nadie de las heridas espirituales de su país y que le dolían en la propia carne.
Poeta al que admiro y he leído parte de sus libros. Era de obligada justicia mencionarlo en este espacio con el sólo objetivo de mi agradecimiento por su legado. 
En su lectura encontré Sabiduría, la de aquél que engrandece la Poesía usándola también como un camino de entendimiento. " La poesía debe ser reflxión y estremecimiento", según sus palabras.
Tenga su Paz.

lunes, 6 de junio de 2016

POBRE

Ángela Figuera Aymerich, escritora española. (Bilbao, 30 de octubre de 1902 - Madrid, 2 de abril de 1984).


Poema: "Pobre".
Ángela Figuera Aymerich.
Obras completas
Ed. Hiperíón.



"No sé como ha ocurrido. Está todo tan malo,
Como suele decirse. Me he quedado muy pobre.
No tengo ni un jilguero ni una estatua.
No tengo ni una piedra para tirarla al mar.
No tengo ni una nube que me llueva por dentro.
Ni un cuchillo de plomo para cortar la rabia.
No tengo ni una mata de tomillo
Para tender el pañuelo.
(Verdad es que tampoco tengo pañuelo,
Se nota cuando lloro y mis lágrimas corren como ríos de lágrimas)
No tengo ni una tira de tafetán rosado
Para tapar las grietas del corazón. No tengo
Ni un pedazo de beso que llevarme a la boca.
Ni un poquito de sueño que llevarme a los ojos.
Ni un retazo de dios que me cubra las carnes.
Me he quedado tan pobre
Que no tengo siquiera donde caerme viva".


Dejo aquí, la biografía  breve que escribió sobre esta poeta singular, y de la cual recomiendo su lectura, el biógrafo, poeta y periodista Francisco Arias Solís, para la revista Islabahía.com



“Mi poesía de hoy -escribía Ángela Figuera- grita con el dolor de todos y denuncia con la rabia de todos. Y pretende también estar con todos los que saben su dolor y los que lo ignoran; los que buscan y los que caminan a ciegas. Y, si no puede salvarlos, al menos puede caminar con ellos. No me importa si mi poesía es, por lo circunstancial, por lo concreta e impura, perecedera. Si un solo hombre de mi tiempo se siente por ella comprendido y acompañado, consolado y estimulado ya no habrá sido todo inútil”.

Escogí este poema de entre otros también significativos, quizá porque a pesar de los años transcurridos, hoy en nuestro país hay mucha gente que se siente "pobre", o es pobre. La poesía social de Ángela, está de actualidad. Con este poema de su autora, me solidarizo con todos los que viven y sienten la pobreza en pleno siglo XXI. No soy ajena a este sufrimiento de nuestra sociedad. Quizá por ello, y visto el resultado de todos los gobiernos que nos han traído hasta aquí, y quienes sólo han mirado por sus intereses personales y no los de la ciudadanía, quizá digo, sea el momento del cambio. La democracia permite mediante las urnas, que los ciudadanos ejerzamos nuestro derecho al voto y con él, servir de correctivo a aquellas políticas que se alejan de las necesidades de todos. Ya espero ese cambio.

Para los que dicen que es cosa del pasado, dejo aquí algunos enlaces publicados en los medios sobre informes actuales, para quien tenga interés. 
Gracias.