Niños a la orilla del mar del pintor valenciano Joaquín Sorolla, 1903. (Philadelphia Museum of Art) (Impresionismo, luz mediterránea) (La imagen es foto copiada en el Museo)
Bastiam y yo
Bastiam y yo teníamos un acuerdo:
cuando él cumpliera diez años, nos daríamos
un beso de esos con permanencia...
Nunca cumplió los diez,
ni yo tuve aquel beso con sabor a pastéis.
Y la vida era dulce hasta que cumplí diez.
Mi niñez era un verso de infinitos colores,
amanecían azules y se dormían en verdes
tornasolados sobre tejados libres,
de tejas marionetas que nunca estaban quietas.
Vencíamos a las estrellas subidos en el tilo
y el sueño nos llegaba con las luces primeras...
Marilia "francesinha", Tereza "portuguesa"
y Nolo "pocaspecas con su hermano "Pedrolo",
hacían un buen equipo jugando al escondite.
A veces con Pegaso buscábamos senderos estrellados
y otras, entre jazmines, trepábamos a la tapia
de la vieja casona del abuelo de Mauro.
Y Bastiam con Junqueira trotando en la ribera...
Mi niñez era un barco
en busca de aventuras,
un trocito de cuento
de algún libro pirata,
las locuras de Bastiam...
Yo vivía en la orilla de un río entre choperas
que el viento hacía cantar como un coro de chicharras.
Una casa en la colina, un huerto con granados,
el rosal chino dibujando el portal;
y allá en la hondonada de la fuente Tres caños,
el chapoteo ruidoso de las perdices bravas.
Los maizales cernían sus crines por la vega,
chorreaban sus trenzados como yeguas lusitanas
y era como una fiesta de esas de corbatinas,
entre dulces mazorcas y cielos de golondrinas.
Y siempre Lusitania deslumbraba a lo lejos...
En los días encalados,
subía al torreón de los Conquistadores
y armada con mi espejo, le hacía guiños al sol.
Y Bastiam saludaba
desde su torre nube
con una banderola roja y verde inflamada
iniciando el despegue... ¡Quería ser aviador!
Anoche me dormí esperando noticias...
Soñando con Lisboa y su música en abril.
Sus calles con claveles de rojos solitarios,
las blancas pañoletas, el Fado en las esquinas...
Las tardes en el Chiado bajando a carrerillas,
las noches amarillas con la luna en el Tajo...
Y mi almohada supo de toda la saudade,
del devenir del tiempo y sus enredaderas,
de mis primeros pasos con todas sus maletas.
De amigos ya lejanos, de aquellos que se han ido...
De las pequenas coisas que Bastiam y yo tuvimos.
🌱🌱🌱
Con este poema os deseo un feliz tiempo a todos.
(Poema publicado en el libro Donde los puentes se alzan, dic., 2017, pág., 97)
🌱🌟🌱
Clarisa T. © All Rights Reserved.
Gracias, lectores. 🙏📚
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ahora y siempre!
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