miércoles, 27 de septiembre de 2017

LA MONTAÑA DE AGUA

Imagen: Óleo de Volkova Vera Gennadyevna. 
 Pintora costumbrista. Paisajes rusos (Русские пейзажи).



Todo era estéril ceniza,
lúgubre estancia
en desvanecidas rutas.
Todo era niebla
en mi corazón despoblado,
el torbellino errante,
la quimera engullidora
de las últimas migraciones.
Incomprendida desnudez
de la voz que hacía tiempo huía...

Llegué al final y eso era todo,
las torpezas dejaron de revolotear:
algo en mí se perdía...

Desorientada, entreabrí
los ojos para ver la pérdida,
fue entonces cuando
vi ante mí su blanca sima.
Ella estaba allí,
silenciosa y sin cuervos,
caminó hacia mis pies
y me indicó la senda de Agua.

La senda se hizo río
lleno de cisnes jubilosos,
de pequeños veleros
pobladores.
Y se le abrieron las venas
de los sauces
y le nacieron surtidores,
para llenarme
de tantas cosas verdaderas
por escribir.
Ella era así,
manantial para el último sorbo.




Poema escrito por Clarisa Tomás. © All Rights Reserved.

Gracias, Lectores.

16 comentarios:

  1. Olá Clarisa!
    Gostei do seu poema, "LA MONTAÑA DE AGUA", que tem belos versos como os que transcrevo, com sua licença:

    "Llegué al final y éso era todo,
    las torpezas dejaron de revolotear:
    algo en mí se perdía..."

    Parabéns, minha amiga.
    Um abraço.
    Pedro

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  2. Cuando parece que todo se desvanece, encontramos el sendero que nos guía a la paz. Preciosos versos amiga. Besos

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  3. Buenas tardes, Clarisa:
    Gracias por bañarnos en esperanza con este final, no me lo esperaba mientras leía, pero sí al conocerte: si la vida es un río que surca dos tierras, echo raíces en aquella que es fértil para la esperanza, encuentro mis raíces allí donde el viento entre los sauces se hace eco de la belleza de tus poemas, Clarisa.
    El manantial, en su pureza, permite que broten sentimientos que fluyen sin miedo a morir en la mar.
    Un abrazo refrescante, Clarisa.

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    1. Siempre agradecida, Nino, de todo lo bueno que me dejas. Y qué bonito lo has dicho...
      Un cariñoso abrazo, mi amigo entrañable.

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    2. Gracias, Clarisa.
      Espero que disculpes el tono vehemente con el que a veces correspondo a tus comentarios.
      Un abrazo cálido, compañera.

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  4. El asombro del poeta, ante la montaña dadora de agua, en su sima. Agua de vida y lustral. Bello poema de descubrimiento, de ese encontrar Picassiano, que nos permitir sentir la belleza del mundo natural. UN abrazo. carlos

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    1. Siempre agradecida, Carlos Augusto, de que me leas. Gracias por compartir tu tiempo en esta orilla literaria.
      Un abrazo.

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  5. La Poeta ante la desesperanza, enfrentada ante sus propios miedos, a sus propios interrogantes de vida, en busca de su propia identidad, busca en su más profunda soledad (¿acaso la sima, en términos metafóricos?) deshacerse de sus pesados fardos (las perdidas); pero esos fardos no se ven porque son solo esas limitaciones que no dejan a la poeta (y a cualquier ser humano) ser libre y ver la belleza que hay más allá de su propio interior. Cuando la Poeta abre sus ojos para ver sus perdidas, lo que descubre, en realidad, es que el mundo exulta de belleza, porque no todo es feo, y que todo de repente fluye para el asombro de quien vibra con la belleza y la transforma en palabra. Cuando la Poeta ( y cualquier humano que quiera trascender) se despoja de sus ataduras, cuando por fin abre los ojos al mundo, esas pérdidas ya no lo son y, por el contrario, existe la belleza, toda una conquista para el asombro.
    Querida Clarisa, me he sentido impresionado con tu poema y me ha obligado a meditar por muchos minutos hasta decantarme por este ligero análisis con un poco de sicología de profano.
    Te dejo mi admiración y un abrazo.

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    1. Estimado poeta, me quedé sin palabras para poder agradecerte tu maravilloso comentario. Gracias por tu interpretación, sentida, en el análisis de estas pequeñas palabras mías. Que no son mías, sino de todos los que hasta llegan y leen. Me agrada pensar que aún siendo tan diferentes y habitando en los distintos lugares, los humanos, podemos sentirnos unidos y cómplices en las palabras escritas. Sí, la Literatura es un puente.
      Un abrazo, Gustavo y ¡feliz día!

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  6. Me pregunto de cuántas maneras se puede interpretar un poema, tantas como personas lo lean; pero sólo una lo ha escrito y esa una, es en cierto modo, representación de muchas.
    La montaña que da es el espejo (agua) de la poeta que da; la imagen retornada. Los tiempos de silencio son una bendición, aunque duelen y nos desesperen o nos creen desasociego, es como si las palabras se ordenaran en silencio allá en su fondo, donde sea que esté, y al encontrar el sentido, un nuevo y reordenado sentido (aquello de lo que hablaba el filósofo Lyotard), quizá por crecimiento y maduración del propio poeta,se dispusiesen otra vez a salir a la luz, a volver, a ser. Es algo propio de los artistas, que por un lado desespera y por otro engrandece, ya que sus personalidades son complejas.
    Un abrazo.

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    1. Muchas gracias, Pilar.
      Un abrazo. Feliz fin de semana.

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  7. Precioso poema! Me ha encantado.
    Dice tanto con tan poco...
    Un abrazo, Clarisa!

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    1. Hola, Vikings. Muchas gracias por pasarte y leerme.
      Un abrazo.

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  8. la primera estrofa es una delicia, tienes con frecuencia unos momentos q ya los quisiera cualquier poeta para sí. yo estoy muy motivado y no podía dejar de pasarme por aquí, estoy escribiendo un poemario y solo me faltan 36 poemas (!!) para acabarlo. Un besote

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