lunes, 26 de agosto de 2013

AGUA CORRIENTE

Imagen del film: Anne of Green Gables (Ana de las Tejas verdes) 1985. Director: Kevin Sullivan.
Basado
 en la obra de Lucy Maud Montgomery.

Publicado en la prestigiosa página: "La poesía alcanza para todos". Enlace:

Hoy se terminaron las últimas reservas,
el odre vacío, las intenciones secas.
Volví la mirada a la pared aquella,
aquella que de niña me impedía salir,
fugarme al paraíso.
Las ventanas son tapias ajenas al consuelo,
lejanas al espacio donde nació mi vida.
Y tal vez nunca hubo luces en aquella mañana,
tal vez aún duermo en el seno materno,
tal vez estoy dormida...
La natural cascada de los delirios suena,
oigo voces de tierra, de árboles que sangran,
de avecillas sin plumas temblando en la hojarasca.
Caen a millares los sueños derribados,
como cometas viejos,
como planetas rotos,
como furia incendiaria que arrasa.
Vacío y sin promesas el estanque es un hueco,
ni la lluvia lo llena...
Los cisnes lo habitaron alguna vez dichosos,
y el loto dibujaba corazones al agua,
y el agua se movía y abría su boca dulce,
y el agua sonreía, el agua sin batallas.
Premura del silencio,
arrullo que no cantas,
palabra que no naces,
aliento que te callas...
¡Vuelve a mí!, color de la nacencia,
si entre tus lápices alguna vez estuve:
píntame sonrisas y una boca rosada.
¡Vuelve a mí!, aroma prístino del latido,
alentador misterio que hizo brotar mi sangre.
¡Vuelve a mí!, atisbo de la dicha del suspiro,
dulzura de caléndula,
enebro entre el espino,
edelweiss de las nieves:
¡ponedme aquel vestido!
Engarzad mi frente
con pétalos sin sombras;
mimbreras de la orilla,
chopos blancos del oeste,
besadme y acunadme,
entre aquellas aguas corrientes...

Autor: Clarisa Tomás-Campa

viernes, 9 de agosto de 2013

TU VERDE ESMERALDA

Imagen del film: Baran (Lluvia), 2001. Director: Majid Majidi.
Premio: Mejor director y Mejor guión. Festival de Gijón, 2001.
Sólo el agua sabe tu secreto...
Bajaré con el río, en el río...
Y seré en la ola,
en la boca del agua,
en las manos que aman,
en los que aún son esmeraldas.
Y volverá la aurora
a sembrar con su brillo,
y nacerá en las manos
un color nuevo;
se cubrirán las hojas
con la miel del anhelo,
con sabores de empeños,
dulzor de brotes,
en tu tallo tierno,
en tu verde esmeralda.
Y nacerá el buen trigo
y alegrará en los ojos,
y verterán las tardes
flores del paraíso:
terciopelos entre el lino,
muselinas de azur.

“Porque yo he de ser
al fin nuevo principio.
Porque tú has de ser tú.
Porque yo he de ver
de nuevo la belleza,
en la lágrima púrpura,
en la sonrisa tuya".

Y andaré en tu senda,
y honraré tu huella:
Amor de los caminos.
Porque tuyo es mi dolor,
mío es tu aroma.
Mía es tu fértil luz
de átomo invisible.
Tuya es mi palabra que en ti verdea
y enlazada a tus fonemas vuela,
en el candor del Amor primario.
Mío tu abecedario,
tuyo mi verso a solas,
mis trasnochadas horas.
Y viviré en ti,
y nacerás en mí,
porque sabemos
que aún quedan días con esmeraldas nuevas,
días con deslumbres,
días de alegrías en las miradas viejas.
Y brillará tu acierto,
la lucha imbatible por no ser un cómplice,
un simple arrojo de avaricias pobres.
Tu tesón y fuerza
tendrán su tiempo.
Porque sabemos
que este tiempo inverso,
sólo es un vuelco,
un cielo insostenible boca abajo,
un mundo vital desordenado,
fragilidad de las bondades.
Dame tu mano,
Amor de las orillas,
errante amor de los pantanos:
crucemos el abismo.
Lleguemos al tiempo de los siglos,
al valle sin olvido,
vivamos el verdor ignorado,
sembremos de esmeralda la tierra:
tú, Amor, que siempre fuiste gema.


jueves, 1 de agosto de 2013

CORAZÓN DE FLOR

Imagen del film: Agua (2005). Deepa Mehta. (Derechos de las mujeres).
Porque tú eres, mujer,
la vida...

Fue aquel día que llegaron las fieras...
(Siempre hay fieras en este bosque hambriento)
El día amaneció con señales de duelo,
tormenta de razones estampaban quimeras,
y rayos estridentes,
y fuego abrasador.
Las horas, diminutas, se encogían de frío,
y las horas menguaban
y escondían los minutos,
segundos aterrados...
Y la niña abrió los ojos
al ventanal oscuro,
y supo del dolor
que tiembla entre los muros.
Un corazón pequeño
atado a su destino,
sin defensa y sin voz.
Perla de un mar sin conchas,
donde nada te ampara de la sombra.
Tu corazón de flor,
arrancado se muere...
Nada quedó de ti,
ni acaso una palabra,
ni una inocente sílaba,
ni un átomo de luz.
Y la luz se hizo un hilo
invisible y lejano,
se perdió entre tus manos,
se arrinconó en la espuma,
entre las olas blancas,
sobre la arena muda.
Será tu aroma mutilado en el viento,
será tu risa un cascabel callado,
y en los brazos de Adhara
tu candor ya se mece... 
Ya no canta el agua en su pasar ligero
por el valle quemado de las flores,
sólo lame sus pétalos volátiles,
sólo gime y besa el limo de la corriente.
Porque llora la fuente por su nacencia,
porque llora la tierra por su fuego.
La tierra de las promesas,
de las mutilaciones, de la violencia,
la tierra del miedo.
Tu mirada sin color ondea en el agua,
baja al fondo,
se ciega en lodo.

Poema recogido en el libro (inédito) "Relatinas". Por: Clarisa Tomás.