viernes, 6 de julio de 2018

INDIFERENCIA




"Perdidos ya, sin mástiles, ni islas paradisíacas...
¡Mas oye, oh corazón, el canto marinero!"

"Perdus, sans mâts, ni fertiles îlots...
Mais, ô mon coeur, entends le chant des matelots!"
Stéphane Mallarmé.



Nuestras almas fueron olvidadas
como polvo en la distancia,
como el sueño que jamás arriba.
Y fue la bestia con su ardor de fauces
puesta en las puertas,
para esconder todos los soles,
para cerrar todas las alas.
¡Y el mundo tuvo un placer infinito!
Porque en los cielos
ya las aves no hacían ruido,
porque en el mar,
la luz se hizo una grieta.
Boca grande, ¡oscura boca!,
donde acabaron engullidos
los pequeños amores embrionarios,
las flamantes inocencias
y las rosas.
Y los minúsculos dolores de la vida,
y la ternura en su raíz,
y el color nuevo.
Nuestras almas
fueron volcadas al olvido,
y el feroz bestial —de humano elenco—
reventó en las venas del aire,
sangriento, aterrador,
árido de amor fue decayendo,
mordiendo cada intento de pureza.
Y quedaron inútiles las tardes.


Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved.

Gracias, lector.

Porque no queremos convertirnos en sombras. Quizá el mañana nos regale algún beso, o una última palabra amiga... Versos.

Feliz tiempo, amigos. 
Os animo a leer. Leed en voz baja escuchando los sonidos de la tierra y los de vuestro corazón.

Je vous encourage à lire à voix basse.
Lisez à voix basse en écoutant les sons de la terre et ceux-là de votre coeur.
Un bonheur vous a désirés!





viernes, 29 de junio de 2018

EL VUELO QUE NOS UNE


A Nino Ortea, escritor
y hacedor de palabras.


Hola, enloquecedor de instantes.

Hoy, al leer tus palabras de despedida he sentido un déjà vu. Y es que ya nos vimos antes en esa otra realidad. Y todo funciona correctamente... Todo sigue su camino.
Has pasado a otro estado (stand by), lo sé. Pero stay with us, aunque sólo sea de vez en cuando, para sentirnos que no estamos tan locos. Para sentir la agradable compañía de tus palabras.

Las cosas por (internet y sus medios) son pasajeras, igual que nuestras acciones bajo el cerco lunar. Sin embargo, no dejo de vestir nuestros actos con un ligero romanticismo, quizá para hacer de ellos puro tránsito de vida. Igual que no dejo de sentir un poco de pena ( si de verdad no vuelves a escribir en el blog), porque me había acostumbrado al eco de tus palabras genuinas, donde siempre he encontrado cierta similitud con las mías.

Entiendo que quizá sea esa "costumbre" la que te ha hecho dar un giro, un nuevo rumbo a otros cielos. Te entiendo.
La costumbre está bien para crear leyes, pero no es buena para la mente creativa, porque acaba siendo una mera repetición de sí misma. Tú sabes bien de estas cosas y ya las has valorado antes. Entiendes el proceso al que las palabras están expuestas.

En un momento concreto de mi andadura en la blogosfera, también me vi vestida de costumbre.Y es cierto que al final uno se acostumbra a esperar el comentario agradable y el aliento de otras voces de paso a los que agradecemos que se fijen en nuestras palabras escritas, porque todo forma parte de ese ritual conmovedor que subyace en quien pretende ser leído, comprendido.
Pero pasada esa frontera de inseguridades o (necesidades), ellas buscan su propio camino y ya están preparadas para pasar a otro estado. Y supongo que así se forja un escritor, tal y como entendemos ese noble oficio del que algunos han llenado libros.

Tú estás en ese viaje ya, lo sé. Lo sabemos. Pero te seguiremos de cerca en cada uno de los proyectos que nos participes. Y estaremos ahí, para ver cada logro tuyo y te leeremos con respeto.

Porque entendemos que quieras volar, amigo. Entendemos.

"No todo es desierto
después del tiempo andado.
No todo es llanura,
no todo son flores sobre el mar...
Sube la vida, impulsora,
corriente arriba al desove
para dejar su estirpe dorada,
porque todo es agua de corrientes vencedoras.
Porque todo es viaje apasionado en hilos de vida.
Tus palabras, como las monarcas
audaces, vuelven a su origen
para transformar lo fugaz en maravillas.
Desde los recovecos de las mañanas
te asomarás con ellas
para ser parte del día
y nos traerás nuevas runas.
Nuevos paradigmas de caminos,
nuevas poblaciones de palabras.
Porque a ti lo que te gusta es volar,
mirar desde altos cielos".



Querido Nino, mucha suerte en todo cuanto emprendas. Te dejo mi agradecimiento.
Te leemos.

Para quien muestre interés por el escritor Nino Ortea, dejo aquí su página de amazon con sus publicaciones y también el enlace a su blog:


https://www.amazon.es/s/ref=dp_byline_sr_ebooks_1?ie=UTF8&text=Nino+Ortea&search-
alias=digital-text&field-author=Nino+Ortea&sort=relevancerank


viernes, 22 de junio de 2018

MÚSICA DE ABRAZOS

Imagen del film: "Edward Scissorhands" (Eduardo Manostijeras), 1990.
 Director: Tim Burton.
"Ternura y alienación artística", Michael Wilmington: Los Angeles Times.


"Mucho antes del cuerpo.
En la época del alma.
Cuando tú, al mirarme en la nada,
inventaste la primera palabra.
Entonces, nuestro encuentro".
Rafael Alberti.




Rendida a tu calor
cayó la torre de hielo,
y todas las aves
vinieron a cantar tu llegada.
Porque los ríos ya notan tu afluencia,
porque las montañas
ya visten con tu corona dorada.
Las sombras, temerosas,
se apartan para no ser
engullidas por los soles que asoman.
Ven, abrazo perdido,
abrazo que no tuviste niñez;
abrazo fatigado, desnutrido.
Hace tiempo te espera
el campo inmemorial
de la tierra rota.
Ven, acércate para que lluevan
canciones de paz,
para que al fin los siglos tiranos
se desplomen.
Ven a renovar la fuerza de las dolomitas
con tu roce limpio,
con tu música gloriosa.
Vuelve a nutrir las estaciones
del vital relucir,
porque todo está esperando por ti,
también la lluvia,
el pan.
¡El tierno corazón que se apresura!
Despierta con tu sello único
las casas adormiladas,
donde los niños duermen
sus almas endebles
junto a todas las espinas del mundo.
Y levanta de nuevo la vida tendida:
mil veces abajo,
¡ocho mil veces arriba¡
Acércate, despacio y sublime,
como se acercan las mariposas
a las flores recién nacidas.

Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved.




Gracias, lector.

¡Feliz tiempo, amigos!
Bonheur pour tous!
Be Happy!
Щасливий час, друзі, читачі!
Tempo feliz, amigos, leitores!
Wakati wa furaha, marafiki, wasomaji!

domingo, 10 de junio de 2018

HIJA DE LA MUJER MAÍZ





   Yo, hija de Humita, de la gran lengua muskogi, agazapada entre el maíz estoy. No hago ruido. No levanto la cabeza. Sólo espero a que muera este día.
   Una lombriz se columpia en una brizna de hierba, delante justo de mi nariz y, por un instante, sonrío. Recuerdo la risa cálida de mi madre, ¡Mujer Maíz! La lombriz desaparece bajo tierra. Mi pequeña sonrisa también.
   Me arrastro. Me tumbo cerca de un hormiguero. Observo el incesante ir y venir de las hormigas, con sus cestas repletas de semillas a la espalda. Se apelotonan en la entrada, dispuestas a llevar su cargamento a través de los pasadizos profundos hasta los graneros de invierno. Son guerreras enanas, diminutas como yo.

   Respiro. Exhalo el aire herido. Suspiro... Revolotean sobre mi cabeza dos abejas en busca de miel. Sacudo mi pelo polvoriento, se alejan con un zumbido. Se posan sobre una mazorca a punto de abrir. La mazorca tiembla. Alzo mi mano y la desnudo. Sus granos dulces se duermen en mi boca, callan mi hambre.
   El calor sube hasta mis ojos. Tengo sed. Tengo miedo a que me aprese de nuevo el hombre pólvora. Y de nuevo me arrastre furioso con sus manos resecas de sangre por el patio de arcilla, y reviente en mi vientre su fuego. Tengo miedo de los ojos rojos de los hombres blancos.
   Ellos nos han traído nuevas guerras. Guerras imposibles de ganar. Muchos de los míos han muerto sin saber contra cual enemigo. No puedo saber cuántos. Ahora todos somos esclavos.

   Hace tres días que me escondo. Hace tres días que mi madre cayó al barro, atravesada por un arma pólvora. De su pecho brotó sangre, con su última mirada me indicó que huyera. Salí corriendo...
  Después, los españoles, hicieron un gran fuego y la quemaron junto a otros que no colaboraron en contra de los ingleses. ¿Qué podía saber ella? Españoles, ingleses, ¿franceses? Todos parecen iguales. Todos nos dicen “amigos, amigos”. Todos nos hablan del Dios blanco y aseguran que es más dios que el nuestro. Nosotros, en cambio, pensamos que su Dios y el nuestro deben ser hermanos; porque igual crearon la tierra lejana del Gran Gálvez, que nuestra Tierra dorada. Ellos quieren nuestra tierra dorada y verde. Todos los hombres blancos hablan palabras para la paz con amenazas. Nosotros sólo escuchamos muerte.

   “Mejor vivir con el Señor Gálvez que vivir con los ingleses” —Nos decían los españoles—. Y el Gran Gálvez se quitaba sus ropajes y enseñaba sus heridas de guerra. Y nos decía que estaba vivo gracias a su dios blanco. ¿Acaso su Dios joven es más fuerte que nuestro Hisagitaimisi viejo? ¡Qué sabrán ellos de la creación de nuestra tierra! ¡Qué sabrán ellos de esta tierra Florida! Ellos acaban de llegar. Nosotros estamos aquí desde siempre.

   Me tumbo boca arriba y escucho el murmullo del viento. Lo oigo jadear, pasa asfixiado. Corre. Levanta una gran polvareda. El día comienza a morir.

   Huele a guerra por las cuatro esquinas. Arde el maíz. Las mazorcas revientan y el cielo se cubre de negro. Las aves se levantan en estampida, se apresuran al vuelo. Se alejan.
Pero yo no soy pájaro. Yo, quieta.

Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved.






lunes, 4 de junio de 2018

NO TEMAS



"La gloria matutina que florece una hora
no difiere en esencia del gigante pino
que vive un milenario".
Poema Zen.


De todos modos se renace en la lucha.
No temas el golpe,
no temas caer en las mordidas.
Levanta tus ojos,
llégate a la cúspide
como el ave audaz que existe en ti
y corona en ella tus pensamientos.
Todo está en ti,
dentro de tu cosmos,
donde las alas de tu amor te hacen grande,
inmenso como el eco del destino.
Vive en ti el mágico esplendor
que te fue dado,
bésate las manos
y deja que la lluvia te llene
de lágrimas de estrellas,
y siente la inocencia
del batir de un anhelo,
pequeño, imperceptible,
sobre tu corazón...
Ama cuanto eres,
lo que eres,
hasta caer en desmayo entre tus besos.
¡Porque todo es Alma explorando límites!
Alcanza tu espejismo
y ríe sobre tu piel transitoria,
porque ella es sabia, ligera,
y sabrá despedirse con gracia.
Y vuelve al vientre,
a la sangre materna y ríe huellas.
Has llegado: ¡Vuelves!
Remece tu existencia
sobre los cráteres del tiempo,
hazte un remolino
y mira el mar, las colinas,
los valles con sus ganas de batir
los ecos de la Tierra,
porque tú: ¡Quedas!
Y no temas, no temas.


Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved.






Cualquier instante puede ser la ocasión perfecta para compartir el cambio que uno ha decidido asumir, sin caer en fatalismos; sin volcarse en demagogias. Porque podemos ver el sol en medio de la lluvia; sacar agua del corazón del fuego. Aceptar que todo es relativo y mejorar el presente. También el de otros. Ser generosos con las sonrisas. Amar. Aprovechemos nuestra posición en el tiempo.
À Nice, juin 2018.

Gracias, Lector.



domingo, 20 de mayo de 2018

EN LA TIERRA DE LAVANDE

Imagen del film: Fa yeung nin wa (In The Mood For Love). (Deseando amar).
Director: Wong Kar-Wai, 2000. 
Ganadora de más de 7 premios, entre ellos, Premio Cesar: Mejor película extranjera.
Drama. Belleza.

"Y fuimos hojas de estaciones
y formamos el manto de la tierra".

"En este mundo efímero
sólo una vez
encontré a la persona que quiero"...
Clarisa T.




Quiero hablar de rosas,
pero sólo veo abandono
en la orilla del sol enrojecido.
Las imagino libres, sonrosadas
en sus coralinas,
rojas, blancas, amarillas,
matizadas entre manojos de libélulas.
En la tierra de Lavande.

Todos los días
mueren los caminos
para el que va solitario.
Ámame ahora que aún reconozco
el color de tus ojos,
antes de que mueran las mañanas,
antes de que llegue la total ceguera.
En la tierra de Lavande.

Prisioneros del soñar
discurren los utópicos, desparramados
en lagos curtidos con sabor a pérdida.
En la tierra de Lavande.

El destino serpea su tenaz escarpe
a la búsqueda del azogue,
por rostros cansados se desliza,
esculpe en sus cuencas ardientes.
¡Ámame para que esta muerte pase!
En la tierra de Lavande.

El amor se acerca
por las olas del mar,
flotando en una barca
llega a nuestros pies,
cuando el viento sopla...

Pero nosotros somos carne,
pulpa trémula
ofrecida en sacrificio.
Prisioneros del devaste,
rompemos un instante del destino
para rodar juntos;
para besarnos los últimos suspiros,
ovillados al amor rodante.
En la tierra de Lavande.

Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved.


Gracias, Lector.
Le meilleur des sorts pour tous!


jueves, 10 de mayo de 2018

DESENTIERRO PALABRAS

Valle de los narcisos, en Reserva de Los Cárpatos, Ucrania. Florece cada mayo.
Долина нарцисів, в Карпатському заповіднику, Україна. Цвіте в травні.

"Todos perdidos en un incendio, construimos una casa nueva, 
Y sobre la casa es el cielo azul otra vez". 
Lina Kostenko.
 (Ліна Василівна Костенко) poeta ucraniana.




Desentierro palabras, las que
murieron esperando una voz,
las que quedaron al albor
de crisálidas bajo losas.
Hay millones de tumbas
sobre los mares,
sobre las calles y las montañas
donde el verbo quedó atrapado.
Araño la tierra y escarbo en el agua,
barro el asfalto, encuentro
trazos que quisieron ser...
Palabras hambrientas
sin nada que llevarse a la boca,
palabras sin amigos ni amor.

Desentierro palabras secas,
limpio sus ojos cubiertos
de incertidumbre,
les busco un lugar entre las hojas
para que vuelvan a nacer...
Pero hay palabras tan hondas,
tan profundas y ocultas
a las que no alcanzo...
Me armo de paciencia y agrando los huecos
de sus soledades, para llenarme
de su tiempo exiguo,
para sentirme como una de ellas.
Y entonces siento que la voz se me escapa,
que vuelvo al núcleo,
al destierro interminable...

Hoy desenterré un pronombre
que no sabía que era “él”,
dentro de su vientre, guardaba
nombres innumerables.
Tres adjetivos descalificados;
dos adverbios caídos de sus paradigmas,
un pobre artículo extraditado del nominal.
Los he colocado en lo alto de mi tejado
y, ¡tiempo al tiempo!
Quizás mañana, después de una noche
tendidos bajo signos de Casiopea,
se conviertan en la frase que espero...

Desentierro palabras,
las saco de lo inmóvil, las rescato del silencio
y les muestro un jardín de victorias.
Los suelos se muestran apacibles,
y entonces, buscamos calor de conciencias,
intercambiamos promesas
para hacer con ellas paredes muy altas.
Paredes blancas de narcisos, que formarán
una gran casa de acogida.



Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved.




Gracias, lector.