miércoles, 6 de abril de 2016

LLUEVE TRISTEZA

Imagen: Pintura de Nicoletta Tomas Caravia.
http://www.nicoletta.info/

 "Por qué tomas, Tristeza,
del ojo del halcón el ansia clara?
¿Es para darle luz a la luciérnaga,
o, en la noche sin luna,
teñir sobre las costas de sirenas
a la salada espuma?".

"O Sorrow,
Why dost borrow
The lustrous passion from a falcon-eye?
To give the glow-worm light?
Or, on a moonless night,
To tinge, on syren shores, the salt sea-spry?".


Memoria refugiada. Muelle de Poniente, 16:30 p.m. Una gaviota presume sobre un mástil.
Y yo, escribo, lo que el mar calla...

Hoy es un día triste para mí, pero trasmitir tristeza no quisiera. El día está de abril, cantan las aves, la lluvia nos regala su desplome con calidez de aromas y frescura. Aquí – como Serrat – , tras los cristales, converso con mis tristes maravillas...

Tengo la suerte de tener ventanales, ventanas amplias y altas cual un faro; vivo en la torre Meridional de Azur, donde la vida canta su balada sincera. Hoy pasan barcos ajenos al derrumbe, y se ha llenado el malecón de golpes de pájaros ciegos que en él se parten. Allá, más lejos, algunas ciudades se desploman y arden... La mía, hace tiempo que lucha por mantenerse viva... Ay, ¡Mediterráneo, que no me perteneces!

Hay una niña que siempre sale a flote, mitad sirena, mitad alada, y con sus brazos liados en jazmines, me hace señales en la ensenada inquieta. Todas las tardes, todos los días, la niña toca con su voz mis cristales y canta dulce, y luego calla...
Yo me pregunto: ¿qué hará la mar con su dulzura eco?... Llueve. ¡Quizá es el mar que llora a cielos!... Lágrimas vivas en los cristales, porque la lluvia también es sangre, también es savia; dolor de huesos y de cortezas. Llueve Tristeza.

Que no es tristeza por mí ni es única. Es pesadumbre por tanta grieta, palos, astillas; pieles que flotan sin sus costillas... 

Observo a veces, que el mar se inclina y se tambalea. Pasa un sudario con mil camisas; fauna, embarrada de su martirio; bosques enteros con sus montañas; sabana mansa con su condena... Trozos de puentes, calles abiertas... Pasa un cóndor que tuvo suerte, vuelve a su nido sobre los Andes. Pasa un crucero sobre cadáveres, corta la brisa rumbo a Caimán. Tres farolillos bajo la lluvia, y el mar aguanta el dolor del mundo: dolor ausente. ¿Se partirá?...

Hoy la Tristeza buscaba cómplices, quería un poema para jugar... ¡Tantas tristezas que van y vienen! Las de este lado de la frontera, aquellas silentes de más allá... Tristezas nuevas, intemporales; las siempre eternas, las extranjeras. Quizá la Tristeza buscaba versos trágicos con su refugio lírico, para sentir otra tristeza compañera, otro canto viajero de los tiempos, como una balada triste de Keats.

Texto poético del libro (inédito) "Palabras de nieve y sal", de Clarisa T. © All Rights Reserved.
Gracias.

Comparto, con vosotros, un fragmento del libro de Antología Poética del poeta inglés John Keats, que, ¿a quién no le ha emocionado alguna vez?. 
Qué hay mejor para tardes lluviosas, que la lectura de una oda iluminadora, sin duda, en la memoria de todos aún suena aquella maravilla (entre tantas suyas): Ode to a Nightingale (Oda a un ruiseñor), que tal vez otra tarde de lluvia, escriba aquí.


Libro IV (Fragmento) de John Keats. "A la tristeza".

(…) “A la Tristeza
le di los buenos días,
y creí que la dejaba atrás.
Ay, pero alegremente, alegremente,
me quiere con ternura;
es tan leal conmigo y tan gentil...
La engañaría
y la abandonaría, pero, ay, ¡es tan leal y tan gentil!

Al pie de mis palmeras, junto al río,
llorando me senté, mas no hubo nadie
en todo el ancho mundo que inquiriera
la razón de mi llanto;
así, de los nenúfares los cálices
continué desbordando
con lágrimas heladas cual mi miedo.

Al pie de mis palmeras, junto a río,
llorando me senté, ¿qué amante novia,
engañada por un galán oscuro
venido de las nubes,
no se esconde y se oculta
bajo oscuras palmeras junto al río?

¡Y vi al Egipto osirio arrodillarse
a los pies de la corona de pámpanos!
¡Y a la abrasada Abisinia cantar
al compás de los címbalos de plata!
¡Vi cómo, avasallando, la vendimia
por la vieja Tartaria penetraba!
A los reyes de la India humillar
sus enjoyados cetros,
y esparcir sus tesoros
en granizo de perlas.
Desde su cielo místico, el Gran Brahma
gruñe y sus sacerdotes se lamentan;
ante tanto guiño de Baco palidecen.
A esta regiones arribé siguiéndolo,
cansada y desesperanzada. Tuve
deseos de perderme en estos bosques
terribles sin compaña.
Ya te he dicho cuanto puedas oír. (...)

¡Ven, pues, Tristeza!
¡Dulce Tristeza!
En mi pecho te acuno como a un hijo:
pensé en abandonarte
y engañarte,
pero hoy eres lo que más quiero en el mundo”.

(Traducido del inglés por Antonio Rivero Travillo) Ed. Alianza Editorial, 2016.

15 comentarios:

  1. Hoy llueve tristeza, en tu lírica y en la de Keats; pero mañana saldrá el sol y, alegre, entibiará los corazones e impulsará los cantos.
    Como humanos, vamos de la tristeza al llanto, del llanto a la risa. Estamos hechos de contrastes y fluctuamos por los estados de ánimo según nos pille de fuertes en un momento dado.
    Un beso enorme, Clarisa.

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    1. Así pienso también. La tristeza no tiene por qué hacer daño, si se sabe canalizar. A veces es hasta una forma de generar conciencia a través de ella, porque nos hace percibir la gran fragilidad a la que todos estamos expuestos en la vida. Y ser más conscientes, de que uno ha de entrar en ella con cautela.
      Un abrazo, Isabel. Estoy encantada con este intercambio de palabras que me regalas. Me parece que ofreces mucha riqueza cuando escribes, aquí o allá... Cuando escribes, tan generosamente. Así percibo.

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  2. Dos miradas de la tristeza: la tuya que se mueve en una prosa poética de tristeza de mar, la cercanía mediterránea, y la de Keats, el poeta londinense del romanticismo, que asume la tristeza como su propia piel. Cómo despegarse de ella!. UN abrazo. Carlos

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    1. Gracias, Carlos por tu interpretación. Es muy bello lo que dices. Estamos hechos de momentos, momentos... Sólo eso.
      Un abrazo.

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  3. Hay tanta tristeza en todo, hasta en la alegría.

    Saludos, Clarisa, hacía tanto que no leía a Keats... No exagero si digo que desde los tiempos de la universidad (y de eso hace no poco). Gracias por los textos, they get on with each other.

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    1. Tienes razón, ningún estado sentimental puede estar en permanencia, sería un caos... Sí, ya es "viejito", je, pero para mí ciertas obras no tienen edad, solo momentos en los que vuelvo a ellas, no sé, quizá por ese afán lector de "leer, leer, leer, vivir la vida que otros soñaron"... o sufrieron, o inventaron, o sintieron...
      O quizá porque no acepto más voz que la del arte...

      Sonnet addressed to Haydon

      Great spirits now on earth are sojourning;
      He of the cloud, the cataract, the lake,
      Who on Helvellyn's summit, wide awake,
      Catches his freshness from Archangel's wing:

      He of the rose, the violet, the spring,
      The social smile, the chain for Freedom's sake:
      And lo!-whose stedfastness would never take
      A meaner sound than Raphael's whispering.

      And other spirits there are satanding apart
      Upon the forehead of the age to come;
      These, these will give the world another heart,

      And other pulses. Heart ye not the humm
      Of mighty workings?-
      Listen awhile ye nations, and be dumb.

      J. Keast (Soneto a Haydon)

      Gracias, Enrique.
      Saludos.

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    2. En ningún caso podría pensar que Keats es "algo del pasado", al contrario. La culpa es completamente mía por no haberlo "revisitado" desde hace mucho tiempo.

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    3. Je, lo sé. Me consta y demuestras que eres una persona culta y que disfrutas con ello. Sólo fue una broma, que se me ocurrió, al ver la imagen de portada del libro en cuestión con(la cara de Keats de hace dos siglos) y tu reacción.
      La verdad es que yo, también llevaba tiempo sin releerlo en inglés; si empecé estos días con él y otros de su época, es porque "intento" perfeccionar mi inglés, (que no lo perfeccionaré nunca), y la poesía justo se presta a esa agudeza del lenguaje.
      Buen domingo para ti y los tuyos, Enrique.

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    4. El futuro llamará analfabetos a los que no sepamos inglés y dominemos la informática en la actualidad, me temo.

      Saludos, y feliz semana (ya vamos por el miércoles, bien)

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  4. Buenas tardes, Clarisa:
    Entiendo tu tristeza, la emotividad con la que la describes hace que no me sea extraña.
    Respeto tu tristeza, este sentirte una con el mes y con la tarde de lluvias.
    Trasmites melancolía, no tristeza. Tu sensibilidad, “esa niña que siempre sale a flote”, me habla de lo difícil que es mantener la esperanza en un mundo donde aumentan los indiferentes ante la tristeza ajena, lo que la niegan de palabra o con pastillas… La vida nos habla y no siempre nos cuenta historias alegres, hay que escucharlas sin hacer de ellas un lastre o una excusa.
    Françoise Sagan le deseo “Buenos días”, tú le hablas de tus tardes, la tristeza es musa de quien no quiere ser masa.
    Un abrazo, Clarisa.

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    1. "De quien no quiere ser masa"... Me regalas una frase lapidaria, je, je. Sí, la tristeza tiene muchas "miradas" y también creo que a ratos es hasta buena. A mí me produce un efecto "revitalizador", pues cuando me siento agotada por ese sentimiento, casi siempre descubro nuevas tristezas a la vista, y que no son mías todas, y entonces, hago ese esfuerzo de salir para recoger a otras tristezas más necesitadas. Y así, cada vez me siento más fuerte, y dispuesta a salvar lo que sea... En fin, tú me entiendes... En verdad, nadie tiene la patente de las tristezas, y es lo bueno de ella, está muy repartida...
      Como decía Françoise Sagan, en el libro que mencionas: "La tristeza me ha parecido siempre honrosa". Yo creo que es un sentimiento "polivalente", casi sirve para todo y en él cabe casi todo. Que se muere el gato: tristeza; que se hunde un barco: tristeza; que se rompe el alma del vecino: tristeza; que se nos cae el techo encima: tristeza... Quizá sirve para algo, o quizá no sirve para nada, sólo para emborronar un trozo de papel...
      Gracias por compartir palabras y lecturas.
      Lo mejor para ti y los tuyos.

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  5. hola, poetisa, cuanto tiempo sin pasarme. no sé si leer tu libro me hizo olvidar q tienes un blog o qué, la cuestión es q ya he escrito todo lo q tenía q escribir (por ahora) y vuelvo a moverme por aquí. esta prosa es deliciosa, la comparto en Facebook si no te importa, y te mando un beso especial de día del libro. ojalá vendas mucho, nos leemos...

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    1. Gracias, Alex. Ya ves, ni tiempo de contestarte... No me ha ido mal, pero ya sabes, lo que pienso sobre el tema. Pero para mí todo está bien, mientras pueda escribir y hacerlo por puro placer. Besazos!

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  6. Cuanto tiempo sin hacerte una visita. No importa porque siempre cuando vuelvo a tu poesía o a tu prosa me quedo embelesada y me transporta.
    Entrar en tu mundo siempre me recuerda como nos mueven las mismas cosas. Como el hilo de Ariadna va sacando poco a poco de nosotras nuestros sentimientos y sentires que son también de otras. Que bella esta tristeza en prosa que arrulla y arropa. A veces la trae la lluvia pero muchas veces nos llega por otras cosas y hay que coger pluma y papel para sacarla fuera porque casi siempre nos cierra la boca. Esas tristezas que quieren quedarse dentro haciendo bola. Felicidades por tu nuevo libro de poemas y un abrazo

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    1. Gracias, guapa. Eres genial. Me encanta tu comentario-verso. Siempre aportas alegría y genialidad.
      Un abrazo, Rosa.

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