viernes, 24 de enero de 2020

DÍAS DE LLUVIA

"Lluvia de colores" de la pintora Helena Lebrato.
Pintora, ilustradora. Genial artista contemporánea española que recomiendo visiten. 
#Pintura #Ilustración #Arte

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Clarisa Tomás Campa.  © All Rights Reserved.

Invitación a leer:

El poema "Días de lluvia" pueden leerlo en la maravillosa revista de literatura, editada en Argentina:
https://www.lapoesiaalcanza.com.ar/espacio-abierto

Pertenece al poemario: "Entre dos tierras". Libro publicado en noviembre de 2015.
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Días de lluvia
Me gusta la mirada del que mira y parece
eclipsado por lunas que brillaron ayer,
mas en su claro iris,
solo está el recuerdo perdido.
Corre, vuela...

Y qué hacer, en esos días que llueven los inviernos,
cuando el color solo sabe de dos
y el gris es permanente,
un techo de universo en blanco y negro.
Blanco y negro fundidos...

Los átomos de piel se asoman distraídos,
observando de lejos lo que el tiempo se lleva.
Y la piel ya no se queja,
se abriga con la tierra,
espera...                      
                                                       
Un transeúnte pasa y es uno cualquiera,
con su invectiva a cuesta, con su dolencia clama.
Y en sus divagaciones, los zapatos se agrietan...

Al hombro los presagios, lloviendo en los rincones,
ya no pesan silencios ni acaso las palabras,
los solos van calando, se empapan las nostalgias.

Me gustan las calles batidas por la lluvia,
de esos días de invierno que a ti también te gustan...

Y, que a veces van sin fechas y crean un calendario,
y forman un preámbulo de múltiples instantes
abriendo aquellas páginas de nuestras soledades.

Generan estaciones de extensos soliloquios,
entre la fina lluvia y las necesidades;
y a veces, solo a veces,
me gustan los inviernos.
Esos días de lluvia que parecen que cantan...


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Libro: "Entre dos tierras", página 2o. 
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Clarisa Tomás Campa.  © All Rights Reserved.
Gracias, lectores. 🙏
Merci beaucoup à tous!

viernes, 10 de enero de 2020

UNA VEZ TUVE UN CUENTO

Imagen del film: L'odeur de la papaye verte (Mùi du du xanh) 1993.
Director: 
Tran Anh Hung. Coproducción Vietnam-Francia.
Premios en el Festival de Cannes: Cámara de Oro y Premio de la Juventud.

 Entonces pude oír
pequeños latidos... 
Dulce es la vida si prestas atención.

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Mañana, mañana...
Harán tu cuna en los albores
las mariposas blancas.
Y arrullarán tu nuevo nacimiento
los cantos nacidos
de tus pequeños brazos.

Una vez tuve un cuento
viviendo en mi casa.
Fue un regalo inesperado
que me trajo un relámpago.

Creció como crecen
los cuentos ideales,
con un poco de aliento
y dos gotas de agua.

Descubrí una mañana
que tenía una hoja,
que se hizo una rama,
que se hizo un gran árbol
lleno de palabras...

Era un cuento animoso                                    
desbordante de vida,
y fluía en su frente
un párrafo infinito.
!Las colinas lo amaban¡

Se alejó por diciembre
a encontrar su camino,
porque él era un cuento
de esos de andar por tierra.

Una vez tuve un cuento
que buscaba ser libre,
alcanzar la belleza,
el poblar de los libros...

Hace poco lo vi
al volver de una calle,
iba absorto en sus cosas
mirando a los tejados.
Llevaba letras rotas,
un verbo descosido...

“¿Dónde vas cuento mío?
¡Cuánto tiempo sin ti!
No pareces mi cuento...
¿No te sientes feliz?”.

Y al mirarme, sus ramas,
deshojaron dos versos,
y al revuelo del viento
se abrazaron a mí.

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Clarisa Tomás Campa.  © All Rights Reserved.
(Poema publicado en el libro:
 "Donde los puentes se alzan". Letrame editorial,  diciembre 2017).
Gracias, lectores. 🙏
Merci beaucoup à tous!

J’écris pour ne pas crier... Poema que fue publicado en este blog en fecha 12/12/2015. Lo publico de nuevo y supongo que muchos de los que me leéis, sabéis el porqué.
El poema aparece en el libro: Donde los puentes se alzan, pág. 74.
Escribo para no gritar, para ocupar el silencio que llora el mundo.
Grâce à vous, chers lecteurs, je continuerai à écrire, publier... 🙏💚🌿🐾😉📚

viernes, 3 de enero de 2020

MEMORIA DE UN NAUFRAGIO


 "After the wreck" (Amanecer después del naufragio).
Pintura de William Turner (1775-1851). Paisajista inglés.


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Memoria de un naufragio


   El mar arrojó mi cuerpo a la orilla. Toda yo, blanca como una luna de mayo, permanecí tendida sobre un tiempo muerto; fueron horas, días, o quizás un siglo desvelado de observar la espuma que levantan las olas.
   El sol estaba enfermo o escondido —supuse—, porque no sentí su calor ni el aroma que suele despertar en lo vivo, cuando él se planta. Las montañas eran nubes oscuras en líneas de horizontes amortajados. Y por encima de mí, ni una voz cálida, ni un vuelo de pájaro, ni un pétalo de rosa... Abrí los ojos. Volví a cerrarlos.

   Era el día de Navidad en aquel mundo de orilla urbanita, así me dijo una voz en un francés precario que yo entendí. Magullada y huesuda, sobre una camilla, “rompí aguas” de camino a algún hospital... No sabía de dónde venía ni dónde estaba.

   Entonces, en mi mente cansada, el llanto de un niño recién nacido, llora. Y yo busco a la madre y ella fue a buscar leche y alimentos... Un niño llora y nadie acude. Yo corro a su lado y lo tomo en mis brazos y quiero amamantarlo... Pasan las horas, mis pechos no tienen leche... La madre está buscando en las sombras, remece hojas secas, escarba en la tierra... Y el llanto del niño no cesa y en mis brazos el dolor se hace punzante...
   Comienzo a caminar sonámbula en la noche fría, voy detrás de los árboles que huyen. Me adentro con ellos en el vientre de la montaña, buscamos calor que no nos calcine. Me siento junto a ellos en el Hogar de los que no retornan al mágico camino de la risa. Estamos en silencio, ellos con sus copas cabizbajos; yo, con mis brazos caídos.

   Y de nuevo un llanto de niño recién nacido se cuela entre las rendijas tristes y creo que revivo. Algunas ramas revolotean como si quisieran alcanzar sus gorriones perdidos. Una estrella aparece en la ventana como una pirata legendaria y me guiña un ojo.
—¡Despierta! ¡Es una niña!— Oigo una voz agradable que resuena en mi oquedad, trae una esperanza y pan en un cestillo. A lo lejos, un perro chalanea con el aire, despiertan a las viejas ojeras de los mares.
¡Hemos nacido! —me digo incrédula—. De mi pecho brota leche. El llanto cesa.

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Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved.

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Gracias, lectores. 🙏
Merci beaucoup à tous!