lunes, 16 de diciembre de 2019

EL VERSO Y YO


Paisaje: Ukraine (Україна, Ukrayina).

Imagen ©Clarisa Tomás Campa.

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"Habitaré mi nombre".
Saint-John Perse.
El verso y yo

En las márgenes del desvelo,
en la indiferencia de las estrellas...

Somos hileras de sílabas en cola
de algún Pronunciamiento, abrazos
caídos en desgracia, voces
inflamadas que buscan el Hogar.

Naufragamos ahogados en vivas soledades
como en las hojas abiertas de la noche,
la voz enmudecida del poeta
boga en la tinta de una lágrima de luz.

Ahora que tú sueñas con cisnes danubianos
y yo, con un eterno vals, vueltas y vueltas...

¿A qué playa iremos
a soltar nuestras arenas,
las cometas del alma
que se escapan del pecho?

Huidizos van los cielos desnudos
de sauces pero en tu pelo, el aire,
enreda y gime olas de purpurina...

No caigas, oh Verso, en el fútil desmayo
del poema exiliado en el cajón.
Tendremos otro ángel, otro comienzo
alzado de la ruina que ahora invade.

Y escribir lo nuestro a media voz arable
en tierras de fértiles arrullos,
como el gen primaveral que resucita
los inéditos contornos del centeno.

Aún sientes en tu espiga un relato indomable
como en las fabulosas praderas de Chornozem,
bajo la brizna tierna y apenas perceptible,
bulle con nueva vida, fuego sutil del humus.

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Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved.

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¡Feliz Navidad y próspero año 2020 a todos!

Queridos lectores, como cada año desde el 2013 cuando inicié este blog literario, desde esta orilla inadvertida, sintiendo el eco del mundo, os deseo Felicidad. Ojalá todos alcancéis el grado de ella necesario en vuestro vivir. Ojalá la vida os ame y seáis “unidad” con Ella por muchos años.

Un million de soleils pour vous tous!
¡Feliz Navidad y próspero año 2020 a todos!
Happiness!   Zoriontasuna!   Sonas!    Szczęście!
Félicité!          Felicidade!         felicità!   Fericire!
счастье!         Ευτυχία!               幸福          Furaha!
Щастя!           सुख                         Geluk!     lycka!
Felicitat!         Boldogság!          lykke!     Furaha!

Desde aquí  también felicito y le envío un saludo muy especial a mi estimado amigo Nino Ortea, con todo mi cariño y respeto por su persona y cuanto escribe. Por un tiempo él dejó de escribir en su blog. Te echamos de menos, amigo...Su último libro “Donde vive el recuerdohttps://www.amazon.es/Donde-vive-recuerdo-Nino-Ortea/dp/1086743520 lo tengo estos días en mi cabecera. 

Lo que más me gusta del Nino escritor es su “dulzura” realista al escribir. Las cosas del vivir cotidiano las convierte en fantasías, y en ellas, el lector puede entender que hay palabras escritas con la sonrisa, para que no se parta el corazón. Ellas sostienen las escenas de la narrativa, y hacen que la obra luzca bella, quizá imborrable. Y entonces llega esa parte del libro donde la alegría del aire se siente fresca sobre la piel... Y sé que a otros lectores, al leer sus pasajes, le invaden sensaciones especiales, igual que siento yo.

La mayoría de las personas son otras personas”, dijo Oscar Wilde, y pienso que con razón. Y ahí, en el lado propio, es donde encuentro a Nino, porque él sí es EL.
Y ahí, en el pasaje 42, que lleva por título: “No te asustes, mi niño, pero...” Las palabras cuentan lo que la narrativa de Nino no esconde...
Con el paso del tiempo he comprendido que todos somos personajes y que nuestros actos responden al dictado de un destino tan cruel como lo es un escritor con sus creaciones una vez que no sabe qué hacer con ellas. Con el tiempo he comprendido que no hay mayor acto de libertad que el de decidir cuándo morir, y que no hay mayor piedad que la de ayudar a tus seres queridos a alcanzar esa libertad”.
Gracias, compañero.Un million de soleils pour toi!



Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved.

Gracias, lectores. 🙏
Merci beaucoup à tous!

sábado, 7 de diciembre de 2019

EL JOVEN CLIMÁTICO







El joven Climático

Cuento bajo la luna pálida de Chernobil.

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Un joven desconocido llamó a nuestra puerta,
mi hermana y yo, tras la ventana,
algo desconfiadas y muy curiosas, le preguntamos:
―¿Quién eres tú?―. No hubo respuesta.
El joven insistía, tocaba con los nudillos de su mano
en la madera:¡Toc, toc, toc!
Nosotras, temerosas, lo miramos a través del cristal,
escudriñamos su aspecto medio embobadas,
porque algo raro había en él y no sabíamos qué era.
¿Temerosas de qué? —nos dijimos—. Encogimos nuestros hombros ignorantes, y prestamos nuestra atención
a un pequeño sustillo estampado en la pared,
al pobre, se le había partido un diente...
Mientras la montaña que siempre vivió helada, se derretía
y mientras la sed agrietaba los frutos y llenaba de sales las praderas, nuestras dudas trenzaron un camino para las hormigas...
Y no abrimos la puerta.

Y él, adorable, acercó su cara a nuestra ventana boquiabierta, sonrió como un ángel que trae buenas noticias e hizo un ademán en señal de «¡esperad!». Inclinó la cabeza y...
¡Comenzó a tocar!
Entonces su música detuvo al último pájaro que pasaba
y creció un tierno lirio en un balcón...
Nuestros dos corazones sin latidos desde los tiempos
primaverales, sintieron la alegría de un batir...

En nuestra puerta hermética, un violín sonaba
como el gemido de un canto de “socorro” universal
que sólo quisiera cantar de rama en rama...
En nuestra puerta sonaba una melodía
que hacía suspirar a las enterradas semillas
de las ipomeas y su aliento llegaba a nuestras manos torpes...
Melodía de un soñador climático —pensamos, incrédulas—
que busca un lugar donde echar sus raíces
y quizá volver a ser frondoso pulmón planetario.
Tal vez él llegaba de los viejos mares enfermos,
invadido por recuerdos naturales de cuando aún eran limpios albergues llenos de juveniles coralillos vibrantes de sol...
Quizá de otros cielos sin humos apresadores, lejos
de la Gran contaminación y sus secuaces garras...

Mi hermana y yo, detrás de los cristales mocosos,
alcanzamos miles de escalofríos desorbitados...
¿Por qué tocaba allí? ―nos preguntamos insípidas―.
¿Acaso no quedaban otras puertas?
Acaso aquella era la última ocasión
de escuchar los sonidos creadores de la tierra...

La melodía, ágil surcaba sin temores
como un cometa a su Olimpo de imágenes...
La araña del techo siguió tejiendo tranquilamente,
pero una garza extraviada, se paró sobre el balancín del porche a balancearse...
La rosa medio muerta de la esquina del parque
irguió su tallo y dejó caer un pétalo
como quien deja caer un corazón de invierno.
Aquél joven, seguía tocando, así como un iluminado
en sus laureles armónicos...
Mi hermana y yo lo mirábamos de reojo...
Los rizos dorados de su frente, alborotados
por el ritmo, dejaban ver dos ojos bondadosos...
¡Ojos de versos! ―dijimos al unísono― .
¡Aquel ser increíble era Otello! ¿Traía algún mensaje?
Cuando dieron las siete en el reloj, como si de un mandato
se tratara, puntual a su tiempo, dejó de tocar
y preciso, guardó su mágico violín, hizo un ademán
e inclinó la cabeza con una reverencia compasiva y, se alejó...
Al llegar a la esquina volvió su rostro de nuevo,
levantó su mano derecha en señal de adiós.
Y nos dejó como en aquella canción de Sabina,
“con la miel en los labios”, rapsodias divinas,
un vals de Tchaikovsky rutilando los ecos del bosque,
Caruso en las olas del mar...

Abrimos la puerta cuando ya era tarde,
su luz aún brillaba en las cornisas calcinadas...
Apresuradas, corrimos detrás de su aroma
preguntándole a la lejanía:
¿Quién eres tú? ¿Por qué has venido
a nuestra puerta con tu melodía?
¡No te vayas! Lloramos...
Su rostro etéreo, desde los páramos,
nos regalaba sonrisas de rosas besando nubes,
ojos de ensueño idílico, su faz deslumbrante...
Sin una palabra, su figura se perdía
trás el último horizonte revoloteador..

Aquella melodía aún resuena en las calles sucias,
tiembla entre los esqueletos plásticos
que agitan las ratas errantes...

El sonido Climático vuelve una y otra vez
cada veinticuatro de octubre y suena en nuestra puerta,
toca sus violines cansado de orillas pestilentes,
sube a los cristales llenos de polvo,
trepa por la piel impávida de nuestra casa vacía
y cae agotado al montón de la indiferencia...

Algunas tardes agitadoras, nuestra puerta se queja.
Ella se abre y se cierra, parece que tenga dos bocas,
dos alas que quisieran volar y subir a las torres del aire.
Nosotras, esperamos y esperamos... Nunca tuvimos respuesta.
Sin poder evitarlo, nuestros ojos de estatuas
aún miran a la calle desierta...

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Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved.


Gracias, lectores. 🙏
Merci beaucoup à tous!






martes, 19 de noviembre de 2019

SE PERDIÓ EN EL MAR

Niños cogiendo estrellas.
(Con permiso de Internet).


"Tu aroma se esparce,
siembra de corales
el lecho del mar..."
Clarisa T. 
Del libro: Entre dos tierras (2015).
(Al recuerdo de Aylan Kurdi 
y al de todos los niños muertos en el mar.)


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Se perdió en el mar

Una boca pequeña,
una calle cualquiera
sin más pasos que andar.

Un pétalo del viento,
una tarde de invierno,
un pequeño latido sin hogar.

Un arrullo de besos,
unos ojos luceros,
una vida pequeña
que ya no llorará.

Salpica una ola
sobre la orilla,
mil pececillos
quieren seguirla.

Zapatos pequeños
sin estrenar,
sobre la arena
se quedarán...

Una tierna sonrisa,
pájaros de nieve
que quieren volar.

La última esperanza,
la tierna inocencia
cubierta de sal.

Un corazón pequeño,
una cuna de besos,
el tiempo de soñar...

Se perdió en el mar,
unas manos pequeñas
que ya no se alzarán.

Un pétalo del viento,
una tarde de invierno,
un cuento sin narrar.

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Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved.

Queridos lectores:
Según las estadísticas, 1.000 niños mueren cada día por falta de agua (Unicef); 85.000 niños han muerto de hambre en Yemen en los últimos cuatro años (2014-2018. La vanguardia); 640 niños se han ahogado en el Mediterráneo desde la muerte de Aylan Kurdi en 2014 (niño sirio refugiado), según  Save the Children. Hay millones de muertes de niños evitables en todo el mundo.  ¿Por qué se permite?
Un hecho tan escalofriante, creo, merece un recuerdo, una canción. Un poema...
También acuerdos entre países para proteger la infancia. Acuerdos de Gobiernos que lideren  un cambio en las políticas migratorias que permita a los niños y niñas buscar protección en Europa a través de vías legales. Se debe evitar que los niños sigan poniendo sus vidas en riesgo en el mar o en manos de mafias. Los niños merecen vivir. ¡Todos!


Gracias, lectores. 🙏
Merci beaucoup à tous!



Les Choristes - "Vois sur ton chemin".

martes, 12 de noviembre de 2019

MIEDO

Con permiso de Internet.

"No me preguntes dónde se extraviaron
esos dorados átomos del día".
Thomas Carew.



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Miedo

A los ángeles mudos,
a la garra de hierro
que devora el recuerdo.

A que toda Inocencia
soporte iguales desastres
o agrandados,
ahora y siempre
por los siglos de los siglos.
A diluirme en el abisal de Cosmos
sin más palabras...

A que vuelvan las mismas preguntas
migratorias,
a que huyan de mí todas las respuestas
desplumadas.

Y las mismas calles sucias
imaginando lenguas de escobas,
y los mismos perros tristes
soportando la idéntica
anatomía de la crueldad.

A creer que algo es algo
y luego ¿quién sabe?
A ser y no ser, y siempre ignorante
ante el vaho efímero del espejo.

Ni libro, ni verso,
ni eco en el viento...
Ni cita inspiradora
para ilusionar alguna fiesta de amigos,
como suele ocurrir con Whitman o Dinesen.

Un peatón atropellado,
una activista masacrada;
carne de matadero, escalinatas
donde el diablo se columpia...

Tengo miedo
al dolor de la ausencia infinita,
a dejar de soñar, de escribir...

A terminar mis días
refugiada en mí,
sin peso en la espalda,
sin fuego en la boca.
A no ser leída ni en los sucesos,
ni ser un silencio
en memorias de paso...

A que tú no pronuncies
mi nombre en la despedida...
Mi nombre, que tanto me gusta en tus labios...

Miedo a olvidarme de las cosas que siempre
creí inolvidables...,
la figura de luna bailando
en la charca azul de unos ojos... ¡Tus ojos!

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Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved.

Chers lecteurs, je vous prie : 
un million de soleils pour vous tous.


Gracias, lectores. 🙏
Merci beaucoup à tous!



In a Time Lapse


miércoles, 7 de agosto de 2019

CUANDO FUIMOS OJOS DE LLUVIA

Libro: "Cuando fuimos ojos de lluvia".
Autor: Clarisa Tomás campa (Julio 2019).
Novedad literaria.


Je crois en moi.
Je crois en mes mains, en ma lettre universelle.
Clarisa T.
   Estimados lectores: Leemos la vida...

   Mi editor acaba de darme la buena noticia  de que mi último libro ya está publicado y libre para su difusión. Me siento feliz de compartir este nuevo eco con todos vosotros. De momento sólo está disponible en alguna plataforma, más adelante se podrá comprar y difundir en otras. ¡Qué cosas! Y yo, lejos... En algún lugar donde una vez fuimos nómadas...

   "Cuando fuimos ojos de lluvia" recopila algunos poemas, cuentos y relatos inéditos, y otros que ya había publicado en este blog. Habla de encuentros con el dolor y también de encuentros con la alegría. En él también se deja escribir la esperanza... Y solo pretende ser una pequeña ventana por donde mirar lo que mueve el viento, lo que hace soñar a las hojas. Quizá un paisaje olvidado, o un cuento que alguien nos recordó en una noche de insomnio. Un oleaje de arboledas bajo la fina lluvia, y que a pesar de todos los relámpagos, siempre viene cargada de amor. ¡Oh Nebulosa!

   En principio iba a ser un proyecto de autopublicación con la editorial de un estimado escritor y compañero de escrituras, por motivos diferentes no pudo ser en esta ocasión; pero habrá otro momento más favorable para publicar con esta fórmula, seguro. Y en verdad le debo mucho a Nino Ortea. Él es un escritor espléndido en todo el sentido de la palabra. Yo también creo en ti, compañero. Merci pour tout!
   En breve pondré el resto de los enlaces donde se podrá adquirir Cuando fuimos ojos de lluvia, tanto en digital como en papel.
   La edición en formato papel es "a demanda", con lo cual si alguien está interesado sólo tiene que pedirlo en su librería habitual y podrá tenerlo en pocos días. 
   Gracias a todos. Siempre animada por vuestro apoyo lector, sigo escribiendo. "¿Seré lectura mañana también yo?". Que decía Unamuno.


Cuando fuimos ojos de lluvia puedes encontrarlo en: 
Amazon libros

El Corte Inglés / Libros

Casa del Libro

Libros. cc

Agapea/Libros

Libros en Google Play

Mención en:
Ven y enloquece

Extractos del libro: "Cuando fuimos ojos de lluvia" de Clarisa Tomás Campa.


"Primero fue la pasión
de amar por encima
de todo lo aprendido.
Después llegó el dolor
para fortalecer
la piel de las semillas".
Del poema "Creación sostenible". 



"Sobre la joven tierra sedosa
dos almas descubrimos
de amor no recorrido,
de amor primaveral
en las ardientes rosas..."

Del poema: "Cuando fuimos ojos de lluvia".


"Yo tenia una casita de porches abiertos,
con guirnaldas de campanillas y pensamientos
que trepaban alegres por su encalado,
allá por el camino que baja a la bahía..."

Del relato-poema: Estación desmemoria".

"Porque Lluvia está ahí, como punto
y extremo. Dibuja océanos
nublosos bajo la tundra.
Temblequea en las nubes y vuelve a la nieve
para ser raíz blanca, palpitar que no cesa.
¡Cáliz en la rosa dormida!, quizá para
vencer los inviernos apresurados..."

Del poema: "Mensaje en una gota de agua".



Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved.


Gracias, lectores. 🙏
Merci beaucoup à tous!