viernes, 29 de enero de 2021

SUR LE CHAMP DE MARS

 

 

"Todos me cuentan que alguna vez

estuve aquí,

siendo gota en la sangre...".

Clarisa T. (Del libro Entre dos tierras, nov.2015).

Sur le Champ de Mars

Háblame de ti, te escucho, extranjero.
Sé que has llegado
a esta ciudad buscando a los dioses.
Sé que en tu sangre crece el roble del Kurdistán
y en tus manos, un poema de amor llueve...

La gente vive
en casas de colchón mullido,
en las calles sólo quedan migajas
de un ramo de rosas que alguien desechó.

Yo también llegué como tú
con intensas canciones en los hombros.
Ahora canto silencios
en los ángulos llanos,
en la cola del sufrimiento
espero mi trozo de paz.

Mi corazón se diluye
en el gemido del universo,
y no imagina el destierro profundo
porque aún sueña con el reino imaginario...
¿Puedes imaginar un cielo sin estrellas?
Yo creo que los dioses observan nuestros cantos
aunque desde esta distancia no lo parezca...
Háblame de ti, te escucho, extranjero.

La gente vive dentro de sus máscaras
con la frívola indiferencia y sus caros perfumes.
Tú sólo eres un hijo de la guerra;
yo sólo soy otra hija expatriada...

Los cristales se agrietan
cuando tú y yo pasamos,
estamos acostumbrados
a los añicos del cielo.
La gente está en sus casas
adornada de ojeras,
pervive con los ojos cerrados.
El perro vagabundo saborea y relame
un croissant que acabó en las aceras...

Háblame de ti, te escucho, extranjero.
Sur le Champ de Mars
el tiempo se para a escuchar leyendas
de frutos picoteados,
perdona la prisa de la hierba.

Has soportado tanta malicia,
tantas puestas de sol aterradoras,
que estás preparado para
que te incrusten la corona del solitario.

También yo estoy dispuesta
para besar tu blanco acento
a los pies de la Grande Dame.
Deseo quemar mis dolores de aguja
y el poema que arrastro.
Deseo rodar sobre nubes sedosas
en tus brazos llovidos,
y arrancar, gota a gota, el llanto esculpido
en las mudas cabezas de los astros.

Y una vez más, esa gloriosa, ¡gloriosa!
sensación de escalar una boca amapola,
hasta el límite del ardor
como un sol sin complejos...
Háblame de ti, te escucho, extranjero.

🌱🌱🌱

Clarisa T. © All Rights Reserved.
Nota: Poema que pertenece al libro inédito "Noviembre en París" por Clarisa T. Dedicado a los encuentros

Gracias, lectores. 🙏
Merci beaucoup à tous!

domingo, 3 de enero de 2021

SAMBURU

Jóvenes de la etnia Samburu vestidas con adornos típicos, en Samburu (Kenia).

"Recuerda, si hay tormenta, habrá arcoíris".

Proverbio africano.

Samburu

¡La belleza es una luciérnaga de oro!

Por el camino a Samburu

encontré corazones sensibles

y valles donde el arcoíris canta.

Las acacias delgadas

y la flor amarilla

se mecían entre polvaredas

y soles caminantes.

La fauna dorada se dejaba

ver por las veredas

en busca del lecho fresco.

Y allá, en la manyatta,

la vida poblaba fértil y roja.

Al atardecer las colinas

se pintan de ocres y frutos maduros,

en sus cimas secretas,

los veleros alados ondulan

sin temor a la noche.

Yo también fui pluma nueva

con su propio dominio pasajero,

irisada en los lugares sagrados

sin prisa de volver.

Mi corazón suspiró como la presa

que escapa de la jaula y vuelve al vuelo.

Ya estoy donde quería, ¡tierra ceñida

por ojos que desbordan! 

Alzada fui hasta el himno del Poeta,

una luz asomaba, sonreía...

Abrí los ojos al color de aquellas

voces transparentes. Amanecía...


La reserva Samburo se encuentra en la parte central de Kenia al norte del río Ewaso Ng'iro y los montes Koltogor y Ololokwe. Llamado pueblo nilótico, como los Masái.

Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved.

Clarisa T. © All Rights Reserved.
Gracias, lectores. 🙏
Merci beaucoup à tous!

Queridos lectores: os deseo un feliz año 2021, lleno de ilusiones y en buena compañía. Y con esperanza.  " El río se llena con pequeños arroyos". Proverbio africano. 
Volvemos al viaje de la Vida. Y escribir... Espero que me acompañéis. 🌎🌍💚🌞🌏🪁✍🌱🐾🌹

miércoles, 16 de diciembre de 2020

NOCHEBUENA

Alrededor del Colegio (Kenya). Recogiendo hierbas... ¡Alegría!

"Si je change, tout change"

Nochebuena

Sobre las blancas colinas

el viento ruge como un soldado

en el dolor de su último combate.

Es un rugir puntiagudo

que llega suavemente

en la noche de cándidas estrellas.


Todas las puertas permanecen cerradas,

todas las ventanas con sus candados.

Todas las bocas celebran la intensa

cosecha de los mundos torcidos.

Rutilantes campanillas,

campanean... ¡Din, don!


En un cesto, junto al fuego abrasador,

las babilonias disfrutan los festines

desprovistos de todo amor,

mientras la intemperie congela

miles de peladuras de naranjas

y un sin fin de sufridas astillas.


Pero en mi corazón,

el ave de hoja blanca emprende

un vuelo acostumbrado a soñar.

¿A dónde irá en la noche chispeante

de inciensos, sola con su trueno?


Dicen que hay silencios tan hondos

que no quieren salir de su rincón,

por temor a dejar de velar

el gemido del viento en las llanuras.

Que hay aves que nunca guardan

alientos para la vuelta,

porque saben que el regreso

es un valle de espeso olvido.

Que hay ojos que jamás se abren

por miedo a despertar en lugares sin risas.

Que hay flores que no asoman

por espanto a ser bocado de alguna maldad.


Quizás el Corazón universal

es tan sólo un aprendiz de astro,

abrumado por la distancia etérea

entre su ojo derecho y su ojo izquierdo.


Un minúsculo grito

que duele sólo en el Alma.

Un tierno tallo que se rompe, sobrecogido,

por todas las canciones desprendidas de la noche.

Y en su centro original,

él celebra sin bullicio,

junto a todos los nacimientos

que caben en sus ojos,

el amanecer de la soledad del perro,

de la inocencia en abandono,

de la tristeza del cordero en la mesa de Navidad...


Mi corazón, acostumbrado al eco

de la fiesta mundana,

no suena en esta noche divisoria y fugaz.

Quiere temblar en hojas de algún tesoro intacto

pero se desfigura como Luna en el caldero.

Abraza una esperanza escapada, quizás,

de aquella huella que un niño acuna.

Alcanza una planicie con diminutas cruces

hollada de palabras que quieren nacer,

y encuentra lo buscado, ¡allí, allí!

Donde duerme el lucero que dejó de brillar...

🌹🌹🌹

Clarisa Tomás Campa.  © All Rights Reserved.

Gracias, lectores. 🙏
Merci beaucoup à tous!

Queridos lectores, amigos:
con este poema inventado para la ocasión os deseo una ¡Feliz Navidad! a todos.
También está dedicado a los niños, animales, humanos entrañables y árboles que ya no veré... Y a todos los luceros que dejaron de brillar. Gracias por vuestra luz.
A todos os deseo un 2021 mejor que el 2020, el cual quedará en la memoria de todos los mundanos como uno de los peores y más tristes, al menos de este siglo. 
Que viváis como la luz vive en la estrella, a fuerza de impulso, de insistencia. Y que no derraméis ni una lágrima que no sea elegida, que la armonía sea el paso de cada día vuestro. Y amor, ¡mucho amor! Con él la mesa siempre está llena. 🌹🙋‍♀️🤗🌞😷
Joyeux Noël    god Jul   boldog Karácsonyt   С Рождеством  Krismasi Njema
Merry Christmas            щасливого Різдва        聖誕節快樂      Feliz Natal
Fröhliche Weihnachten        καλά Χριστούγεννα     Nollaig Shona


Canción de navidad original del compositor ucraniano Mykola Leontovych y popularizada en todo el mundo. 🤗🌞🎶

lunes, 16 de noviembre de 2020

EL DIOS DEL MÁSTIL

 

Montaña de perros de Elena Barón (2013). (Admirable artista. Gracias)

https://www.singulart.com/fr

Clarisa Tomás Campa.  © All Rights Reserved.


El dios del mástil

Abro la puerta,

   dejo entrar un mañana

      muerto de miedo.

Al ayer lo despido sin lágrimas.

   No quedan mares que despedir,

      me acurruco en la sombra de la ola.


No hay memoria en las calles,

   las casas sin tejados enseñan

      sus desnudos interiores,

         ni una silla, ni una mesa,

ni una luz encendida;

   la sopa está sin plato, las sábanas

      por el suelo se desploman.

Hoy el sol se ha tapado la cara

   y creo que de vergüenza.


Algunos caminantes, desorientados,

   cruzan el puente donde termina la ciudad.

Desde mi ventana ojerosa

   los veo desaparecer en el escalofrío.

Allá, junto al mástil blanco de la montaña,

   un perro duerme a los pies de dios.


Son dos iguales 

   dándose calor y abrazos tiernos.

Dos amigos que comparten

   un último bocado y se cuentan desdichas.


Dios le cuenta a Perro sus arenas

   de millones de fuegos y astillas.

Los mares que tuvo que andar

   para salvar su último barco.

Perro, dulcemente, con su lengua inmaculada

   le lame los hilillos de sangre

      que resbalan de una espina de su pelo.


Veo como se iluminan sus corazones;

   mi corazón solitario vuelve a navegar

      entre los peces victoriosos...


Salta una chispa alegre

   entre mis dientes y mis huesos,

      es un colibrí recién nacido,

         mientras suena el silbido de la ardiente tetera.


En mis paredes, los ojos de la vida se entreabren...

   Pestañean de nuevo, como si tuvieran

      su vital impulso primario por diadema.


Me alegro de ver lo que veo

   en mi mar de ausencias infinitas,

      tan culpables, tan anchas, tan viejas.

La montaña despliega su vela en las alturas,

   un soplo de eternidad emerge

      sobre las cabezas grises.

Junto al escaso aire que me sostiene,

   un cachorro velero revolotea y quiere

       corretear en los misterios del cielo...


¡Qué bien! le digo al ojo del rincón

   donde duerme la noche y la tormenta—:

      ¡Dios no está solo! ¡No estará solo!

🌟🌟🌟

Clarisa T. © All Rights Reserved.
Gracias, lectores. 🙏
Merci beaucoup à tous!

Queridos amigos, lectores de esta orilla:

Seguimos en pausa forzosa, pero es un tiempo valioso para mirarse, para alegrarse y reconocerse. Me alegro de reconocer la belleza de las pequeñas cosas, porque no siempre tenemos al alcance los paisajes del mundo. Quizás este detenimiento que vivimos nos enseñe algo valioso que pasaba de largo.

Y puede que yo, como escribía Aleixandre: "Escribo acaso para los que no me leen". Pero esto de escribir me da felicidad. Con todo mi cariño. ✍📚🌹😷🤗🙋‍♀️Bonheur et santé à tous! Merci à mes amis lecteurs!

sábado, 31 de octubre de 2020

SECRETOS DEL JARDÍN

 

"Y el día dura tanto como un siglo
y no se acaba el abrazo"
Borís Pasternak
Secretos del jardín

Rosa de la vida,
tiempo niño del río,
pies sin retorno
poco a poco al olvido...

Llora un niño
mordido por todos lados,
le tapan la boca.
Destrozado su espejo,
lo tiran al borde.
¡Mudo ángel, despierta!
Abre los brazos
la extensa Galaxia:
enciende un gran fuego
en la gran bola nieve.

El grito de la rosa
rompe la espalda del cielo,
ya no llora el niño mordido.
Sin despegar los labios
el silencio se entretiene con un lirio,
pero el pájaro carpintero
sigue en el mismo lugar.

Sueña la montaña
con quitarse las sombras
hasta la última sílaba perdurable.
Las nubes han caído
en los viejos acantilados,
el grito de la rosa levanta la cabeza:
¡es inútil nadar en el barro!

Al poniente, los girasoles
de Van Gogh giran plenos,
parecen mares misteriosos
sin ruido ni espuma.
Fugitivos barcos
por anchos desiertos,
reman sus hombros
de mar y ventura.
¿A dónde van las aves
con sus alas rotas?
A dónde, cuando el aguacero
embarra el invernal...

De pronto una estrella
danza distraída
sobre los huesos del mundo.
Millones de luciérnagas
se alejan en la cellisca.
¿A dónde va la vida
que no fue palabra
en las llanuras del eco?
¿El canto de la rosa
que nació del grito?

La Madre de las rosas,
quietamente sentada,
mira crecer la hierba,
la confusión del mundo...
Multitud de caminos
sonríen compasivos a las hojas
caídas del otoñal.
Donde lo sin nombre
versa con la corteza,
ulula sin hogar
un verso prodigioso.

El renacer siempre surge
después de ser destruida
la última esperanza...

Pero la flor caída
no volverá al temblor
de la tierna rama...
Sólo el grito de la rosa
sin límite fulgura
profundo y claro.
Ciervo brillante de lunas,
épico y veloz
agita el secreto de la montaña.
🌹🌹🌹

Clarisa Tomás Campa.  © All Rights Reserved.

Gracias, lectores. 🙏
Merci beaucoup à tous!

Queridos lectores, reconozco que me siento algo triste, no solo por esta pandemia que amenaza cualquier alegría. Reconozco que me agota tanta desgracia y sobre todo, tanta injusticia mundana. No sé si todo está perdido. Me duele el llanto de los niños, de los animales, de las flores... Me refugio en la Poesía. En las ingenuas palabras que ya sabemos que no salvarán el mundo. ✍
Quizá estoy pasando por una "fase" o ¿no? No lo sé. Ya creo que es el tiempo de no mirar atrás... 

Je vous laisse mon amour et mes remerciements infinis pour la lecture sur ce rivage, toujours littéraire, toujours ami.
Que le soleil brille toujours tous les jours pour vous tous. 
🌞🐾📚🌹🎶😷🌱🤗🙋‍♀️🙏