domingo, 20 de mayo de 2018

EN LA TIERRA DE LAVANDE

Imagen del film: Fa yeung nin wa (In The Mood For Love). (Deseando amar).
Director: Wong Kar-Wai, 2000. 
Ganadora de más de 7 premios, entre ellos, Premio Cesar: Mejor película extranjera.
Drama. Belleza.

"Y fuimos hojas de estaciones
y formamos el manto de la tierra".

"En este mundo efímero
sólo una vez
encontré a la persona que quiero"...
Clarisa T.




Quiero hablar de rosas,
pero sólo veo abandono
en la orilla del sol enrojecido.
Las imagino libres, sonrosadas
en sus coralinas,
rojas, blancas, amarillas,
matizadas entre manojos de libélulas.
En la tierra de Lavande.

Todos los días
mueren los caminos
para el que va solitario.
Ámame ahora que aún reconozco
el color de tus ojos,
antes de que mueran las mañanas,
antes de que llegue la total ceguera.
En la tierra de Lavande.

Prisioneros del soñar
discurren los utópicos, desparramados
en lagos curtidos con sabor a pérdida.
En la tierra de Lavande.

El destino serpea su tenaz escarpe
a la búsqueda del azogue,
por rostros cansados se desliza,
esculpe en sus cuencas ardientes.
¡Ámame para que esta muerte pase!
En la tierra de Lavande.

El amor se acerca
por las olas del mar,
flotando en una barca
llega a nuestros pies,
cuando el viento sopla...

Pero nosotros somos carne,
pulpa trémula
ofrecida en sacrificio.
Prisioneros del devaste,
rompemos un instante del destino
para rodar juntos;
para besarnos los últimos suspiros,
ovillados al amor rodante.
En la tierra de Lavande.

Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved.


Gracias, Lector.
Le meilleur des sorts pour tous!


jueves, 10 de mayo de 2018

DESENTIERRO PALABRAS

Valle de los narcisos, en Reserva de Los Cárpatos, Ucrania. Florece cada mayo.
Долина нарцисів, в Карпатському заповіднику, Україна. Цвіте в травні.

"Todos perdidos en un incendio, construimos una casa nueva, 
Y sobre la casa es el cielo azul otra vez". 
Lina Kostenko.
 (Ліна Василівна Костенко) poeta ucraniana.




Desentierro palabras, las que
murieron esperando una voz,
las que quedaron al albor
de crisálidas bajo losas.
Hay millones de tumbas
sobre los mares,
sobre las calles y las montañas
donde el verbo quedó atrapado.
Araño la tierra y escarbo en el agua,
barro el asfalto, encuentro
trazos que quisieron ser...
Palabras hambrientas
sin nada que llevarse a la boca,
palabras sin amigos ni amor.

Desentierro palabras secas,
limpio sus ojos cubiertos
de incertidumbre,
les busco un lugar entre las hojas
para que vuelvan a nacer...
Pero hay palabras tan hondas,
tan profundas y ocultas
a las que no alcanzo...
Me armo de paciencia y agrando los huecos
de sus soledades, para llenarme
de su tiempo exiguo,
para sentirme como una de ellas.
Y entonces siento que la voz se me escapa,
que vuelvo al núcleo,
al destierro interminable...

Hoy desenterré un pronombre
que no sabía que era “él”,
dentro de su vientre, guardaba
nombres innumerables.
Tres adjetivos descalificados;
dos adverbios caídos de sus paradigmas,
un pobre artículo extraditado del nominal.
Los he colocado en lo alto de mi tejado
y, ¡tiempo al tiempo!
Quizás mañana, después de una noche
tendidos bajo signos de Casiopea,
se conviertan en la frase que espero...

Desentierro palabras,
las saco de lo inmóvil, las rescato del silencio
y les muestro un jardín de victorias.
Los suelos se muestran apacibles,
y entonces, buscamos calor de conciencias,
intercambiamos promesas
para hacer con ellas paredes muy altas.
Paredes blancas de narcisos, que formarán
una gran casa de acogida.



Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved.




Gracias, lector.