domingo, 23 de febrero de 2020

EL DÍA QUE DEJÉ DE TEJER EL MANTO DE PENÉLOPE

Imagen del film "Ulisse", 1954. Director: Mario Camerini.
Kirk Douglas (9 de diciembre de 1916, 5 de febrero de 2020) y Silvana Mangano (21 de abril de 1930, 16 de diciembre de 1989).
Adaptación de "La Odisea" de Homero. Se cree que escrita en el siglo VIII a. C.
Terminada la guerra de Troya con la victoria de los griegos, Ulises, navegará durante 10 largos años, teniendo que superar terribles dificultades, antes de llegar a su palacio de Ítaca.

"Cuéntame, Musa, la historia del hombre de muchos senderos,
que anduvo errante larguísimo tiempo,
después de destruir la sagrada ciudad de Troya"...
"La Odisea". Homero.


**********************


El día que dejé de tejer el manto de Penélope

Había terminado el tiempo del amor,
tocaba recoger el corazón y envolverlo
para el recuerdo.
Sin mirarnos, lavamos el alma de las sábanas,
ignoramos la flor que aún brillaba, ¡pobre flor!

Tú y yo llegamos al Día, las calles
estaban de celebraciones,
los escaparates llenos de regalos infieles.
Cerramos los abrazos, había
terminado el tiempo de abrazarnos.

Entonces nos sentamos junto a las cenizas,
no hubo milagro para nosotros,
simplemente cayeron los anillos, 
detrás cayó la alegría...

Nos fuimos a dormir
sin mirarnos a los ojos,
sin citas de madrugada.
Yo cerré mi pecho
y desnudé mi dolor a oscuras,
tropecé con un beso del último verano...
Tú llorabas en tu escondite
a puerta cerrada,
ahí donde enterraste el profundo secreto
de tus ojeras
y un sin fin de ti que desconozco...

Pasó la noche
de estrellas inmóviles,
los planetas siguieron en su cíclica
de enroscarse en el cosmos,
las aves volaron a sus Ítacas.

El nuevo día
nos trajo nuestras viejas costumbres,
tú con tus perros ladrándole a las frustraciones,
al mundo endiosado
con su arrase y su Hollywood...
Yo con mis libros
buscando las palabras de los finales felices...
La utopía que aún rema y no desvanece.

Mientras me quito este amor que no se despega,
beso el lomo de “Odisea”,
sueño con Ulises una y otra vez,
lamo las hojas secas del laurel.

Alzo la mirada, aúlla un trueno
en los cristales,
reconozco el olor de mis tormentas...
Y al mirar a la pequeña rosa, tuya y mía,
empapada de lloros de ventana,
he visto tus ojos nubosos
a punto de explotar.

Tus ojos que dejaron de amar
y que ahora tiemblan
entristecidos.
Tus ojos de intensas tragedias
y mares ocultos,
buscando los míos.

************************

Clarisa Tomás Campa.  © All Rights Reserved.

Gracias, lectores. 🙏
Merci beaucoup à tous!