domingo, 8 de mayo de 2016

MATAR A UN TORO

                         
Imagen del cuento: El toro que bramaba poemas, de Carmen Lodeiro.
Su blog: http://cometacarmenlodeiro.blogspot.com.es/2010/04/cuento-el-toro-que-bramaba-poemas_17.html
   
"Los ruiseñores no se dedican a otra cosa que a cantar para alegrarnos.
No estropean los frutos de los huertos, no anidan en los arcones del maíz,
no hacen nada más que derramar el corazón, cantando para nuestro deleite.
Por eso es pecado matar a un ruiseñor".
Harper Lee: "Matar a un ruiseñor"


Carta a un poeta enaltecedor de la tauromaquia,
que invita al festejo y presume de versos toreros
Preámbulo:
Esta carta no va dirigida a nadie en concreto, sino a quien corresponda. Y es mi forma de expresar la indignación y el dolor que me produce el hecho de que aún se celebren corridas de toros con la complicidad de muchos.
Ya sé que algunos poetas, pintores y artistas han defendido las corridas de toros como un arte e incluso han sido fuente de su inspiración, aunque pocos han llorado por ellos. He leído mucho sobre esto. El resultado para el toro es el mismo: muerte artística agónica, con su parafernalia. Algunos como Vargas Llosa o Savater no se pierden una fiesta taurina y,  dejan sus justificaciones con sandeces como esta de Savater en el País:  "lidiar al toro no es torturarle pues el toro ha sido creado para ser lidiado" ¡Qué poco les influyó Jovellanos o Unamuno. Me parece que nadie debería poner en duda que lo que se hace con los toros es una salvajada y, por ¿diversión? Me ahogo con estas cosas...
Arte es tener el valor de enfrentarse al fuego, pelear con él y salvar vidas. Arte es el diario de cualquier madre o padre con un mísero trabajo y mísero sueldo. en fin... Yo sólo veo sadismos ejercido por mentes déspotas. Es injustificable que estos festejos taurinos aún se permitan. 

Pero el origen de este reclamo surgió al leer a un escritor del que soy lectora habitual, y su acto público en favor de los toros, enalteciendo la figura del torero y, ofreciéndonos una imagen torera acompañada de unos versos de su creación sobre la figura de un torero conocido. ¿Donde está ahí la belleza? Me sobrecogió su falta de sensibilidad hacia un acto tan cruel, del que no se desvincula, sino que no tiene reparos en demostrarlo con su aporte visual cargado de soberbia. Quizá no me esperaba que alguien que se dedica a la enseñanza y la escritura, fomente y propague esta aberrante costumbre de matar toros. ¿Son merecedores los toros de esta saña? ¿Esta crueldad es arte y aporta algo bueno? ¿No encuentra este escritor otra musa más allá de verónica o muleta? Que escriba en favor de esto y se lo crea, me parece decadente... Lo demás de él desconozco, sólo esto me ofende, o tal vez sólo me duele... Supongo que es otro taurómaco orgulloso de serlo. No lo sabía...
Como no quiero lanzas, y sólo tengo algunas palabras, éstas son las que alzo en favor del indefenso.

Desde una orilla, sobre la arena...
Poeta torero:
Te felicito por tu bonita enseñanza.
Sin menosprecio a tu amplia obra literaria, te escribo en respuesta a tu gesto generoso hacia mí – digo generoso y tú sabes porqué – . Como leí en alguna parte: «Por sus gestos los conoceréis». Así, ayer comencé a conocerte...

La escena era dantesca, tú, orgulloso de tus recientes premios literarios y tus muchos seguidores virtuales, quisiste ofrecer a tus lectores una muestra de lo que es una obra de arte bien hecha, y nos deleitaste con un símil poco agradable (a mis ojos y a los ojos de otros), ya que la imagen de un torero con su capote en gesto petulante, carece de logros, de belleza y menos de arte. ¡Vaya hombría! ¡Qué ejemplo tan sano!... ¡Qué poco te duele el calvario injustificable que infligen al toro! Sí. No te comprendo.

Ya sabemos, entonces, que lo que te gusta es que te jaleen... Pero hasta ahí puedo entenderte, quizá porque observando, me di cuenta de que quien te jalea te lee poco, y seguro que tampoco compra tus libros. Yo, por el contrario, acabo de leer uno tuyo, y me gustó su lectura en general, aunque descubrí cierta insolencia manida en algunos versos, de esos que quieren ser a golpe de muleta y estoque. Poca naturalidad leí, quizá, porque esa naturalidad estaba manchada de gestos de otra naturaleza ajena a la belleza poética. Esa parte de tus versos me resultó obscena, aburrida y sin gracia. Quiero decir, que la parte en la cual, literariamente, te conviertes en un ferviente enaltecedor del toreo, engalanando con tu verbo sus proezas, en ésa, ya se me abrieron las venas...

Muchas cosas acudieron a mi mente – lo siento por mí, que me llevé un estocazo – me cuesta comprender que de una mente sensible y pluma delicada, salgan esos versos adoradores, sin la más mínima piedad por el ultrajado toro. Esos vítores, de los cuales presumes, casi pude oírlos, y me transportaron a otros tiempos de circos romanos, donde estas bárbaras costumbres de ser felices ultrajando a otros era moda y diversión.
Fue en ese instante de lectura incomprensible del motivo de tus verso, cuando acudió la escena nítida a mi mente y también me pregunté, pero:
«Quo Vadis?».
La escena abrió las puertas del palacio del Emperador, en donde un gentil Petronio, harto de los ridículos, insufribles e insensibles poemas de Nerón, se fue a su casa para escribirle una carta en donde le expuso lo que todos pensaban y no se atrevían a decirle: «Mutila la vida, pero te ruego que no mutiles las artes».

En fin, esto tampoco es ningún pecado, y mérito tienes, no lo dudo. Siendo como eres un representante de la educación y la literatura, tu ejemplo remueve conciencias. El mérito de saber describir con elogios, la hazaña honorable de un matador de toros tiene premio. Quizá si en vez de escribir un poema sobre el embrutecido, lo hubieras hecho sobre el ultrajado, me hubiera conmovido tu arte. Ahí, justo ahí, fue cuando me dio un golpe de tristeza...

No puedo dejar de imaginarme la mirada de aquel toro, allí en aquel coso, lejano de la mano del Salvador y bajo el mismo techo del Crucificado, donde lloraba cubierto de sangre pidiendo clemencia que nunca llegó...

Yo, que siempre tropiezo en la misma piedra: veo a la gente como no son. Me llevé un sobresalto, pues de un alma sensible, que así te creía, con tu gesto deforme, me quedé helada. No esperaba de ti ese gusto y regocijo por semejante aberración prehistórica, pues yo te imaginaba más humanizado y por supuesto, un ferviente defensor de la vida.

Sí, ya sé, en España y otros países (aquellos a donde llevamos cultura con no pocas lágrimas), no es ningún pecado matar a los toros; ni ir a ver matar a los toros; ni enseñar a los niños a matar a los toros; ni disfrutar con la sangre derramada de un inocente, mientras el matador se revuelca en su verónica, agarra su estoque y con golpe certero remata la faena. Eso sí, después o antes del sacrificio, es costumbre curarse para no ir al infierno y, se le suele pedir al cura de turno que eche su bendición para que la tortura impuesta al indefenso animal, sea bien larga; para que borbote la sangre bien roja a cada puyazo; para que el valiente torero adorne con rejones, banderillas, espadas y estoques, al toro y éste se retuerza lo más dolorido posible; bien bendecida, digo, por los santos del templo, para que el toro resista y no muera antes de la hora prevista. Para que los mirones de la grada se relaman de gusto, aclamen en “vivas y olés”, y pidan a gritos “¡la oreja y el rabo”!. Sólo escribirlo me abruma...
¡Ay, si volviera de su santuario y viera esta fiesta tan poco cristiana aquél que mataron con clavos, alguno de estos valientes quizá alcanzaran su éxtasis...

Como con tantas otras cosas injustas me rebelo y lo critico, aunque sólo sea eso lo que pueda hacer. Espero conocer el día en que esto se prohíba y los toros tengan su derecho a vivir, y el que quiera divertirse torturando que se aplique el estoque, a ver si de placer se le saltan los ojos. 

Quizá Ella no signifique nada para muchos, pero es gracias a Ella, que tú y yo estamos aquí, vivos. No creo que nos otorgara el vivir para dedicarlo a quitar vida sin necesidad y por el placer aberrante de disfrutar de ello. Yo creo que eso pesa en alguna parte. Todo lo vivo merece respeto y dejarlo llegar a su plenitud. ¿Quién es un fulano para matar toros? ¿Con qué derecho se le causa a otro ser vivo indefenso tal castigo, se jacta de ello y se tiene la osadía de llamarlo arte? Es un crimen, lo vistan como lo vistan; lo pinten como lo pinten; lo defiendan como lo defiendan. Y quienes apoyan tales actos y hacen apología de ello, son cómplices y merecen mi crítica igual. Ojalá cambien las tornas alguna vez en la tierra, y a la naturaleza le nazca voz y manos para defenderse.

Por todo esto, y porque de un escritor tan apreciado como te considero, es que me mataste, cuando ante mi crítica, en vez de bajar de tu escenario de trajes de luces y venirte al lado de los que no queremos más fiestas salvajes y menos alabanzas, tú, te subiste aún más alto, y te has hecho taurino de versos fúnebres. Que sepas, que esos actos y dedicatorias toreriles no te honran como escritor y menos como persona.

Estás en tu derecho de seguir apoyando y escribiendo maravillas del toreo. Vivimos en una tierra en la que cada cual mata o idolatra lo que quiere. Pero no esperes que yo pierda mi tiempo en leer tus hazañas presumidas de lo bien que matan los matadores. Y que ya sé que este parecer mío, no significa nada para un escritor convencido de que la vida de un toro no vale nada. Como tampoco te importará, que a consecuencia de descubrir tu afición por los toros y tus versos toreros, a mí se me haya “caído el santo al suelo”.
Espero que también a otros, igual que espero que un día las corridas de toros dejen de ser una fiesta macabra y pasen a ser historia.

Desde mi humilde posición de simple persona que respeta y ama la vida, ¡toda!, y a todos los que me leéis y me dedicáis un momento de vuestro tiempo, os pido que no vayáis a los toros, ni seáis cómplices de estas salvajadas, ni busquéis divertimento en torturarlos. Seamos humanos, humanicemos nuestros actos y no hagamos daño a otros como muestra de superioridad. No enseñemos cosas insanas. Sumaros a las voces y a las plataformas que luchan por abolir los festejos taurinos.
Y a los que se dedican a torear, les pediría compasión. Que busquen otra forma de ganarse la vida, que la Vida se lo agradecerá. Creo que es un legado muy pobre el que dejarán a sus hijos. Cuando a éstos les pregunten por la profesión de sus padres, decir “matador de toros”, probablemente les avergonzará.
Desengáñense, gente torera, no hay belleza en lo que hacen. Sin embargo, el toro es bello: ¡que viva!

Gracias a todos los que amáis a los animales y lucháis por su vida.
Leyendo, leyendo, sobre este tema, llego a la conclusión de que quizá todo se reduce a la educación. Aquellas impresiones recibidas en la infancia, acabarán formando parte de nuestra conducta. Leer, leer... 

Recomiendo el libro de Jesús Mosterín, en contra de la crueldad inútil de estas tradiciones españolas : A favor de los toros. Ed. Laetoli (2010)

Aquí algunos artículos de interés al respecto de este libro para quien quiera informarse y leer.




"En España [...] casi todos los debates son argumentaciones doctrinales. Por eso es tan saludable, y tan educativo, el libro de Jesús Mosterín [...] A favor de los toros, una diatriba apasionada contra la crueldad inútil y el salvajismo de tantas tradiciones españolas, pero también un informe documentado y preciso sobre los términos verdaderos de la cuestión:  desde la fisiología del sufrimiento, en la que todos los mamíferos superiores nos parecemos tanto, hasta los pormenores históricos de una anomalía cultural que nos avergüenza ante el mundo, y que tiene su origen en lo más negro de un pasado que se obstina en seguir infectando el presente" (Antonio Muñoz Molina, El País, Babelia)


http://metode.cat/es/Revistas/Libros/A-favor-de-los-toros-de-Jesus-Mosterin

"Así, en la moderna España de Internet resulta anacrónico un festejo que con su «remilgada cursilería, gestos amanerados y, sobre todo, abyecta y anacrónica crueldad» –como dice Mosterín– nos parece hoy tan solo un vestigio cutre y hortera de la España más bárbara y ultramontana".

"Los artículos de Mosterín reunidos en este volumen convencen. Ni siquiera habrá que leerlos todos, pues unas cuantas páginas bastarán para que quien todavía albergue dudas apueste por la razón y la ética, en contra de la crueldad festejada. Lo importante es que, con la contundencia de sus proclamas, Mosterín ha llamado la atención de la sociedad española sobre el desconocimiento reinante respecto a la atávica realidad de las corridas de toros; y ha dado un paso más hacia un horizonte que algunas veces se vislumbra más cercano: el olvido definitivo de esa España «devota de Frascuelo y de María» –empecinada en el ruedo y la sacristía– que tan reacia se muestra a desaparecer". 


Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved.
🌱🌱🌱
Gracias, lectores. 🙏
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viernes, 6 de mayo de 2016

SOLA

Imagen: Ópera "Madama Butterfly" de Giacomo Puccini (1904 en La Scala de Milán). Tragedia japonesa en tres actos. Idioma italiano. Basada en el cuento "Madame Butterfly" de J. L. Long, (1898), y la novela "Madame Chrysanthême" de Pierre Loti (1887).


"Viajé sola, anduve en las orillas
y en las estaciones. Vi frente a mí
el temporal de rosas amarillas.
Caí bajo el signo de Géminis,
deshojé mi aliento
con la frente herida
y el corazón  abierto".
Clarisa T.


Sola

Mis pasos son solos,
sólo son mis pasos.
Largo es el tiempo solo,
corto es el sueño recién nacido.
Mis manos son solas,
sola yo y mis manos.
La ventana sonora
en los cristales
habla de transparentes
nubes de ojos despoblados.

Mi amor es solo,
ni isla, ni océano,
ni montaña lo acunan.
Mi amor está solo
en un lugar de mí
donde ya no lo alcanzo...
Rebusco en su hornacina,
remuevo en su esqueleto,
sólo hay piel seca,
cascadas de sílabas hacia el vacío...

¡Oh butterfly! Qué sola quedas...

Sola es la estrella
allá en lo alto
y aquí, sobre la nieve,
¡blanca flor de mi sangre!,
ternura fugitiva en la mañana...

Sola viaja Esperanza
en su espiral de vida sola.
A golpes solos revolotea
y camina, la promesa de amor
que me hiciste ¿acaso la recuerdas?

Un canto muere solo,
en la garganta tiembla
el pájaro del alma.
Un intento sucumbe
callado en su crisálida,
y sin abrir la boca,
mi amor cae y se vuelca:
su batalla es sola.

¿Volverá de nuevo
para alcanzar su numen?
¿Gozará del abrazo
en los vocablos líricos?
¿O quizá gravite incierto
en soledad eterna,
para ser otro solo
ambulante del cosmos?

🌼🌼🌼

Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved.

🌹🌹🌹


Gracias, lectores. 🙏
Merci beaucoup à tous!
Dans la désescalade, la vie grandit avec sa voix sans faille et nos rêves sont écrits sur les empreintes de la terre. Nous ne sommes rien et nous sommes tout. Nous rejetons la tristesse et levons la main, espérons ... Chers lecteurs, ne laissons pas l'illusion mourir et aimer sans penser aux fins ou à l'amertume passée ou latente. Espérons que dans le cœur du monde, seul l'amour triomphera, sautera, s'élèvera ...
😷😉🌹📚🌍😘🎶🍀✍🙏🙋‍♀️ 

miércoles, 6 de abril de 2016

LLUEVE TRISTEZA

Imagen: Pintura de Nicoletta Tomas Caravia.
http://www.nicoletta.info/
 "Por qué tomas, Tristeza,
del ojo del halcón el ansia clara?
¿Es para darle luz a la luciérnaga,
o, en la noche sin luna,
teñir sobre las costas de sirenas
a la salada espuma?".

"O Sorrow,
Why dost borrow
The lustrous passion from a falcon-eye?
To give the glow-worm light?
Or, on a moonless night,
To tinge, on syren shores, the salt sea-spry?".
John Keats.


Memoria refugiada. Muelle de Poniente, 16:30 p.m. Una gaviota presume sobre un mástil.
Y yo escribo en mi diario lo que el mar calla...

Hoy es un día triste para mí, pero trasmitir tristeza no quisiera. El día está de abril, cantan las aves, la lluvia nos regala su desplome con calidez de aromas y frescura. Aquí – como Serrat – , tras los cristales, converso con mis tristes maravillas...

Tengo la suerte de tener ventanales, ventanas amplias y altas cual un faro; vivo en la torre Meridional de Azur, donde la vida canta su balada sincera. Hoy pasan barcos ajenos al derrumbe, y se ha llenado el malecón de golpes de pájaros ciegos que en él se parten. Allá, más lejos, algunas ciudades se desploman y arden... La mía, hace tiempo que lucha por mantenerse viva... Ay, ¡Mediterráneo, que no me perteneces!

Hay una niña que siempre sale a flote, mitad sirena, mitad alada, y con sus brazos liados en jazmines, me hace señales en la ensenada inquieta. Todas las tardes, todos los días, la niña toca con su voz mis cristales y canta dulce y luego calla...
Yo me pregunto: ¿Qué hará el mar con su dulzura eco?... Llueve. ¡Quizá es el mar que llora a cielos!... Lágrimas vivas en los cristales, porque la lluvia también es sangre, también es savia; dolor de huesos y de cortezas. Llueve Tristeza.

Que no es tristeza por mí ni es única. Es pesadumbre por tanta grieta, palos, astillas; pieles que flotan sin sus costillas... 

Observo a veces, que el mar se inclina y se tambalea. Pasa un sudario con mil camisas; fauna, embarrada de su martirio; bosques enteros con sus montañas; sabana mansa con su condena... Trozos de puentes, calles abiertas... Pasa un cóndor que tuvo suerte, vuelve a su nido sobre los Andes. Pasa un crucero sobre cadáveres, corta la brisa rumbo a Caimán. Tres farolillos bajo la lluvia, y el mar aguanta el dolor del mundo: dolor ausente. ¿Se partirá?...

Hoy la Tristeza buscaba cómplices, quería un poema para jugar... ¡Tantas tristezas que van y vienen! Las de este lado de la frontera, aquellas silentes de más allá... Tristezas nuevas, intemporales; las siempre eternas, las extranjeras. Quizá Tristeza buscaba versos trágicos en el refugio lírico, para sentir otra tristeza compañera; otro canto viajero de los tiempos, como una balada triste de Keats.

Texto poético del libro (inédito) "Palabras de nieve y sal" de Clarisa T. © All Rights Reserved. 
Gracias.
💧💧💧

Comparto con vosotros un fragmento del libro de Antología Poética del poeta inglés John Keats, que ¿a quién no le ha emocionado alguna vez?
Qué hay mejor para tardes lluviosas que la lectura de una oda iluminadora, sin duda, en la memoria de todos aún suena aquella maravilla (entre tantas suyas): Ode to a Nightingale (Oda a un ruiseñor), que tal vez otra tarde de lluvia, escriba aquí.


Libro IV (Fragmento) de John Keats. "A la tristeza". 🌸

(…) “A la Tristeza
le di los buenos días,
y creí que la dejaba atrás.
Ay, pero alegremente, alegremente,
me quiere con ternura;
es tan leal conmigo y tan gentil...
La engañaría
y la abandonaría, pero, ay, ¡es tan leal y tan gentil!

Al pie de mis palmeras, junto al río,
llorando me senté, mas no hubo nadie
en todo el ancho mundo que inquiriera
la razón de mi llanto;
así, de los nenúfares los cálices
continué desbordando
con lágrimas heladas cual mi miedo.

Al pie de mis palmeras, junto a río,
llorando me senté, ¿qué amante novia,
engañada por un galán oscuro
venido de las nubes,
no se esconde y se oculta
bajo oscuras palmeras junto al río?

¡Y vi al Egipto osirio arrodillarse
a los pies de la corona de pámpanos!
¡Y a la abrasada Abisinia cantar
al compás de los címbalos de plata!
¡Vi cómo, avasallando, la vendimia
por la vieja Tartaria penetraba!
A los reyes de la India humillar
sus enjoyados cetros,
y esparcir sus tesoros
en granizo de perlas.
Desde su cielo místico, el Gran Brahma
gruñe y sus sacerdotes se lamentan;
ante tanto guiño de Baco palidecen.
A esta regiones arribé siguiéndolo,
cansada y desesperanzada. Tuve
deseos de perderme en estos bosques
terribles sin compaña.
Ya te he dicho cuanto puedas oír. (...)

¡Ven, pues, Tristeza!
¡Dulce Tristeza!
En mi pecho te acuno como a un hijo:
pensé en abandonarte
y engañarte,
pero hoy eres lo que más quiero en el mundo”.

(Traducido del inglés por Antonio Rivero Travillo) Ed. Alianza Editorial, 2016.

🌸🌸🌸
Clarisa Tomás Campa.  © All Rights Reserved.

Gracias, lectores. 🙏
Merci beaucoup à tous!

viernes, 1 de abril de 2016

CASTIGADO A VIVIR



Mi admirado Nino Ortea, escritor y blogger, creador de la bitácora 
https://venyenloquece.blogspot.com.es/ acaba de publicar su novela: "Castigado a Vivir". Autor interesante que les invito a leer.

Castigado a vivir es una novela que hace un recorrido por los recuerdos de infancia de su protagonista. La trama está ambientada en los últimos años de la dictadura franquista y en los primeros de la Transición. En la narración en primera persona predomina un tono melancólico y descriptivo, próximo al monólogo interior, con el que el narrador intenta poner en orden sus memorias sobre los sucesos que precedieron a una tragedia que marcaría su vida para siempre.

Para quien tenga interés, lo puede adquirir en el siguiente enlace, tanto en formato papel y en digital. 
Desde aquí recomiendo su lectura a  aquellos que les interese nuevos retos literarios y la visita a su blog, que siempre es gratificante. 

Gracias, lector. 🙏📚

martes, 23 de febrero de 2016

LE SILENCE DE LA MER

Imagen del film: Le silence de la mer del director Pierre Boutron (2004). Basada en la obra homónima del escritor francés Vercors (Jean Bruller , 1902-1991).



HISTORIA BREVE: PRECEDENTE Y RESISTENCIA

Le silence de la mer (El silencio del mar), libro de Vercors, no sólo puede ser considerada una pequeña obra maestra de la literatura francesa, sino seguramente el título más representativo de la Resistencia cultural de Francia contra la ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial. También, bajo estos hechos históricos, otras obras narrativas, se crearon y de las cuales algunas que leí han sido reconocidas como excelentes obras. Como: Mon village à l'heure allemande (Mi pueblo a la hora alemana), de Jean-Louis Bory; La Lutte de l'ange (La lucha del ángel), de André Malraux, y Les Amants d'Avignon (Los amantes de Aviñón), de Elsa Triolet, que entre otras, constituirían una valiosa muestra de una producción literaria vinculada a una concreta situación histórica.
Las relaciones entre Francia y Alemania han sido frecuentemente conflictivas. Las primeras contiendas tribales entre ambas se remontan a los primitivos galos y germanos, continuando en el transcurso del Medievo, hasta la llamada Edad Contemporánea. La intervención napoleónica, tras las gloriosas jornadas de Marengo y Austerlitz, provoca la desintegración del Sacro Imperio Romano Germánico y su división en pequeños Estados carente de poder efectivo ante el soberano francés.
Alemania se reunificó bajo la férula prusiana. En 1870 Napoleón III declara la guerra a Prusia. Al termino de la guerra franco-prusiana el emperador francés es derrotado y capturado en Sedán, y París sufre un asedio ante el cual ha de capitular, por primera vez en su historia. Se firma la Paz en Versalles, y nace la III República y el traspaso de Alsacia y Lorena a Alemania.
Las hostilidades se reanudan de nuevo en Julio de 1914. La Primera Guerra Mundial comienza a raíz del asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria en Sarajevo. El ejército alemán penetra de nuevo en Francia, pero no llega a París: la contraofensiva francesa logra detener el avance enemigo a orillas del Marne. En 1919 finaliza la gran contienda europea con la rendición de Alemania, se suscriben los tratados de paz en Versalles y se crea la Sociedad de Naciones. Son de sobra conocidas las circunstancias que alteraron el precario equilibrio político del periodo de entreguerras.
En 1939, Hitler iniciará la Blitzkrieg (guerra relámpago), invadiendo Polonia en septiembre de 1939. Inglaterra y Francia le declaran la guerra. Holanda y Bélgica capitularon en mayo de 1940 y el cinco de junio, las fuerzas de Wehrmacht, entraban en Francia, y tras nueve días, ocuparon París sin dificultad. Se formalizó entonces, un degradante armisticio franco-alemán el 22 de junio en Compiègne, y el país quedó dividido en dos zonas: la ocupada al norte y al oeste; y la libre, con capital en Vichy bajo la jefatura de Pétain. Y en rigor, toda Francia estaba ocupada y a sus habitantes no les quedaba más que dos soluciones: colaborar o resistir.



ARGUMENTO
Los acontecimientos ocurren en una casa francesa durante la ocupación alemana.
Un joven oficial del ejército alemán de ocupación ha de alojarse en una localidad próxima a París habitada por un anciano y su sobrina. El alemán, llamado Werner von Ebrennac, es un hombre correcto y sensible, compositor de música en su vida civil, pacifista, amante de Francia y su cultura. El anciano es el narrador anónimo de la historia. La sobrina, también anónima, se limita a cumplir unas vagas funciones domésticas y a permanecer callada: su obstinado silencio es una reproducción individual del silencio de Francia ante el invasor, una muestra palpable de esa dignidad que, en un antiguo cuento de hadas, posee la Bella frente a la bestia. Werner, progresivamente atraído por la muchacha, no deja de ser optimista y aplica la moraleja del cuento a las relaciones entre Francia y Alemania.

La bella tarda mucho tiempo en querer. Sin embargo, poco a poco, descubre que en el fondo de los ojos de su odiado carcelero hay una luz..., un reflejo donde puede leerse la súplica y el amor”...

Al fin del relato, el mismo Werner von Ebrennac, intentando seducir a la muchacha y a su tío se hace a la vez víctima y cómplice de los enemigos de Francia. Y ahí surge la controversia del personaje, y es que yendo, no obstante, a batirse por Hitler y los suyos, renegaba de sí mismo, como buen alemán obediente. Lo que justificaba aún más el silencio de sus anfitriones (tío y sobrina).
El silencio del mar no es un relato documental, sino alegórico. Y el título de la novela, confesaría el propio Vercors se debía a una imagen que le había perseguido:

El mar, «hogar tranquilo», como lo llama Valéry, tan sereno y silencioso bajo el cielo azul, no por ello disimula la refriega de los animales en las profundidades, que se desgarran entre sí y se devoran unos a otros. Así, bajo el silencio de la joven y su tío se encuentra todo el ardor de los sentimientos escondido, toda la violencia de un combate espiritual”.

Este libro, siempre me gustó y lo he releído varias veces. Es un libro sencillo, donde mientras aparentemente, no pasa nada, pasa todo. Los momentos “silenciosos” del narrador, son muy bellos y permite al lector, ser cómplice de esa insurgencia que se rebela contra el invasor, sin mediar palabras y, a la vez, esa personalización del pacifismo, en el huésped forzoso, que aunque manifiesta su admiración por la cultura francesa, encubre su propósito de destruirla.

Se hicieron dos versiones para el cine. La primera en 1949, del director: Jean-Pierre Melville, con guión del mismo y fiel a la novela de Vercors.
En 2004, Pierre Boutron, dirigió una nueva versión de Le silence de la mer, de Vercors, pero en esta ocasión, la versión cambia el rol de los dos personajes principales, y en vez de tío y sobrina, aquí son abuelo y nieta. Esta versión obtuvo varios premios en el Festival de Cine de Sainz-Tropez 2004. Mejor film de televisón; Mejor actriz (Julie Delarme) y Mejor música. Excelente film, que merece ver en su idioma original, pero eso sí, primero leed el libro. Una pequeña joya llena de buena literatura y rica en significados.