viernes, 8 de febrero de 2019

EN LA GRAN BIBLIOTECA

Trinity College Library, Dublín.




En la gran biblioteca


Pesa la soledad en mis poemas
igual que la lluvia plomiza de Dublín
sobrecoge los hombros solitarios,
perdura en los paraguas...

A mi alrededor 
la anchura de la gran biblioteca,
más de un millón de libros sobre mi cabeza...

Mis apuntes de historia dispersos, me distraigo
con el vuelo de un pájaro que rayó en la ventana...

Y cuántos, como yo,
como ellos,
dolidos de amor, muertos de amor,
suplicantes de altas escaleras,
esperan amontonados en alturas
a que nazcan terremotos de manos,
soles tras las vidrieras...
Y cuántos, arrugados de sueños, esperan
ser abiertos hoja a hoja,
saborear mil dedos perfumados
inéditos de ensayos,
las tentadoras marcas de besos de los bordes.

Lamer hojas vencidas de nostalgias,
lamer todo el amor sobre algún prólogo...

Desnuda estoy en la colina de Tara,
aquí vine a buscarme futuros narrativos,
las fábulas de Osín en mañanas risueñas,
pero mi pelo se ha teñido de tristes violines...

El amor me es infiel por todos los costados,
vuelve a burlarse de mí, coquetea
en las tabernas de Dublín
ebrio de noches turbadoras,
repiquetea embaucador en las viejas calles.
Quizá vaya en busca de otras inocencias
donde sembrar palabras
para un nuevo holocausto...

La soledad pesa en mis poemas, en mis párpados
se enmaraña ojerosa,
cierro este capítulo doblegada al silencio,
me niego a tocar nuevas páginas...

Un candado he puesto en mis ojos, porque
no puedo admirar
tantos libros solos sin esperanza
de volver a sentir «esplendor sobre la hierba»...

Llena estoy de un peso de siglos, azota mi pecho
como el granizo en los tejados...
En mi lomo, la fina nieve del polvo se pega
igual que en aquellos libros de los últimos estantes,
se apila sutil la indiferencia.

**********

Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved.

Gracias, lector.

Beaucoup de soleils pour vous, des lecteurs authentiques!


6 comentarios:

  1. Buenas tardes, Clarisa:
    Mientras que yo me aíslo en un laberinto, tú te distraes en una biblioteca. Mientras que unas personas sois comunicación, otras somos misantropía.
    Mientras que yo quiero ser escritor, tú lo eres.

    La primera sensación que me vino al leerte fue lo mucho que me gustaría releer “Ulises” si la hubieras escrito tú. El monólogo de Molly Bloom estaría lleno de vida y humanidad, y la novela no supomdría un exfuerzo frustrante, sino que un disfrute constante.
    La primera emoción que me vino al releerte fue recordar un Dublín al que me apeteció regresar y visitar la primera biblioteca que me encontrara.

    Un gran abrazo, compañera.

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    1. Me siento afortunada cuando leo tus palabras. El maravilloso Ulises" ahí es nada... Mi premio ya lo tengo: me regalas confianza. La que debo tener en mí para no olvidarme de por qué quería siempre escribir y el porqué estoy aquí en este camino literario tan descorazonador a veces, y otras tan ilusionante y llena de posibilidades.
      Estimado amigo de escrituras y libros, eres muy valioso para mí.
      Lo curioso es, que este poema, lo escribí hace tiempo y es una vivencia para mí, atemporal. Quizá porque muchas veces me he sentido en el lugar adecuado pero no con la compañía deseada o más bien en la más absoluta de las soledades, como los libros cerrados...
      Un cálido abrazo, mon ami.

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  2. Muy bueno Clarisa, Joyce y Borges bailan juntos en este poema tuyo
    Abrazo!

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    1. Gracias, Frodo. Es bonito eso que dices y a mí también me encanta bailar. Bailemos...
      Nos leemos, amigo. Salut!

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  3. Cómo me encanta el poema. Juega como Borges, en alguna de sus cuentos de El libro de arena, narra a través de su nostalgia de la cultura anglosajona, y del amor, en ese bello cuento Ulrika. Me ensalma, que emparentes desde espacios irlandeses (Dublín el cerro de Tara), el amor en la melancolía y los libros de la parte alta de las estar estanterías a la espera de que alguien se acuerde de ellos, y desvirgue sus páginas. UN abrazo desde Colombia. carlos

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    1. Qué bello lo que cuentas de Borges y del inolvidable encuentro que tuve con él cuando leí Ulrika. A mí me emociona tus comparaciones... Nadie es como Borges... Yo amo esa zona de Irlanda y su cultura y sus cuentos y su folklore. Las bibliotecas suntuosas siempre me provocan esa sensación de belleza de reliquias sagradas.
      Abrazos, estimado Carlos.

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