martes, 11 de diciembre de 2018

DANS MA RUE

La chanteuse française ZAZ.


En el eterno presente... "Sin prisa y sin tiempo".
"Marea que al moverse parece estar dormida,
demasiado plena para hacer ruido o espuma".
Nan-ch'üan. (Tao).

Leyenda de una canción.


La canción Dans ma rue, de Édith Piaf (original), cuenta la historia de una joven que es forzada a prostituirse por su padre, ante la excusa que no les alcanza el dinero. El padre era alcohólico y estaba desempleado. Su madre era lavandera y la historia muestra una postal de las calles de Montmartre.

ZAZ, Isabelle Geffroy (su verdadero nombre) es una cantante que se formó en el conservatorio de CIAM en Bourdeaux. En 2001 comienza a cantar en la banda Fity fingers, luego con Don Diego.
Más tarde, recorrerá el País Vasco cantando en pubs. A su vuelta a Francia se presenta en cafés del centro de París. Llega a ser muy conocida en la escena de los barrios de Montmartre.
De 2007 a 2009 vive en Rusia y compone lo que será ZAZ, su primer disco. Y es al final del mismo donde encontramos la canción Dans ma rue, de Édith Piaf. Un bello homenaje a la inolvidable Môme Piaf ("pequeño gorrión") como se la denominó.

Édith Piaf, Édith Giovanna Gassion, que era su auténtico nombre, nació en el número 72 de la calle Belleville de París. Allí una placa conmemorativa dice:
"En las escaleras de esta casa nació el 19 de diciembre de 1915, en medio de la indigencia, Edith Piaf, cuya voz conmocionó más tarde al mundo".


Édith Piaf, cantante y letrista francesa, se crió lejos del lujo del que disfrutaría después en sus días de fama.
Hija de un acróbata de la calle y una cantante de cabaret, administradora de un burdel, tuvo una infancia dura. Durante sus primeros años, fue criada por su abuela paterna y más tarde se fue a vivir al burdel que su madre administraba, y a menudo se quedaba bajo el cuidado de las prostitutas.
Desde muy joven cantaba en las calles de Pigalle, Ménilmontant y en los suburbios de París.
Fue descubierta por el propietario (Louis Leplée) de un club nocturno y popular de París, que le ofreció cantar en su escenario algunas noches. 
En 1932 tuvo una hija con tan solo 16 años. La llamó Marcelle, pero la niña murió a los dos años. Su vida quedaría marcada por esta tragedia.

A mediados de la década de 1930, Édith, comenzó a ser llamada "pequeño gorrión". Su creciente fama se vio oscurecida por el asesinato de su benefactor en en 1936. Sus problemas como sospechosa se aclararon cuando se descubrió a los asesinos, una pandilla conocida de Édith durante los días en las calles parisinas.

En la época de la Segunda Guerra Mundial, Édith, ya era la cantante más importante de Francia. Cuando la guerra acabó, realizó conciertos por todo el mundo, destacándose los que ofreció en el Olympia Music Hall, en París.
Murió en octubre de 1963 a la edad de 47 años, después de luchar contra un cáncer de hígado.

En su epitafio reza una frase del Hymne à l'amour que tantas veces cantó en honor a su gran amor Marcel Cerdan (boxeador francés de origen español, con el que mantuvo un romance y que murió en trágico accidente de avión en 1949. Ella lo había conocido en un viaje a Nueva York, en 1946):"Dieu réunit ceux qui s'aiment" (Dios reúne a los que se aman).


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DANS MA RUE

J'habite un coin du vieux Montmartre
Mon père rentre soûl tous les soirs
Et pour nous nourrir tous les quatre
Ma pauvre mère travaille au lavoir
Quand je suis malade, je reste à ma fenêtre
Je regarde passer les gens d'ailleurs
Quand le jour vient à disparaitre
Y a des choses qui me font un peu peur

Dans ma rue y a des gens qui se promènent
Je les entends chuchoter et dans la nuit
Quand je m'endors, bercée par une rengaine
Je suis soudain réveillée par des cris
Des coups de sifflet, des pas qui trainent
Qui vont, qui viennent
Puis le silence qui me fait froid dans tout le cœur

Dans ma rue y a des ombres qui se promènent
Et je tremble et j'ai froid et j'ai peur

Mon père m'a dit un jour : «Ma fille
Tu vas pas rester là sans fin
T'es bonne à rien, ça, c'est de famille
Faudrait voir à gagner ton pain
Les hommes te trouvent plutôt jolie
Tu n'auras qu'à partir le soir
Y a bien des femmes qui gagnent leur vie
En se baladant sur le trottoir.»

Dans ma rue y a des femmes qui se promènent
Je les entends fredonner et dans la nuit
Quand je m'endors, bercée par une rengaine
Je suis soudain réveillée par des cris
Des coups de sifflet, des pas qui trainent
Qui vont, qui viennent
Puis ce silence qui me fait froid dans tout le cœur

Dans ma rue y a des femmes qui se promènent
Et je tremble et j'ai froid et j'ai peur

Et depuis des semaines et des semaines
J'ai plus de maison, j'ai plus d'argent
Je sais pas comment les autres s'y prennent
Mais j'ai pas pu trouver de client
Je demande l'aumône aux gens qui passent
Un morceau de pain, un peu de chaleur
J'ai pourtant pas beaucoup d'audace
Maintenant c'est moi qui leur fais peur

Dans ma rue, tous les soirs je me promène
On m'entend sangloter et dans la nuit
Quand le vent jette au ciel sa rengaine
Tout mon corps est glacé par la pluie
Et j'en peux plus, j'attends qu'en fait
Que le bon Dieu vienne
Pour m'inviter à me réchauffer tout près de lui

Dans ma rue y a des anges qui m'emmènent
Pour toujours mon cauchemar est fini.



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EN MI CALLE 

Vivo en la esquina del viejo Montmartre
Mi padre vuelve a casa borracho todos los días
Y para alimentarnos los cuatro
Mi pobre madre trabaja en la lavandería
Cuando estoy mala, me quedo en la ventana
Veo a la gente pasar
Cuando el día llega a desaparecer
Hay cosas que me dan un poco de miedo

En mi calle hay gente que se pasea
Yo les oigo murmurar y por la noche
Cuando me duermo, mecida por una canción
Me despiertan, de repente, gritos
Silbidos, pasos que se arrastran
Que van, que vienen
Seguidos del silencio que me hiela el corazón

En mi calle hay sombras que se pasean
Y yo tiemblo y tengo frío y miedo

Mi padre me dijo un día: “¿Hija mía
No vas a estar aquí siempre
No eres buena en nada ? eso es de familia
Tendrías que empezar a ganarte el pan
Los hombres te encuentran bastante guapa
Sólo tendrás que salir de noche
Hay muchas chicas que se ganan la vida
Paseándose por la acera?”.

En mi calle hay mujeres que se pasean
Yo las oigo tararear y por la noche
Cuando me duermo, mecida por una canción
Me despiertan de repente gritos
Silbidos, pasos que se arrastran
Que van, que vienen
Seguidos del silencio que me hiela el corazón

En mi calle hay mujeres que se pasean
Y yo tiemblo y tengo frío y miedo

Y desde hace semanas y semanas
Ya no tengo casa, ya no tengo dinero
No sé cómo lo hacen las otras
Pero yo no pude encontrar clientes
Pido limosna a la gente que pasa
Un trozo de pan, un poco de calor
Sin embargo, no soy muy audaz
Ahora soy yo la que les da miedo

Por mi calle, me paseo todas las noches
Se me oye sollozar y por la noche
Cuando el viento lanza al cielo su canción
Todo mi cuerpo se hiela por la lluvia
Y no puedo más, solo espero
A que el buen Dios venga
Para que me invite a calentarme cerca de él

En mi calle hay ángeles que me llevan...
Mi pesadilla se ha acabado para siempre.

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На моей улице (Russian)

Я живу на углу старого Монмартра,
Мой отец каждый вечер заваливается домой пьяным,
А моя мать трудится прачкой,
чтоб накормить нас четверых.
Больная, я все мечтаю у окна,
глядя, как проходят незнакомые мне люди,
А когда день подходит к концу,
то многое начинает пугать меня

По моей улице прохаживаются люди,
я слышу, как они перешептываются в ночи.
Я засыпаю, убаюканная надоедливой мелодией,
а затем вскакиваю от криков.
Свист, постоянные шаги,
которые то приближаются, то удаляются-
от этого у меня холодеет на сердце

По моей улице прогуливаются тени,
А я дрожу, мне холодно, я боюсь

Однажды мой отец сказал мне:"Дочь,
ты не можешь оставаться здесь постоянно,
Ты хороша собой-это у нас семейное-
Так что сама зарабатывай на хлеб
Мужчины считают тебя красивой,
тебе нужно будет просто прогуливаться по вечерам,
Смотри, сколько женщин получают деньги,
"прогуливаясь по тротуару"

По моей улице прогуливаются женщины,
я слышу, как они напевают по ночам
Я засыпаю, убаюканная надоедливой мелодией,
а затем вскакиваю от криков.
Свист, постоянные шаги,
которые то приближаются, то удаляются-
от этого у меня холодеет на сердце

По моей улице прогуливаются женщины,
А я дрожу, мне холодно, я боюсь

Прошло несколько недель,
Теперь у меня нет ни крова, ни денег,
Не знаю, как это делают другие,
но я клиентов не нашла.
Я прошу милостыню-
кусочек хлеба, хоть немного тепла
Я совсем не наглая,
Вот только пришло время всем бояться меня...

По моей улице я прогуливаюсь,
слышно, как я рыдаю по ночам
Ветер поднимает к небу свой припев,
А все мое тело дрожит от дождя
Я так больше не могу, теперь я жду,
Когда Бог предложит мне пойти с ним,
чтобы я согрелась рядом с Ним

Ангелы ведут меня по моей улице-
Мой кошмар окончен навсегда.


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ON MY STREET

I live in the corner of the old Montmartre,
My father comes home drunk every night,
And in order to feed the all four of us,
My poor mother works at the laundry.
Whenever I'm sick, I lean next my window,
Watching the people passing by to who knows where
And when the day is about to fade away,
There are some strange things that scare me a bit.

On my street, there are people strolling around,
I can hear them whisper in the night
Whenever I fall asleep, lulled by some tune,
All of the sudden I'm awakened by screams,
Whistles, and lurking footsteps,
Which come and go
Then there's a silence that makes my heart freeze all at once.

On my street, there are shadows, walking around
And I tremble, and I'm cold, and I'm afraid.

One day my father told me: "My daughter,
You will not stay here forever
You're good for nothing in this family,
So you'd better earn your bread.
Men seem to find you quite attractive,
All you have to do is leave at night
There are a lot of women who earn their living
By walking the sidewalks."

On my street, there are women strolling around,
I hear them singing and at night,
Whenever I fall asleep, lulled by some old song,
All of the sudden I'm awakened by screams,
Whistles, and lurking footsteps,
Which come and go
Then there's a silence that makes my heart freeze all at once.

On my street, there are women walking around,
And I tremble, and I'm cold, and I'm afraid.

And for weeks and weeks now,
I haven't got a home anymore, I have no money
I don't know how other girls do it,
But I couldn't find any customer.
I begged for charity,
For a piece of bread, a little warmth,
I'm not much of a bold/audacious girl
But now I'm the one who scare them.

On my street, every night, I walk around
You can hear me sobbing there, and at night,
When the wind blows its old song into the dark sky,
My body gets completely chilled by the rain,
I can't take it anymore, I wait
God to come and take me, hoping
That he will invite me to warm myself right next to Him.

On my street there are angels who guide me
My nightmare is all over now, forever!


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Merci beaucoup pour cette belle chanson, Zaz.


Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved.


Merci, lecteur.
Que le soleil brille pour vous.

sábado, 17 de noviembre de 2018

SALTARÉ SOBRE EL FUEGO

Wisława Szymborska




SALTARÉ SOBRE EL FUEGO
Antología poética.
Autor: Wisława Szymborska
Ilustraciones de Kike de la Rubia
Traducción de Abel Murcia y Gerardo Beltrán
Presentación de Juan Marqués
NÓRDICA LIBROS, 2015 (Nørdicalibros)


Wisława Szymborska (Prowent, actual Kórnik, 1923, Cracovia).
Escritora polaca considerada una de las voces más originales de la poesía contemporánea de su país. Nació en un pueblo de la provincia de Pozman, pero se trasladó en 1931, junto con su familia, a Cracovia, lugar al que siempre ha estado ligada. A partir de 1956, se desarrolla en Polonia, como en otros países del área soviética, un sentimiento nacionalista en el que participan activamente muchos intelectuales que buscan una vía para condenar y superar todo lo que fue el periodo estanilista.
Szymborska opta por una reflexión personal e intimista que le devuelva un equilibrio espiritual.
En obras como Gran número (1976), Gente en el puente (1986) y Fin y principio (1993) aparece perfilado su estilo irónico, paisajístico y existencialista. Por el conjunto de su obra recibió en 1996 el Premio Nobel de Literatura.



PROSPECTO
Soy un tranquilizante.
Funciono en casa,
soy eficaz en la oficina,
me siento en los exámenes,
comparezco ente los tribunales,
pego cuidadosamente las tazas rotas:
solo tienes que tomarme,
disolverme bajo la lengua,
tragarme,
solo tienes que beber un poco de agua.
Sé qué hacer con la desgracia,
cómo sobrellevar una mala noticia,
disminuir la injusticia,
iluminar la ausencia de Dios,
escoger un sombrero de luto que quede bien con una cara.
A qué esperas,
confía en la piedad química.

Eres todavía un hombre (una mujer) joven,
deberías sentar la cabeza de algún modo.
¿Quién ha dicho
que la vida hay que vivirla arriesgadamente?

Entrégame tu abismo,
lo cubriré de sueño,
me estarás agradecido (agradecida)
por haber caído de pie.

Véndeme tu alma.
No habrá más comprador.

Ya no hay otro demonio.
(De Si acaso, 1975)



EL GRAN NÚMERO
Cuatro mil millones de seres en esta tierra
y mi imaginación sigue siendo la misma.
No se le dan bien los grandes números.
Le sigue conmoviendo la individualidad.
Revolotea en la oscuridad como la luz de una linterna,
descubre solo los rostros cercanos;
mientras, el resto se pierde en un ciego descuido,
en el no-pensamiento, en el no-arrepentimiento.
Por eso, ni el mismo Dante lo habría impedido.
Y qué se va a hacer si uno lo es.
Y ni siquiera con todas las musas a mi lado.

Non omnis moriar, preocupación prematura.
Pero ¿vivo del todo?, ¿bastará con eso?
Nunca ha bastado, y ahora tanto menos.
Escojo rechazando, porque no hay otra forma,
pero lo que rechazo es más numeroso,
más denso, más insistente que nunca.
A costa de indescriptibles pérdidas, un pequeño poema, un suspiro.
A una llamada atronadora, respondo con un susurro.
Cuanto callo, no lo diré nunca.
Ratón a los pies de la montaña madre.
La vida dura unos cuantos rasguños en la arena.

Mis sueños..., ni siquiera ellos están, como deberían, poblados.
Hay más soledad en ellos que muchedumbres y tumultos.
A veces pasa un momento alguien que murió hace tiempo.
Una mano sola mueve el picaporte.
Alrededor de la casa vacía crecen dependencias del eco.
Desde el umbral voy bajando al valle
silencioso, aparentemente de nadie, anacrónico ya.

De dónde sale aún ese espacio en mí;
no lo sé.
(De El gran número, 1976)


PRINCIPIO Y FIN
Después de cada guerra
alguien tiene que limpiar.
No se van a ordenar solas las cosas,
digo yo.

Alguien debe echar los escombros
a la cuneta
para que puedan pasar
los carros llenos de cadáveres.

Alguien debe meterse
entre el barro, las cenizas,
los muelles de los sofás,
las astillas de cristal
y los trapos sangrientos.

Alguien tiene que arrastrar una viga
para apuntalar un muro,
alguien poner un vidrio en la ventana
y la puerta en sos goznes.

Eso de fotogénico tiene poco
y requiere años.
Todas las cámaras se han ido ya
a otra guerra.

A reconstruir puentes
y estaciones de nuevo.
Las mangas quedarán hechas jirones
de tanto arremangarse.

Alguien con la escoba en las manos
recordará todavía cómo fue.
Alguien escuchará
asintiendo con la cabeza en su sitio.
Pero a su alrededor
empezará a haber algunos
a quienes les aburra.

Todavía habrá quien a veces
encuentre entre hierbajos
argumentos mordidos por la herrumbre,
y los lleve al montón de la basura.
Aquellos que sabían
de qué iba la cosa
tendrán que dejar su lugar
a los que saben poco.
Y menos que poco.
E incluso prácticamente nada.

En la hierba que cubra
causas y consecuencias
seguro que habrá alguien tumbado,
con una espiga entre los dientes,
mirando las nubes.
(De Fin y principio, 1993)


NADA EN PROPIEDAD
Nada en propiedad, todo prestado.
Hundida en deudas hasta las orejas.
Tendré que pagar por mí
conmigo misma,
por la vida dar la vida.

Así está ya convenido:
el corazón, devolverlo,
el hígado, devolverlo
y dedo por dedo también.

Muy tarde para anular el contrato.
Me van arrancar el pago
junto con toda la piel.

Voy por el mundo
entre una multitud de otros deudores.
Sobre unos pesa el apremio
de pagar los abonos de sus alas.
Otros, quiéranlo o no,
tendrán que declarar sus hojas.

En la columna del Debe,
todos nuestros tejidos.
Ni pestañas ni ramitas
que conservar para siempre.

El inventario preciso
y todo parece indicar
que al final nos quedamos sin nada.

No consigo recordar
dónde, cuándo y para qué
permití que me abrieran
esta cuenta.

La protesta en contra
la llamamos alma.
Y eso es lo único
que no está en el inventario.
( De Fin y principio, 1993)

Gracias, lector.
Un bonheur à tous!

Clarisa T. (París, noviembre 2018).