Óleo: Pájaros. De James Hautman. Pintura animalista. Premio "Duck Stamp" en tres ocasiones.
La culpa
Papá decía que la
culpa es como la desesperación del animal atrapado en la trampa. Es agonía en total desconsuelo.
Lo sé bien. Cuando la
culpa te atrapa, los ojos se ciegan, el camino se nubla y la vida
toma una dimensión inabarcable... Lo de alrededor se hace
prescindible, la culpa es la absoluta protagonista. Y yo, buscando el
tragaluz... !Mi niño, cuánto duele esta culpa!
La culpa llegó a mí
una mañana cuando iba de camino al colegio a llevar a mi hijo de cinco años.
Recuerdo que la primavera asomaba graciosa en los jardines y en el
paseo marítimo, las farolas aún brillaban. En las olas sobre el
malecón, volaban las gaviotas al picoteo y un todoterreno blanco dio unas volteretas e hizo un caracol con resultado mortal... A la mañana siguiente, la culpa llamó a mi
puerta y yo le abrí, se quedó a desayunar. Se hizo tan asidua que tomó
el cuarto de invitados y se quedó a vivir en casa. Más tarde, se
metió en mi cama y conquistó todos mis rincones. Me acostumbré a
tomar el desayuno atragantada en sus manos y llorando a moco tendido.
Y ella, para más inri, tocaba en el piano Primavera vivaldiana que tanto te divertía...
Tu ausencia quema en mí.
Mi niño ¿Cuándo nos encontraremos?
El dolor no deja de surgir,
es una flor boquiabierta
como tu boca ingenua .
Mi niño ¿Cuándo nos encontraremos?
Después de años
conviviendo con la culpa, poco he aprendido. Aún no distingo cuántas máscaras tiene, ni cuántas manos para apretar... Lo que sé es que
pelearse con ella no sirve de nada. Tampoco herirla de muerte, porque
ella, incluso agónica, se levanta y te prepara el desayuno con su
mejor vestido. A puro de pasar tiempo juntas, he conseguido
distinguir algunos signos. Si llueve, salgo corriendo a empaparme y
dejo que la lluvia me trague. Cuando la lluvia me traga, la culpa se
ahoga. Es como si se fuera al fondo del mar con los peces... Y así,
alguna vez, he sentido una caricia de pluma en mi cara...
Ayer, después de
trece años, la culpa que me acompañaba no se despertó. No puedo
entender qué pasó. Me levanté, hice café, hablé con los pájaros,
regué las petunias y me dispuse para ir al cementerio como cada
domingo. Abrí la puerta para salir y yo, sola. ¡Qué raro! La culpa seguía sin
aparecer. Fui a su cuarto, la cama estaba hecha. ¡Sin rastro de
ella! ¿Salió temprano y sin mí? Suspiré aliviada y a la vez
confusa. ¿Dejó mi hogar? Ah...
Y entonces, en la
puerta, erguido en sus dieciocho años recién cumplidos, apareció
Arthyom, mi belleza del alma. Su pelo dorado de trigos, su blanca
mirada... Sus pequeñas manos traviesas atrapando sonrisas...
«Mamá, — dijo con su voz prodigiosa — , ¡qué guapa estás! ¡Cuánto
te he echado de menos! Sabes, he venido a celebrar mi cumpleaños
contigo, quería abrazarte con un abrazo de "rosca de miel"
como las que hace la abuela y..., contarte mi secreto... Mamá, de
ahora en adelante, seré yo quien venga a verte. Vendré todas las
mañanas y te traeré manzanas ácidas de la tienda de Janine que
tanto te gustan. Tomaremos el desayuno lentamente, "para que
aproveche", como tú siempre me dices... Mamá, el
accidente..., no fue tu culpa. Yo..., ¡te pido perdón! Me quité el
cinturón de seguridad jugando con la espada de Thor..., cuando no
mirabas..., porque tú sabes que no me gusta ir apretado... Pero
¿sabes una cosa?: ¡dar vueltas por los aires me sienta bien! ¿Has
visto cuanto he crecido? Mamá, ¡los pájaros me aman!».
Hoy
me he levantado muy temprano, tengo un invitado especial para el
desayuno. La culpa no durmió en casa. En el salón, un allegro
suena como
si quisiera liberar secretos... ¡En el
jardín hay explosión de pájaros! Los pájaros vuelan su algarabía sobre
las rosas...
🪁🪁🪁
Clarisa T. © All Rights Reserved.
Gracias, lectores. 🙏
Merci beaucoup à tous!
Note: relato basado en un hecho real cercano, pertenece a mi libro inédito "La colina es blanca, el pájaro azul". Todo mi amor para esa madre (aunque ella lo sabe). También decir que, si miramos bien, la Vida nos pone las respuestas delante. A veces puede llegar en forma de flor; otras, en aves que se posan curiosas en el alfeizar, ¡ponedles agua y comida para que tengan fuerzas! Y algunas, en la música del agua, en el sonido de las estaciones... Qué deciros, yo veo señales por todas partes... 😉 Ufff, últimamente mi corazón parece de merengue... ¿Será por esta pandemia? 🥰 Be Happy! 📚🪁

Hay que mirar a la vida de frente a frente y como el mirasoles, con la cabeza alta. Hay ausencias que te queman dejando una señal par no olvidar en la vida.
ResponderEliminarTu papa dice bien, muy sabio, somos como animales atrapados en una red cuando nos sentimos culpables. El cantar de los pájaros nos alegra el alma.
Excelente Clarisa, un placer venir y leer tu sentir y expresión.
Feliz sábado amiga.
Un abrazo
Gracias, Carmen. Gracias por tu tiempo y cariño lector.
EliminarFeliz fin de semana. Abrazo.
El cuento aleccionante. Cuántas veces nos hemos vivido ese peso de la culpa, que a veces nos echamos sin razón. El cuento, que bien narrado, entre prosa poética. Un abrazo. Carlos
ResponderEliminarGracias, estimado Carlos. Nos encanta la prosa poética...
EliminarFeliz fin de semana. Abrazos.
Bonita pintura. Besos.
ResponderEliminarGracias, Teresa. Sí, la pintura es de lo mejor de Hautman.
EliminarAbraazos.
Cuando el ser se encuentra lleno de culpas conscientes o inconscientes vive en las garras del tormento. Por eso hay que reflorecer de nuevo en todas las formas, y contempla y respirar el perfume de la vida. Para eso es importante rescatar el valor de las pequeñas cosas y de los detalles minúsculos que forman nuestra vida diaria, para aprender a disfrutarla, y ser digna de ser vivida.
ResponderEliminarUn abrazo de luz.
Amable Cristina, un millón de gracias por tus preciosas palabras.
EliminarAbrazos de agua.
Apreciada Clarisa, esta magnifica historia, tan bien narrada, diría yo, casi que pintada en el lienzo en donde se perpetúan las buenas y las malas historias de la humanidad. La historia que nos cuentas me hizo acordar, no lo pude evitar, a mi hermano menor que un 31 de diciembre de 2018, también voló por los aires porque, al igual que al niño de tu historia, no le gustaba ir apretado; pero, yo no sentí culpa porque siempre le recalqué la importancia del uso del cinturón de seguridad. Pero, las madres, ¡ Ay, las madres !, cómo sufren la partida inesperada de uno de sus hijos, qué dolor más intenso; muchas madres se refugian en la culpa como forma inconsciente de lacerarse, quizá para morir y volver a sentir muy cerca a ese hijo amado. La culpa no manejada puede llevar a la enajenación total y, tristemente, muchas madres han perdido su contacto con la realidad ante la tragedia de perder un hijo.
ResponderEliminarQuerida Clarisa, te dejo un abrazo desde mis tiempos de vacíos y espinas en el alma.
Estimado Gustavo, eres un cielo. Gracias por tu confianza y complicidad lectora. Te agradezco que nos cuentes aquí tus experiencias al hilo de este relato. La vida nos da muchas pruebas y también mucha esperanza.
EliminarTe envío un gran abrazo y que esa luz de tu ser colme en los lugares amados. Las espinas del alma son etapas; es raro pasar por la vida y no sentirlas alguna vez. A veces es bueno recordar ese dicho:" que todo se quede en el pasado". Espero que mires al futuro con tu hermosa sonrisa, amigo. Abrazos.
Qué bien has descrito la culpa que siente esta mujer. Qué agonía y a la vez qué esperanza en el desenlace.
ResponderEliminarY tú eres una maravillosa lectora. Gracias por el ánimo y las cometas... Abrazo.
EliminarAmazing post!
ResponderEliminarThanks for sharing 😍😍
Regards:)
Thank you for reading.
EliminarBe happy!
We read ... 📚👀
Que hermoso Clarisa que veas señales por todos lados, es algo único y especial, si sabes donde mirar podremos descubrir cosas que no son visibles para todos y tu corazón lo sabe y lo logra.
ResponderEliminarUn relato intenso , ingenioso, con enseñanza bello y profundo.
Una disculpa por mi ausencia amiga, tome unos días de descanso pero ya me estoy poniendo al corriente.
Un abrazo con mucho cariño
No importa, amigo Jorge. Todo lo contrario, te agradezco tu tiempo y acento lector cariñoso, sé que debido a tu enfermedad, estás y haces lo que puedes. Verás, escribimos y escribimos. Leemos y leemos. Si surge comentar, es genial, porque nos anima a pensar que algo emocionamos con esa escritura; pero si no hay comentario, igual agradezco el que me lean, porque las palabras ya fueron escritas y ahí quedarán en ese viento de internet...
EliminarLo que sí me importa es que estés bien y tengas energías renovadas y muchas sonrisas a tu alrededor.
Abrazos con mucho cariño, estimado Jorge, eres un regalo. Gracias.
🤗🙋♀️🪁
Bonito relato, intenso, triste y alegre. Mi madre acaba de dejarme y la culpa me acompaña desde entonces. La culpa... Gracias por tu vista a mi blog.
ResponderEliminarSea como fuera que me encontraras, encantada de recibirte.
Nos leemos.
Siento lo de tu madre, te deseo que lo vivas con paz y esperanza. La muerte no nos gusta, nunca nos sienta bien...
EliminarTe encontré por un comentario en algún blog de los que leo. Leo mucho, aunque no siempre comento. Me gustan las cosas que compartes en tus blogs y lo que leí me pareció muy valioso. Sí, nos leemos. Leer, leer... Qué verbo tan inmenso...
Un cálido abrazo. 🤗🙋♀️📚👀
Que buen topico!
ResponderEliminarLa culpa a veces no nos deja vivir por lo tanto a vivir solo
el momento
si lo hacemos
no hay pasado en que pensar
no futuro abierto
Un gran texto querida
ja, ja... Pues sí, alegre Mucha: estoy contigo. Me encanta cuando llegas con tu gracia natural.
EliminarAbrazos y canciones. 🤗🎵🍃