sábado, 20 de octubre de 2018

MIS MARES

Imagen del film: El diario de Noa (The Notebook), 2004. Drama romántico.
protagonizado por Rachel McAdams y Ryan Gosling.
Director: Nick Cassavetes.





De mis mares
guardo lejanías,
noches alargadas
a la espera,
para abordar los barcos
que llegaban sin ti.

De mis mares
conservo sus olas,
auroras volátiles,
gaviotas unánimes.
Cuatro hojas liliáceas
con su llanto dormido,
el deshecho vestido.

Tardé siete islas
en llegar a tus brazos,
sobre el cabo de Hornos
se dobló mi cintura...
Hace tiempo que trenzo
mi locura a tus huesos.

No hay dolor, no hay tormenta,
mientras trepo al mástil de otoño
y desnudo mi voz sobre el mar:
¡Océanos sin fondos!
¡Miradores celestes!
En mi pecho no cabe
más amor ni más agua.


Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved.

Gracias, lector.

Bonheur pour tous!


domingo, 7 de octubre de 2018

EN RÁPIDAS ESTACIONES







Sabré donde vestirme cuando desnude el día...

Cubierta de blancas boltonias, en el sedun rojizo
que ya vuela,
imaginaré que soy luna de senderos.

Amarilla de hojas que huyen del desaliento
correré como corza perseguida
por truenos,
como el pequeño velero que escapa de la ola,
del batir de la muerte.

Subiré como el ave que jamás fue de tierra
a las cornisas nublosas,
anidaré en la frente fulgente del combate.

Despertaré la sombra del otoño dormido,
conformado de islas solitarias,
que se rinde al presagio, a las hordas
de ocasos ya decrépitos.

Y haré brotar de nuevo la alegría
moribunda de años, abandonada en las raíces de la sangre.
En los vientres mordidos
por dolores antiguos, besaré
tiernamente la esperanza que aún gime.

Y seré como lluvia que lame lo perdido
en el musgo, en la piedra.
Como lluvia que llena el corazón vacío
de intenciones,
de brotes sonrosados que comienzan.




Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved.





Gracias, lector.
¡Feliz tiempo!


lunes, 1 de octubre de 2018

WIND ON THE WINDOWS



"Y vamos dando vueltas
de lecho en lecho,
aglutinados en las rebeldías..."
Clarisa T.
Del libro: "Donde los puentes se alzan".





El Amor a lo lejos
cruza el horizonte.
Nuestra pérdida,
tu cara, unidas al raso.
A lo lejos la noche,
los arrastres,
tu pelo.
Volvieron sedientas
las viejas elefantas,
los recuerdos de acero.
Otoño se acerca,
desnuda los ojos.
Grandes migraciones
descosen el tejido de la tierra.
Sueña Luna
en el lago
con las hojas de acacias;
en mi pecho el silencio,
la limosna de un beso.



Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved.










Gracias, lector.
Siempre agradecida de vuestras lecturas.
Always been grateful of your readings.
Toujours remerciée de vos lectures.
Sempre grato de suas leituras.
Завжди вдячний за ваші читання.


Por si alguien tiene interés, aquí, mi último libro:


viernes, 21 de septiembre de 2018

DESDE UNA CORNISA

Montañas Cárpatos (Internet)

"Al encontrarse ambos ríen, ríen...
El bosquecillo, muchas hojas caídas."
Poema Zenrin.





Desde una cornisa contemplo planetas,
desde esta esquina estampo mi orla,
aquí donde mi imagen ignota gobierna
al libre albedrío de mis propias formas.

Me adentro en espacios sutiles y extensos.
Miro al excelso paisaje que brilla:
senderos celestes, luceros arcanos,
palacios de ensueño con miles de años.

Y yo, ¡sólo flor! empapada en misterios
que a grandes zancadas cual gato se acercan;
fugados cometas, gusanos de cielos,
gigantes polares, troyanos apuestos...

Desde esta cornisa la vida es intensa,
las luces florecen, los soles gobiernan;
multiplica el sonido sus mágicas notas
y el eco se escucha en sendas sin vuelta.

Dibujo en mi mapa antojos al lienzo,
collares de estrellas, banderas sin luto,
lugares sin cruces, redondos completos...
¡Ay, mi cielo y mi tierra ajenos al mundo!




Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved.


Alegría musical en versión de juventudes ucranianas. ¡Ucrania bella!
Siempre dijimos que iríamos detrás de la alegría... ¿Recuerdas?






Gracias, lector.
Felicidad y alegría allá donde te encuentres.

Cuando aparezcan nubes negras
caminos
imposibles de andar, canta, baila, ríe...  
Clarisa T.

Quand des nuages ​​noirs apparaissent ou des manières impossibles de marcher, chanter, danser, rire…


Коли з'являються чорні хмари чи дороги
неможливо ходити, співати, танцювати, сміятися ...

lunes, 17 de septiembre de 2018

TODAS LAS ESPINAS



"Descuartizado me desangro:
nadie hará ya sufrir al hombre.
Nacerán hombres,
hombres auténticos,
más piadosos y mejores
que el mismo Dios".
Mayakovsky.

Dedicado a un toro que
se escapó cuando lo llevaban al matadero...



Y ya tu rostro,
deslizado al vacío
atraviesa las espinas del mundo...
Cantad, voces de animales,
un solemne réquiem universal
por la rosa que calla.

Un corazón se consuela en la colina
de las flores radiantes,
él ya no sufre por los dardos,
sólo admira su sangre y la ve correr...
—Algunos morderán su carne vencida,
se reirán de su necia fuga—
Pero él soñará entre las rosas...

El sueño relampaguea en sus ojos,
le trae yerba fresca
y fuentes donde sanar...
Atrás quedaron
los sometimientos,
los hombres punzantes,
los regueros de sangre de los días festivos.
El tiempo dulce apenas mamado
mugiendo en el vientre,
relamiendo en la ubre el dulzor de la madre...

Hay un corazón que huyó del verdugo,
corrió hacia las calles confundido,
imaginando en ellas
margaritas cosquilleando en su hocico...
¡Y quizás Platero baje a su rescate
y le traiga un millón de primaveras!

Un corazón lacerado con alas de mariposa
que se tiró al vértigo
y cerró los ojos,
para sentir los cantos alegres
entre la brisa soñadora
de los chopos.
Para atravesar con su último suspiro
todas las espinas del mundo.




En la búsqueda de respuestas.
    Nuestro mundo es un lugar extraño, unas veces da vida y la engrandece; otras, la quita y la deja tirada en el barro. No  imagino cosa más triste para la vida, que sentir que la desprecien. El desprecio hacia ella es grande. A cualquier lugar a donde miremos, lo vemos. Ya es un hecho normalizado.
   No inmuta, no importa ver matanzas de animales. Las jaulas de la explotación donde sus vidas son miserables. El sinsentido que algunas sociedades ejercen contra ella, justificándolo de costumbre o peor aún, vistiendo la tortura de cultura o arte. Es repugnante.

   Y en todas las manifestaciones en las que los “humanos” demuestran su desprecio hacia la vida de los animales, de la naturaleza y de otros inocentes de su misma especie, que ya sin gritos, cierran los ojos y quedan vencidos. Tendidos, enterrados en la más absoluta indefensión.
   El humano es así, malvado por naturaleza. Por alguna razón, la “humanidad” que lo hace diferente, es también un azote para la tierra. ¡La tierra! Lugar donde viven plantas, animales y personas. Y aquel que llegó el último se ha apoderado de todo con ansia destructiva y ahí está, embrutecido en su conducta aniquiladora, aterradora.

   A estas alturas de la vida en la tierra, los argumentos de los humanos para hacer daño han perdido toda razón. Pero ellos insisten en poner excusas para justificar su osadía. Visten de necesidades lo innecesario; de costumbre, sus debilidades más primitivas; a nadie engaña y nadie es engañado, pero unos siguen despreciando la vida con la complicidad de otros que permanecen impasibles.

   Hay, sin embargo, algunos humanos honorables que hacen ruido, no se callan. Son los que a pesar de las dificultades y contra la voluntad de sus congéneres, salvan vidas en medio de las guerras; dentro del mar; en plena proliferación de los estamentos perversos; de lugares oscuros; del hambre; de violaciones; de jaulas; de compra y venta ilegal de seres vivientes, de tratas; de la muerte lenta. De la muerte. Son los que han entendido que Justicia es un arma maravillosa que resarce a la vida y le da su valor.

   Esta evidencia de humanidad es la que provoca algo de esperanza. Gracias a esos humanos que se han desprendido de la falsa humanidad cómoda, es que el sueño utópico no ha muerto. Algunos están despertando a la luz y ya ven un camino hacia la vida. Para mantenerla viva, para sentir su bondad natural y existir en su abrazo. A pesar de tanto desprecio hacia lo vivo, mi corazón está alerta. Algunas noticias son esperanzadoras... No me dejo caer en el desánimo. Gracias a los que levantan su voz por las voces silenciadas. Ô la vie: J'aime la lumière de tes yeux!

   Gracias a los salvadores de la vida, de toda vida. A los que se arman de Justicia por ella y cantan todos sus silencios.


Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved.





Gracias, lector. Volvemos al inicio, al encuentro con todos los sonidos...

De toutes les couleurs, j'aime celui-là de tes yeux. Tes yeux de lumière. Merci.

viernes, 7 de septiembre de 2018

TU BICICLETA ROJA








    Ayer, viernes y trece, cumplimos años tú y yo. Años de estar juntos pedaleando, amor.
     —¿Recuerdas el rostro de Pessoa, clavado en nuestros dientes caídos y tintineantes a sus pies? El sonido de la sirena de una ambulancia se acercaba. Y aquella gente que había sentada en el café, se levantó curiosa a ver qué pasaba. ¡Éramos nosotros dos, libres y estampados sobre las baldosas de la plaza! ¿Recuerdas? La que más sufrió fue tu bicicleta roja. Quedó destartalada. Sin ruedas, sin cadena, sin pintura... Pero con unas ganas inmensas de vivir.
  —¡Oh, me has mirado, Bastiam! Aunque estés ahí, paralizado por Alzheimer, yo sé que aún recuerdas nuestras tardes de agosto en el Barrio Alto. Tu bicicleta roja, ¿la recuerdas? Y yo entre tus brazos y el manillar, presumiendo de libertad... ¿Cómo podrías olvidar nuestra primera proeza en bicicleta? El inicio de nuestra carrera común sobre ruedas...

   Esta foto tuya y mía, subidos en tu bicicleta roja, debe ser del verano del 76 ¿o es del 78? Había claveles colgando en los balcones... Volvimos a nacer. ¿Te acuerdas? Nacimos: yo, con la muñeca izquierda rota; tú, con la pierna derecha destrozada. Y no sé en qué momento libertario, persiguiendo el desastre, tres dientes tuyos y dos míos rodaron calle abajo. Fueron a parar al rincón de la terraza del A Brasileira, justo delante del insigne escritor. Él, misterioso, sentado como siempre, dejó caer como quien tira unas canicas, unas palabras que guardaba en el bolsillo:

Primero sé libre; después pide libertad”.

   Con los ojos llenos de clavellinas, las recogimos y guardamos en un lugar inolvidable de nuestra juventud junto al Tajo. De camino al hospital, sin apenas poder hablar, le suplicaste a tu padre:
     —Pa, ¿recogerás la bicicleta? La arreglaremos y de nuevo... volveré a... Ella es la bicicleta con la que subiré al podio, Pa... Será en ella... Necesito esa bicicleta, Pa...
   Y entonces me miraste. Nos miramos. A pesar del dolor vi una mueca de sonrisa en tu boca sin dientes, mientras un hilillo de sangre te corría por la comisura, luego se le unió una lágrima escapada de tu ojo derecho. Limpié con un beso tu sangre y tu lágrima. Noté un sabor a sal y a tierra. A ¿esperanza? Mi estómago dio un vuelco. Te sonreí con mi labio partido. Era el tiempo de sonrisas mágicas. Tú con tus irresistibles 15 años; yo con mis 14 recién cumplidos. Lisboa nos parecía el paraíso y tú ya soñabas con el Tour, La vuelta a España...


   Aquella tarde, antes de la memorial apuesta, viniste a buscarme vestido con tu maillot amarillo, igual que cada tarde de agosto desde hacía tres veranos. Me llamaste a viva voz desde la calle: «¡Marilia!». Te contesté apresurada en la ventana: «¡Bajo ahora!».
    Cuando llegaron Mirari, Carlinhos, Lianor y Bento, en sus pueblerinas bicicletas, nosotros estábamos intercambiando miradas intrigantes en el portal de mi abuela, junto a tu estilosa bicicleta roja. Reconozco que ya entonces tenías un aire ciclónico arrebatador como Hinault. Ya entonces... Me dijiste, alisándote el pelo al estilo Travolta:
     —¿Te vienes a dar una vuelta, nena? Bajaremos hasta la plaza y luego, si quieres, iremos a Belem. Y antes de que pudiera contestarte, Bento, te atizó con su peculiar manera provocadora. —Ya sabes que estaba loco por mí en esa época y tenía la rabia contenida.
     —¡Eres un chulo, Bastiam! —Dijo Bento a bocajarro—. Te crees el dueño del mundo con tu mierda de bicicleta de última generación. ¿Te lo crees? Cada verano vienes a presumir de bicicleta y cada verano traes una nueva. Que si 3 velocidades que si 6... Que si ésta tiene 18, que si me compraré una de 20. Tú y tus malditas teorías de “frenado”; de “peso atrás” y “peso fuera”; nos hartas con tanta “inercia”. ¡Eres un idiota! No tienes ni idea de ir en bici y ya te crees Ocaña. ¡Solo eres un bocaza! Te propongo una apuesta, si no eres un gallina..., ¡clooo, clo clo clooo!... —Bento ahuecó los brazos y socarrón, imitó el gesto y el sonido de las gallinas cuando ahuecan el ala.— Sí, ya sabes, ja, ja... Prosiguió acelerado— Bajar desde aquí hasta la plaza pedaleando fuerte, pero con las chicas delante sobre la barra. Tú, con Marilia. Yo, con Lianor. A ver si tienes agallas...


     Nuestras ruedas de entonces eran ingenuas, ligeras como el viento. El tiempo ha sabido guardarnos aquella alegría bajando las estrechas callejuelas empinadas del Chiado. Yo entre tus brazos y el manillar, encogiendo el ombligo, cerrando los ojos; mi pelo en tus ojos, relámpagos, chispas... Aún puedo sentir el temblor de mis piernas a cada salto sobre los adoquines brillantes de espejos...
   Tú y yo temerarios, detrás de sueños prohibidos, desobedeciendo al mundo, a nuestros padres, a la abuela Maruxa. Persiguiendo al destino, retando pendientes. Porque éramos dos conquistadores de instantes; dos pompas de jabón estrelladas sobre la ropa colgada del balcón del vecino cascarrabias. Y, ¿acaso importaba?

     —Bastiam: ¿quieres volver a verla? Nuestros amigos han venido a verte y te traen un regalo. Bento está aquí, ha traído tu bicicleta roja y está como nueva. ¡Mírala, Bastiam, mírala! ¿La recuerdas? Quizá ella te devuelva la sonrisa y vuelvas a pedalear la vida...Ella que te dio tantos triunfos y nos salvó tantas veces la vida.


Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved.



Fernando Pessoa, según el escultor portugués Lagoa Henriques.


Gracias, lector.

Toujours le meilleur pour tous vous, des lecteurs de ce bord.