domingo, 1 de marzo de 2020

LA PUERTA BLANCA

Actress: Anna May Wong, 3 Jan 1905 - 3 Feb 1961. #Female

Restrictions & Rights
© Nickolas Muray Photo Archives (15 Feb 1892 - 2 Nov 1965).
Anna May Wong was the first Chinese American actress to become a major box-office attraction.
Wong, fue calificada como la "Sirena oriental" de Hollywood. Relegada a papeles menores en películas poco comprensivas de personajes asiáticos. La industria cinematográfica de los Estados Unidos nunca le dio la oportunidad de ir más allá de los roles estereotipados. Se dio a conocer con "El ladrón de Bagdad" (1924).

Credit Line
National Portrait Gallery, Smithsonian Institution
https://www.si.edu/


Clarisa Tomás Campa.  © All Rights Reserved.
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La puerta blanca

      Día 6 de marzo, 8:00 pm. He vuelto a la casa de mi madre.
     Me despierto. Huele a café. El aroma a café recién hecho se cuela por debajo de la puerta, impregna en las sábanas.
  Hace dos años y un día que... Me levanto como una autómata, entro en la ducha... Me escondo en la toalla. En el espejo, abrumado en vapores, están mi cara y yo, emborronadas... Dibujo un corazón medio torcido en el vaho, resbala en el cristal, desaparece... Una pequeña sonrisa se asoma por la esquina de mi vientre... Juega al escondite.
  Observo mi cabello deshilachado. Decido ser mi propia peluquera con la tijera en mano. Debería comprarme algo de ropa, unos zapatos... ¿Y para qué? Silencio.
  Rebusco en mi maleta aún sin deshacer. Encuentro una blusa verde desconocida. No encuentro mis medias... «¡Qué más da», —me digo— «¡tampoco tengo un vestido!». Mi stand by me preocupa. Mi reloj se paró.
   A mi alrededor: todo sigue igual que hace dos milenios. La tristeza estalla en su apogeo sobre la cara de la puerta. Parece envejecida... Sí. Algunos gallos le dejaron sus patas marcadas.
   Me acerco a la ventana, y, sin apartar las cortinas, escudriño la calle sin ser vista. El paseo y el puerto siguen ahí. También el cine Paradiso de mi vida. Empieza el bullicio matinal y el oleaje. El sol me acerca un rayo y yo me escondo.
   Tocan a la puerta. Mamá me pregunta si quiero café. Su voz es suave y débil. ¿Asustada? «Sí, mamá. Ahora salgo», — le  contesto sin pronunciarme—. Miro de nuevo a la puerta.  Descubro una grieta en su pecho. ¿Es una cicatriz? Me acerco. La acaricio. La puerta no despliega sus labios. ¡Otra inmóvil sin boca!
   Me encojo en un rincón con mi viejo Garfield lanudo. Siento náuseas. Me duele el corazón... No tengo interés en volver a pisar las calles conocidas. No quiero ir al centro comercial. No deseo verme en el reflejo de los escaparates... No quiero encontrarme con amigos ni enemigos. ¿Amigos? «Qué ilusa», me digo. Si ya no tengo amigos ni contactos. Vuelvo a la cama y me tapo con los miedos de mi madre.

     Día 7 de marzo, 8:00 pm. En mi abismo estoy.
  Hace dos años y dos días que... Me despierta el aroma inconfundible del café de mamá... Aparto las sábanas. Me visto con el mismo traje de ayer. Ayer me vestí con una blusa verde. Me surge una duda existencial... Ayer, ¿me vestí? Me gustaba ir de verde cuando era universitaria; ahora prefiero el azul o el blanco, pero no el blanco roto. Me gusta el blanco ártico de las postales noruegas. Quisiera vivir en el blanco nieve bajo azules eléctricos como Edelweiss. Y dormir tapada por copos de nieve... ¡Qué glaciar!
   Miro mi cara en el espejo abrumado en vapores. Limpio una esquina con la mano que me queda. El vaho disimula mi rostro apagado. Debo tomar una decisión sin preámbulos. Lo sé.
  Mamá acaba de llamar a mi puerta. Me pregunta, por enésima vez, si quiero café. La imagino con la oreja pegada, intentando escuchar mis pasos por la habitación. Sé que quiere entrar y abrazarme y decirme que todo pasó, que ya soy libre; que fui una heroína; que sólo soy una víctima; que debo vivir... Pero ella, igual que yo, no dirá nada. La puerta blanca, calla. ¡Pobre mamá, siempre enroscada en sus miedos!
  Deseo quedarme en mi cuarto aislada para siempre. Mi corazón no soporta la hipocresía mundana. Porque yo sé que algunos aún dudan y murmuran de mí... Sé que su familia me odia y quisieran que la muerta fuera yo. Cómo decirles que casi estoy muerta... Y todo vuelve a mi cabeza... El cuchicheo vecinal desde que nos fuimos a vivir juntos. Él siempre parecía el chico perfecto. A mí me tachaban de “coqueta” y con exceso de alegría. La gente habla y habla; hiere. Enjuicia sin piedad y todo rueda. Pero yo soy la más culpable de todos; porque yo misma me he dado la espalda; porque yo escondí mi realidad y no abrí la boca.
   El día que aborté fue el día más negro de mi vida. Llegué llorando del hospital con mi vientre vacío y él ni siquiera se apenó por mi dolor: ¡era niña! Otra brutal consecuencia de sus “muestras de amor”.  Yo estaba acurrucada en el sofá, él se acercó a mí ebrio de locura, agitaba su media sonrisa burlona... Llevaba un vaso de whisky en una mano, y en la otra, el resplandor de un hacha...
    —No llores, nena, ―balbuceaba envilecido―, otro hijo te daré. Y ahora mismo... —Sonreía a carcajadas.
  —No te acerques a mí —grité, muerta de miedo—. Si lo haces, ¡te mato! (Esa fue la frase que me condenó). Entonces él me agarró fuerte y me arrastró hasta el dormitorio. Me escabullí y salí al balcón para pedir ayuda. Antes de abrir la boca, ya estaba sobre mí con el hacha alzada... Me asestó un golpe seco y tajó mi mano izquierda. Rodé desencajada por los bordes... Mi mano y mi sangre se precipitaron al vacío desde el balcón del quinto B, y detrás cayó él, arrastrado por su propia furia incontrolable. Yo quedé en un lugar sin nombre.
  Durante todo este tiempo carcelario, siempre he pensado que Wonder Woman vino a salvarme. En el juicio, no sé bien qué pasó: aquello que fue un claro accidente, no quedó demostrado. Y yo..., seguía apaleada por el vértigo.
   En algún momento cercano, los días alegres volverán y olvidaré el tiempo horrible. Quizás sea hoy... Tengo zapatos nuevos.Tengo mi mano. Y tengo el sueño de escribir.

     Día 8 de marzo, 8:00 pm. Hace dos años y tres días que... Abro la puerta blanca de par en par. Mamá ha hecho café. El teléfono suena y suena.

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Clarisa Tomás Campa.  © All Rights Reserved.

Gracias, lectores. 🙏
Merci beaucoup à tous!

(Relato que escribí (ficción), pensando en una historia de Mujer a la que conocí en un viaje. Para el Día de la Mujer, que se celebra cada año el día 8 de marzo. Para ti, Mujer). 

10 comentarios:

  1. QUE BUENO HABERTE HALLADO NUEVAMENTE
    tE HAS PERDIDO
    uNA MARAVILLA TU ESCRITO

    SALUDOS
    DESDE mIAMI

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    1. Preciosa Mucha, un cariñoso abrazo desde mi orilla mediterránea.
      Un million de soleils pour toi, belle!

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  2. Olá, Clarisa!

    Gostei muito desta su história, que, que você diz que a escreveu pensando em uma história de Mulheres que você conheceu em uma viagem. No Dia da Mulher, que é comemorado todos os anos em 8 de março.

    As mulheres e os homens certamente admiraram a belíssima narrativa, talvez em homenagem ao Dia da Mulher. Parabéns!

    Um bom final de semana, amiga Clarisa. Beijo. Pedro

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    1. Muchas gracias, Pedro, por tu comentario y leer en esta orilla. Gracias por tu complicidad y tu ánimo en estas cosas que escribo.
      Abrazos. Un million de soleils pour toi.😘🙏

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  3. Mi querida Clarisa:
    Me emociono ante tu texto. Me emocionan la manera en que cuentas la historia, la sutileza con la que das a entender lo sufrido… Al leerte me convierto en un personaje, en un lector que vive en tus textos. Cada vez que escribes nos das vida a personas grises que nos convertimos en personajes coloridos mientras te (re)leemos. No puedo dejar de leerte, al hacerlo me ayudas a recordar que el gris no es mi color.
    Gracias por mantener abierta la puerta colorida de tu creatividad.
    Un abrazo de luz y esperanza, clarisa.
    Lo mejor para ti y los tuyos.

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    1. Hola, Nino. Te agradezco muchísimo el que te hayas acercado a leer en esta orilla, un poco más solitaria... Tus comentarios, en ella, desde hace mucho tiempo, han formado parte (son parte) de esa arena abrillantada por el vivir de las olas. Siempre te he considerado una parte de (mi) escribir, al debate de estas cosas literarias que promovemos los que escribimos en las orillas, tan efímero, a veces; tan perdurable, otras, en las invisibles notas que deja el mar, en cada ráfaga. En fin, amigo mío, te agradezco el que estés ahí, después de todo (tanto, supongo), y sabiendo que tú tienes más preocupaciones que esta leve arena... Te admiro por lo que intuyo y por lo que ni acaso sospecho, y por ese ser excepcional que vive en ti y del que muchos sabemos su existencia. Gracias.
      Espero que tus familiares estén en mejoría y que tú estés disfrutando de tu vida, tal y como tú lo quieres. Así debe ser. Te deseo plenitud.
      Por mi parte, sigo, insisto en esta ilusión de ser palabras, libro inadvertido; historias que encontré en el camino de otros y en mi propio camino y a las que dejo que se expresen.
      Ya, como decía mi padre: "tiempo habrá para dormir"... Gracias por este despertar, tan agradable, que recibí hoy al leer tu comentario.
      Un million de soleils pour toi, mon cher ami!😉📚🌅🌞🎁💚🙏

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    2. Buenas tardes, Clarisa:
      Eres tan generosa en palabras de aprecio como espléndida en palabras expresivas.
      La situación médica está estabilizada, pero el desasosiego se mantiene: vivimos sobre un fino suelo quebradizo. A la zozobra familiar se une toda la intranquilidad social resultante de los virus e incertidumbres. Ya no escribo ficción. A día de hoy dudo que vuelva a hacerlo.
      Me alegra el leerte con ganas creativas. Admiro tu capacidad para “insistir en la ilusión de ser palabras”. Atesoras una tenacidad de la que yo carezco. Ahora sé que no fabulaba por necesidad, sino que lo hacía por capricho. Eres escritora. Yo aparentaba serlo.
      Os deseo lo mejor a ti y a los tuyos, Clarisa.
      Un abrazo cálido

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    3. Me alegra que las cosas vayan a mejor en cuanto a la salud. Sí, no es algo a tomar a la ligera esta pandemia a la que debemos enfrentarnos todos. Ocurre cada siglo, y el 2020, la humanidad deberá (deberemos, todos) demostrar algo más que fortaleza física.
      Tú me dices que no eres escritor (yo, no opino igual) pero respeto tu silencio escritor.
      Yo es que sino escribo, grito. Y creo que es más positivo para mí y para mi entorno, je,je... (Es un decir). Me desespera el mundo y sus fórmulas humanas, que conducen al deshumanización total...
      Un cariñoso abrazo, Nino. Nos vemos, nos leemos...🙏🙋‍♀️😉📚🌍

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  4. Opofrtun o cuento, pues la mujer no ha dejado de ser víctima del machismo. CUán nefasta esa cultura que construyó una sociedad fundada en la inferioridad de la mujer. No sé por qué se me viene a la emoria una de las páginas del antiguo testamento, y las mujeres enejauladas, cuando estaban en periodo de menstruación. Cuántas iniquidades, y aún no terminan. Un abrazo. Carlos

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    1. Gracias, Carlos. Tú siempre tan sútil y generoso. Ésas mujeres, en la actualidad (en lugares como la India y otros) aún sufren el "apartheid" por esos mismo hechos antiguos. La mujer tiende en casi todas las culturas a ser olvidada, de alguna manera. Ha sido y es víctima de males y sólo por el hecho de serlo. Pero eso no me ciega, para comprender que hombres y mujeres somos lo mismo: hijos de la tierra.
      Por desgracia, el feminismo de "agujas y uñas" tampoco es lo que mejor las represente. Yo apoyo el feminismo sin desprecio al otro, sin generalizar y sin extremismos. Porque no todos los hombres son malos con las mujeres ni todas las mujeres son buenas con los hombres. Deseo la convivencia en equilibrio, donde hombres y mujeres tengan su sitio, sin herirse. Espero que algún día, haya ese término medio, donde no exista supremacías, sino compartir la vida y la tierra, hombres y mujeres con respeto y amor. (Utopía, quizá).
      Un abrazo. 🙏📚😉

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