sábado, 16 de diciembre de 2017

EVANESCENCIA



Al tiempo en la orilla.
Carta sobre un cuento sin Navidad.




Allá donde el origen se desvanece,
los recuerdos inconclusos
buscan la luz turquesa, su Algarve luminoso.

    Nací con une tristesse sous le bras. Ella alimentó mis tiernos años y jamás me abandonó. Pero aprendí a distanciarme de su imagen sin cobardía.

   Hace tiempo que vivo en un círculo estático, cerca del inmenso invernal, orillada en el vértigo elíptico. Las boreales se ondulan sobre mi cabeza, imaginando que son aros del sol en su desliz. Y en ese gran enigma, mi voz se hace distancia, eco que trasciende...

   Los cantos interiores me salvan del abandono. Con ellos resucito mis ganas oprimidas y las vuelvo a sentir dentro de la boca. Abro mi pecho, entonces, y dejo entrar al aire. Él me inunda de realismo y de esporas, vuelvo a ser del viento en las semillas...

   La tristeza tiene mil caras y miles de sonidos. Cae sobre el pecho como manto otoñal impregnado de hojas, de ecos que se arrastran para sentir la tierra viva. Une las cimas con viento racheado vestido de nostalgias, en cimbras que se mecen con sus colonias de aves, con lazos desprendidos de los cabellos aurorales...

   Y sube hasta el ingenuo cometa detenido, revolotea en su cola, queriendo alejarse... Al poco se hace arena y colma en los desiertos, remueve la honda duna, me acaricia los brazos y vuelve lenta, ¡lenta y pertinaz! de nuevo a mis ojos...

   Hemos llegado lejos, ¡muy lejos!, ella y yo. Hemos tenido el mundo en los pies y en las manos, y lo hemos acunado y así lo dormimos..., en noches que eran largas, en días que eran mudos. Una vez construimos un puente sobre un río. Duró un solo estruendo de metralla lunar. La tristeza flotaba y se hacía enredadera, piedra donde ocultar la lluvia de las horas; el remo donde al alba, la voz se hacía agua... Agua desacostumbrada.

  Dasacostumbro mis pasos y mis recuerdos. Pero ellos vuelven a mí como inocentes alvéolos, me engañan con límites nuevos, me hacen creer que son recuerdos inéditos a punto de ser jardines entusiastas...

   Y recuerdo un largo día y una noche pequeña. Y recuerdo un desván empolvado de ausencias. La inocencia guardada en la caja roja sin “caperucita”, junto a otros instantes inservibles y rotos. El espejo de Alicia sin luces maravillas, bloqueando un rincón y sin rastro de Atreyu, ni de sus “pieles verdes” ni de la vieja Morla. Recuerdo la nieve con su flor edelweiss asomando por una montaña interminable... Aquella que veía desde mi hueco roto... La tristeza era hábil escalando el Cervino. Con su aliento estridente alcanzaba la cima y, yo pensaba «¿se irá, dejaré de sentirla?», y de nuevo volvía con un simple pestañeo, como un sueño imborrable... Se trenzaba en mi pecho con toda su escarcha, ¡con toda su escama de hielo!

   ¡Era tan larga y viajera! Se adentraba en las playas radiantes de Albufeira y en CasaBlanca, tomaba un respiro de arena dorada. Volvía sobre Argel como mancha de ciénagas. Escalaba los Alpes por la ruta Hörnli y acababa fundida... Pétrea al noroeste.

   La tristeza es escala que no teme al sostenido, ni aprieta los dientes cuando el mundo se inunda. Ella abre la boca y exhala su mar entristecido, regurgita distancias, se relame con los huesos de los días secos. Es techo de alambre para el vendaval, y ella sabe que es fuerte aunque frágil la crean. Nunca huye del hogar. Ella siempre se queda aunque sea al desamparo. Y si viaja, no cambia de huesos... Siempre tiene un paraguas.

   Caminé por la orilla donde el pámpano tiembla, con mi capa tristeza, y caí, dulcemente, donde el bosque comienza a ser polvo de estrellas. Con mi larga tristeza he cubierto los bordes, he dejado mi huella en su lecho invisible...

   Me consuela saber que la vida es desnuda; que la tierra es mansa pero cría salvajes; que el camino es tiempo ajeno a los relojes, que siempre hay un río que baña realidades... Que el cielo es azul y la rosa es rosa.
   Me consuela saber que al final, la tristeza, es piel mudable; una máscara que aprieta en los ojos para no dejar ver la inmensa Alegría orbital.
   Me consuela saber que ella sólo es un vestido más de las estaciones. Estaciones que han aprendido a vivir desnudas...

   Hoy encontré aquella foto de los años niños. Tú y mamá sonriendo en la proa, como en “Titanic”, Jack y Rose, con el viento de cara y las alas extendidas. Nosotros tres arremolinados en popa, descubriendo delfines o buscando a un futuro capitán Sparrow; y riendo por todo y discutiendo por nada y yo, apretando los dientes y gritando: ¡socorro!, —ya sabes que mis hermanos adoraban mis trenzas—. Mañana hará años que te fuiste a la mar con tu sueño evanescente...

   Siempre en esta época de aniversario, la tristeza me inunda con sus olas gigantes. Recuerdo tu empeño por salvarme de ella, desde el mismo anillo, desde mi incipiente entristecer. Tu promesa de que un día, esa tristeza anillada se desprendería de mí... «¡Ojos tristes!», —me decías—, «¿por qué esos ojos tan tristes?» Ni tú ni la pequeña «yo», lo supimos nunca. 

   Ahora que el tiempo ha crecido, ya no me hace daño. Ella pasa de largo y me deja un saludo... Se balancea en el pasado como rosa que quisiera ser recién nacida todos los días. Pero solo es una simple huella que se difumina... Ahora sé que todo es temporal. Temporal que asola y, a veces, también ilumina... 
«¡Evanescencia!», papá. Tu palabra preferida.



Escrito por Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved.
(Del libro inédito "Cartas desde la orilla").
Gracias, lectores.
Os deseo lo mejor a todos: ¡Todos los días!





viernes, 1 de diciembre de 2017

MENSAJE EN UNA GOTA DE AGUA


"Tan leve parecías, tan al borde
de ti
que la noche aprendió
el modo de dormirse sobre el río".
Chantall Maillard.



El sonido de la lluvia
llegó calando tus ojos,
como cervatillos saltando sobre la hierba,
mulle el aliento,
resbala por tus mejillas.
Si abandonas ahora,
resecarás tus pies tanto tiempo
empapados;
no podrás volver a tu agua semilla,
te quedarás perdido en la piedra que descansa.

Vuelve al lindero donde
tus pasos fueron espigas abiertas,
en el tornasolado vientre
de tus antepasados.

Ella está ahí, como punto
y extremo. Dibuja en tus ojos
océanos nublosos bajo la tundra.
Temblequea en las nubes y vuelve a la nieve
para ser raíz blanca, titilar que no cesa.
¡Quisiera ser cáliz de rosa!
Vencer los inviernos apresurados...

La lluvia trae sonidos olvidados,
repiquetea en mi memoria
la costumbre del nacer en sus gotas.
Me avisa de que llega diciembre
con sus coronas violáceas,
con sus cielos copiosos que se derriten.
Y en tus ojos navega sin alcanzar orillas.



Poema de Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved.


Gracias a tod@s.

sábado, 25 de noviembre de 2017

LIBROS EN LA ORILLA


"Le Penseur" escultura de Auguste Rodin (1840-1917). Realismo artístico.
Musée Rodin (París, Francia).



Hola a todos.

   Os presento una muestra de libros que leí y que me han dejado un agradable "aroma".  Libros en Versión Kindle.
Cada autor con su estilo diferente; cada libro con su aporte único. 
Hace tiempo que quería compartir estas lecturas en nuestra orilla , hoy surgió el momento y espero que sean de vuestro interés.

   Decía Rodín que, "No se puede juzgar a algo a primera vista". 
También coincido con su pensamiento. La literatura, igual que el arte, o la música, necesita ser contemplada, observada, acariciada, escuchada... Leída. Solo entonces sabremos los significados que deja, la riqueza que nos aporta. Lo grandioso de poder disfrutar de los sentidos. Algunas sorpresas, quizá promesas, ¡quién sabe! 

   Esto no es una lista de títulos de libros, tampoco una reseña literaria. Solo es un encuentro entre lectores. Una invitación a un rato de felicidad. (Soy feliz cuando leo. Igual que cuando miro el mar...  Solo que leyendo, las palabras se hacen navegables).


https://www.amazon.es/Nada-probado-Antolog%C3%ADa-relatos-cuentos-ebook/dp/B076CMXPHB/ref=asap_bc?ie=UTF8

Libro: Nada ha sido probado
(Relatos y enninaciones)
Autor: Nino Ortea
http://venyenloquece.blogspot.com.es/



https://www.amazon.es/Contrastes-Gustavo-Figueroa-Vel%C3%A1squez-ebook/dp/B009WETY7A/ref=sr_1_fkmr0_3?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1511561729&sr=1-3-fkmr0&keywords=Contrarstes+de+Gustavo+figueroa+Vel%C3%A1sques

Libro: Contrastes 
(Poesía especial)
Autor: Gustavo Figueroa Velásquez
http://gustavo-contrastes.blogspot.com.es/



https://www.amazon.es/LAS-FOTOS-INGL%C3%89S-Pilar-Alberdi-ebook/dp/B007C8NETC/ref=sr_1_1?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1511562004&sr=1-1&keywords=Las+fotos+del+ingl%C3%A9s+de+Pilar+alberdi

Libro: Las fotos del inglés 
(Novela)
Autor: Pilar Alberdi
http://pilaralberdi.blogspot.com.es/



https://www.amazon.es/Demencia-Lewy-Teresa-Sanchez/dp/1500455644/ref=sr_1_1?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1511562195&sr=8-1&keywords=Demencia+de+Lewy+de+Teresa

Libro: Demencia de Lewy 
(Poesía intimista)
Autor: Teresa Sánchez 
http://reflexionaconpoesia.blogspot.com.es/




https://www.amazon.es/Aroma-vainilla-Isabel-Mart%C3%ADnez-Barquero-ebook/dp/B00BTMXD4S/ref=sr_1_1?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1511562545&sr=1-1&keywords=Aroma+de+vainilla+de+Isabel

Libro: Aroma de vainilla 
(Novela costumbrista)
Autor: Isabel Martínez Barquero
http://elcobijodeunadesalmada.blogspot.com.es/




https://www.amazon.es/AMANECER-EN-EL-SUDESTE-ASI%C3%81TICO-ebook/dp/B007SLD4EI/ref=sr_1_1?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1511563293&sr=1-1&keywords=Amanecer+en+el+sudeste+asi%C3%A1tico+de+Carmen+grau

Libro: Amanecer en el sudeste asiático 
(Narrativa de viajes)
Autor: Carmen Grau
http://elblogdecarmengrau.blogspot.com.es/



Gracias, lectores.

(Si puedo, más adelante, haré otro encuentro literario con otros autores contemporáneos, en Versión Kindle).


jueves, 16 de noviembre de 2017

AL OTRO LADO DE MÍ

Imagen: Juliette Binoche.
Trois couleurs: Bleu (1993), del director Krzysztof Kieślowski. 

«En tiempo húmedo
los sueños hacen rechinar las puertas».
Aldo Pellegrini.


Desde la luna todo es diminuto,
alargo los brazos para tocar tu cara...
Desde mi reino al otro lado de mí,
el imaginario pervive ilustrando
arrecifes coralinos en pompas de jabón.
Me vestí los ojos con estrellas
para alcanzar espacios,
recogí en ellos el debatir de las cumbres,
bolsillos llenos de inocencias
al crepuscular.
¡Ovillo auroral, desciende hasta mí!
Hace siglos espero que una sonrisa
me vista el rostro,
porque sé que un día cualquiera
llegará la hora,
el instante cierto
donde todo perderá importancia.
Y pensaré, agradecida,
en las fuentes que me despertarán
para enseñarme los mapas verdaderos,
advirtiendo el bullicio de un tiempo dulce.





Poema de Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved.


Gracias, lector.

lunes, 30 de octubre de 2017

QUÉ RUIDO TAN TRISTE

Óleo del pintor Charles Vickery, (1913-1998). 
Pintor estadounidense famoso por pintar el mar.


QUÉ RUIDO TAN TRISTE

Qué ruido tan triste hacen dos cuerpos cuando se aman,
parece como el viento que se mece en otoño
sobre adolescentes mutilados,
mientras las manos llueven,
manos ligeras, manos egoístas, manos obscenas,
cataratas de manos que fueron un día
flores en el jardín de un diminuto bolsillo.

Las flores son arena y los niños son hojas,
y su leve ruido es amable al oído
cuando ríen, cuando aman, cuando besan,
cuando besan el fondo
de un hombre joven y cansado
porque antaño soñó mucho día y mucha noche.

Mas los niños no saben,
ni tampoco las manos llueven como dicen;
así el hombre, cansado de estar solo con sus sueños,
invoca los bolsillos que abandonan arena.
Arena de las flores,
para que un día decoren su semblante de muerto.
                    I
Donde habite el olvido,
en los vastos jardines sin aurora;
donde yo solo sea
memoria de una piedra sepultada entre ortigas
sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
no esconda como acero
en mi pecho su ala,
sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allá donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya.
Sometido a otra vida su vida,
sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo.
Disuelto en niebla, ausencia,
ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
donde habite el olvido.

Poema escrito por Luis Cernuda
Libro: Donde habite el olvido.




          Poema desgarrador, donde el olvido no es una acción de dejar de recordar, si no una forma dolorosa de asumir la realidad de la soledad. Sin entrar en ningún análisis, este poema, siempre que vuelvo a él, hace que me detenga. Sí. No sé si soy yo quien me detengo en el tiempo, o es el tiempo el que se detiene en mí... 
     Lo pongo aquí hoy por muchos significados, pero sería extenso explicarlo, y supongo que no dejan de ser significados desde mis ojos subjetivos. Pero aún así, creo que merece alguna lectura intemporal, quizá de aquellos que aman la poesía que alcanza más allá de la pequeña vida propia. 
     (Y es que es curioso, tanto afán que tenemos las personas por pertenecer a lugares concretos, y ser dueños de banderas y signos, cuando al final, morimos en la tierra; en cualquier esquina de la tierra y, desprovistos de toda heredad...).

Gracias.

LUIS CERNUDA
     Cuando se van a cumplir 54 años de la muerte de Luis Cernuda, poeta de la llamada "Generación del 27", hoy volví a él y a su libro Donde habite el olvido. Sus versos surrealistas siempre me parecieron algo extraordinario. También de una tristeza profunda, como una flor abierta al rescoldo de los días sin que nada lo remedie. 

     Nació en Sevilla el 21 de septiembre de 1902, muere en México el 5 de noviembre de 1963. En 1924 escribe sus primeros poemas que aparecerán al año siguiente en la Revista de Occidente. Su primer libro, Perfil del aire, (1927), fue muy mal acogido por la crítica. En 1933 publica Invitación a la poesía y en 1934 publica Donde habite el olvido. En 1936 aparece su traducción de los poemas de Hölderlin y la primera edición de La realidad y el deseo. Por esta traducción se le ofrece un banquete-homenaje en Madrid, al que asisten la mayoría de los poetas del grupo.

     Al estallar la guerra se alistó brevemente en el ejército republicano. Posteriormente fue invitado para dar conferencias en Inglaterra. Dio clases en Cranleigh School y en la Universidad de Glasgow, hasta 1943. De 1942 hasta 1945 da clases en Cambridge. En 1947 se traslada a Estados Unidos como profesor en Mount Holyoke. Desde 1949 hasta 1962 es profesor en Los Ángeles y dicta algunos cursos en la Universidad de California. No deja de escribir. Al año siguiente de su muerte, en 1964 aparece la edición definitiva de La realidad y el deseo. 

Gracias, lector.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

LA MONTAÑA DE AGUA

Imagen: Óleo de Volkova Vera Gennadyevna. 
 Pintora costumbrista. Paisajes rusos (Русские пейзажи).



Todo era estéril ceniza,
lúgubre estancia
en desvanecidas rutas.
Todo era niebla
en mi corazón despoblado,
el torbellino errante,
la quimera engullidora
de las últimas migraciones.
Incomprendida desnudez
de la voz que hacía tiempo huía...

Llegué al final y eso era todo,
las torpezas dejaron de revolotear:
algo en mí se perdía...

Desorientada, entreabrí
los ojos para ver la pérdida,
fue entonces cuando
vi ante mí su blanca sima.
Ella estaba allí,
silenciosa y sin cuervos,
caminó hacia mis pies
y me indicó la senda de Agua.

La senda se hizo río
lleno de cisnes jubilosos,
de pequeños veleros
pobladores.
Y se le abrieron las venas
de los sauces
y le nacieron surtidores,
para llenarme
de tantas cosas verdaderas
por escribir.
Ella era así,
manantial para el último sorbo.




Poema escrito por Clarisa Tomás. © All Rights Reserved.

Gracias, Lectores.

domingo, 3 de septiembre de 2017

REGRESO A MORIA



"En nuestro interior hay algo
 que no tiene nombre,
pero eso es lo que somos".
José Saramago.

La vida estuvo ajena
mucho tiempo.
Ayer regresó con apenas
tres instantes, rezagada,
se durmió en el portal.
Así dormida, era hermosa,
sus manos llenas de lunas plateadas
guardaban pañuelos,
en su pelo titilaban utopías.
Despertó con una flor nueva en la boca
y abrió los ojos, miró esta sombra
que me viste,
me preguntó, soñolienta,
derritiendo sus imanes
en mis ojeras,
si era yo la casa que buscaba.



Poema de Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved.

Gracias, lectores.





viernes, 11 de agosto de 2017

EL AMOR VENDRÁ A BUSCARTE



Puede que no antes
que tus lágrimas;
quizá después
de haber dormido
el sueño incrédulo.
Puede que él llegue
y no estés en la ventana;
quizás te llame
y no lo reconozcas.
Pero vendrá,
para salvar
tu larga espera del olvido.
Y cuando todo parezca
que es perdido,
él llegará risueño,
¡deslumbrante!,
para entregarte
la incomparable
rosa del crepúsculo.



Poema de Clarisa Tomás. © All Rights Reserved

Gracias, lectores.
En este pequeño descanso veraniego que me tomé, lejos de redes sociales y aglomeraciones, mientras disfruto de un paisaje apenas pisado, leo lo que Naturaleza me deja ver y escribo esperanzas. A la Esperanza. La realidad es tan mala y absorbente, que deja poco espacio a la inventiva, pero no he de permitir que esto me sobrepase. No hemos de permitirlo (creo en posibilidades remotas, ¡qué le voy a hacer!). Discurrir por la vida como un riachuelo claro, sin más fieras que las florecillas y los pájaros, sería fácil...
Bien, con lo que tengo, manos y palabras, (¡gracias a la vida!), puedo dar abrazos y puedo pintar letras. En este tiempo, éstos bienes, son una gran fortuna, ¿no creéis?

Amigos, tengamos ilusiones sin rutinas. Aunque poco sea, salvemos al menos nuestra voz. Por las voces que se ahogan a diario,  y que es terrible.

A todos, gracias por dejarme vuestra agradable presencia. Siempre agradecida.
Os deseo armonía y paz. ¡Salud!


sábado, 24 de junio de 2017

NOCHE

Vincent Van Gogh. "Noche estrellada sobre el Ródano", 1888. 
Musée d'Orsay, París.


Yo no sé dónde acabo;
tú, comienzas.
Los astros se desnudan
en tu estera.
La huella del amor
voló lejana,
como vuela el recuerdo que se ama.
Yo no sé dónde quedo;
tú, te escapas.
La brisa se apresura en el sendero...
Desde la tierra virgen
hasta el arco celeste,
pululan los temores y los miedos.
La raíz del deseo, desaparece...
Yo no sé dónde empiezo,
dónde invento.
Tú, declinas y mueres,
te haces onda en los mares,
en las montañas, ecos.
Yo no sé dónde duermo,
si he dormido en los brazos que añoro
a la intemperie.
Tú, despiertas.
Mi sueño con el tuyo se hizo alondra
bañada de azahares.
Ya vuela al refugio
de otras noches.


Poema escrito por Clarisa Tomás. © All Rights Reserved. 


Publicado en la prestigiosa página literaria: La poesía alcanza.


Publicado en el libro: "Donde los puentes se alzan" (Primera edición: diciembre 2017).

Gracias, lectores.
¡Feliz estación!