sábado, 20 de octubre de 2018

MIS MARES

Imagen del film: El diario de Noa (The Notebook), 2004. Drama romántico.
protagonizado por Rachel McAdams y Ryan Gosling.
Director: Nick Cassavetes.





De mis mares
guardo lejanías,
noches alargadas
a la espera,
para abordar los barcos
que llegaban sin ti.

De mis mares
conservo sus olas,
auroras volátiles,
gaviotas unánimes.
Cuatro hojas liliáceas
con su llanto dormido,
el deshecho vestido.

Tardé siete islas
en llegar a tus brazos,
sobre el cabo de Hornos
se dobló mi cintura...
Hace tiempo que trenzo
mi locura a tus huesos.

No hay dolor, no hay tormenta,
mientras trepo al mástil de otoño
y desnudo mi voz sobre el mar:
¡Océanos sin fondos!
¡Miradores celestes!
En mi pecho no cabe
más amor ni más agua.


Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved.

Gracias, lector.

Bonheur pour tous!


6 comentarios:

  1. Buenas tardes, Clarisa:
    Cruzar un mar conlleva a acercarse a tierras extrañas. Cruzar un mar, una acera o unas palabras puede llevar a convertirte en Gulliver; y sentir que te crecen los enanos al comprobar que tus sentimientos son exhibidos en el circo de tres pistas en que se puede convertir el amor.
    Pero… Mejor ser Gulliver que Crusoe, mejor vivir aventuras acompañado que monotonía en soledad.
    Lo mismo que uno no se hace a la mar llevando un salvavidas puesto. Al igual que una acróbata salta para coger un trapecio, sin miedo al vacío. Cuando nos enamoramos debemos hacerlo llevados por la curiosidad del marino y con la valentía de la trapecista: las costas extrañas son también fascinantes y el balanceo en el trapecio nos hace sentir vivos.

    Gracias por tu escribir inspirador, Clarisa. Gracias por ser siempre un puerto amigo.
    Lo mejor para ti y los tuyos, hermana de la costa.

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    1. Un gran abrazo, estimado Nino.
      Gracias por detenerte en lo que escribo, por siempre estar ahí animando esta orilla literaria.
      Nos leemos, mon ami.
      Toujours le meilleur pour toi.
      Et dans un pied avec l'écriture dans une hauteur!

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  2. El poema tiene su parte seria, y algunos pasajes más graciosos o relajados.
    Siempre es jodida la curva del Cabo de Hornos, ni te digo el estrecho de Magallanes...
    Me gustó

    Beso!

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    1. Gracias, Frodo, por acercarte y leer. (Perdóname, no pude contestarte antes).
      Siempre es un placer contar con tu compañía lectora.
      Una abrazo!

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  3. La nostalgia, esa que se siente cuando gime un bandoneón o cuando un barco llega a puerto y el amor no está, la nostalgia en noches de borrasca en el Mediterráneo o en las noches ateridas de Escandinavia, esa nostalgia nos arruga el alma y nos afloja los hombros pero, a pesar de todo, seguimos soñando y anhelando ese amor que fue y que, quizá, no lo será más. El sentimiento del vacío en el alma, de alguna perdida, lo expresas bien, apreciada Clarisa en tu bello poema, que tiene unos versos que son pinturas al óleo!
    También Neruda sintió, en la lejanía, ese sentimiento de vacío que se experimenta lejos de la tierra y escribió este bello poema que es un grito, como el tuyo, a ese vacío que deja la perdida o ausencia de algo o de alguien.

    Recuerdo el mar – Pablo Neruda


    Chileno, has ido al mar en este tiempo?

    Anda en mi nombre, moja tus manos y levántalas

    y yo desde otras tierras adoraré esas gotas

    que caen desde el agua infinita en tu rostro.

    Yo conozco, he vivido toda la costa mía,

    el grueso mar del Norte, de los páramos, hasta

    el peso tempestuoso de la espuma en las islas.

    Recuerdo el mar, las costas agrietadas y férreas

    de Coquimbo, las aguas altaneras de Tralca,

    las solitarias olas del Sur, que me crearon.

    Recuerdo en Puerto Montt o en las islas, de noche,

    al volver por la playa, la embarcación que espera,

    y nuestros pies dejaban en sus huellas el fuego,

    las llamas misteriosas de un dios fosforescente.

    Cada pisada era un reguero de fósforo.

    Íbamos escribiendo con estrellas la tierra.

    Y en el mar resbalando la barca sacudía

    un ramaje de fuego marino, de luciérnagas,

    una ola innumerable de ojos que despertaban

    una vez y volvían a dormir en su abismo.


    Querida Clarisa, te dejo un abrazo y un beso desde esta Suecia invernal.

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    1. Gracias, mon ami Gustavo. Perdóname por no haberte contestado antes. Estoy de un sitio para otro y sin tiempo.
      Gracias por tu bonito mensaje, tus palabras el regalo de ese precioso poema del maestro Neruda. Un lujo.
      Le temps heureux pour toi, un ami estimé

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