lunes, 30 de octubre de 2017

QUÉ RUIDO TAN TRISTE

Óleo del pintor Charles Vickery, (1913-1998). 
Pintor estadounidense famoso por pintar el mar.


QUÉ RUIDO TAN TRISTE

Qué ruido tan triste hacen dos cuerpos cuando se aman,
parece como el viento que se mece en otoño
sobre adolescentes mutilados,
mientras las manos llueven,
manos ligeras, manos egoístas, manos obscenas,
cataratas de manos que fueron un día
flores en el jardín de un diminuto bolsillo.

Las flores son arena y los niños son hojas,
y su leve ruido es amable al oído
cuando ríen, cuando aman, cuando besan,
cuando besan el fondo
de un hombre joven y cansado
porque antaño soñó mucho día y mucha noche.

Mas los niños no saben,
ni tampoco las manos llueven como dicen;
así el hombre, cansado de estar solo con sus sueños,
invoca los bolsillos que abandonan arena.
Arena de las flores,
para que un día decoren su semblante de muerto.
                    I
Donde habite el olvido,
en los vastos jardines sin aurora;
donde yo solo sea
memoria de una piedra sepultada entre ortigas
sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
no esconda como acero
en mi pecho su ala,
sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allá donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya.
Sometido a otra vida su vida,
sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo.
Disuelto en niebla, ausencia,
ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
donde habite el olvido.

Poema escrito por Luis Cernuda
Libro: Donde habite el olvido.




          Poema desgarrador, donde el olvido no es una acción de dejar de recordar, si no una forma dolorosa de asumir la realidad de la soledad. Sin entrar en ningún análisis, este poema, siempre que vuelvo a él, hace que me detenga. Sí. No sé si soy yo quien me detengo en el tiempo, o es el tiempo el que se detiene en mí... 
     Lo pongo aquí hoy por muchos significados, pero sería extenso explicarlo, y supongo que no dejan de ser significados desde mis ojos subjetivos. Pero aún así, creo que merece alguna lectura intemporal, quizá de aquellos que aman la poesía que alcanza más allá de la pequeña vida propia. 
     (Y es que es curioso, tanto afán que tenemos las personas por pertenecer a lugares concretos, y ser dueños de banderas y signos, cuando al final, morimos en la tierra; en cualquier esquina de la tierra y, desprovistos de toda heredad...).

Gracias.

LUIS CERNUDA
     Cuando se van a cumplir 54 años de la muerte de Luis Cernuda, poeta de la llamada "Generación del 27", hoy volví a él y a su libro Donde habite el olvido. Sus versos surrealistas siempre me parecieron algo extraordinario. También de una tristeza profunda, como una flor abierta al rescoldo de los días sin que nada lo remedie. 

     Nació en Sevilla el 21 de septiembre de 1902, muere en México el 5 de noviembre de 1963. En 1924 escribe sus primeros poemas que aparecerán al año siguiente en la Revista de Occidente. Su primer libro, Perfil del aire, (1927), fue muy mal acogido por la crítica. En 1933 publica Invitación a la poesía y en 1934 publica Donde habite el olvido. En 1936 aparece su traducción de los poemas de Hölderlin y la primera edición de La realidad y el deseo. Por esta traducción se le ofrece un banquete-homenaje en Madrid, al que asisten la mayoría de los poetas del grupo.

     Al estallar la guerra se alistó brevemente en el ejército republicano. Posteriormente fue invitado para dar conferencias en Inglaterra. Dio clases en Cranleigh School y en la Universidad de Glasgow, hasta 1943. De 1942 hasta 1945 da clases en Cambridge. En 1947 se traslada a Estados Unidos como profesor en Mount Holyoke. Desde 1949 hasta 1962 es profesor en Los Ángeles y dicta algunos cursos en la Universidad de California. No deja de escribir. Al año siguiente de su muerte, en 1964 aparece la edición definitiva de La realidad y el deseo. 

Gracias, lector.

10 comentarios:

  1. El poema, una vez salido de las manos del autor, deja de ser suyo. Su subjetividad se hace subjetividad multipolar, un argos de miradas. Creo que juntando esas miradas diversas, se pueda dar un rostro,se pueda mejor la entraña del poema. Por eso, la mía es mi mirada sobre el texto poético de Cernuda, que pareciera darnos una clave, con su título, Donde habite el olvido.Pero, por qué quiere olvidar el poeta, es pregunta olvidada. Siente que busca llegar a un lugar o estado, donde no lo afecten las sensibilidades de la vida.¿Todas? A uno le parece, que le ha herido mayormente el amor, cuando declara que: "
    En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
    no esconda como acero
    en mi pecho su ala,
    sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
    no esconda como acero
    en mi pecho su ala,
    sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento."
    Sin embargo, también enjuicia el deseo...por lo tanto nos lleva a especular para aclarar si todo en la vida le es tortura, y por qué su duelo. Un abrazo. carlos

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    1. Gracias, Carlos, por tu lectura atenta y por tus aportaciones a este espacio abierto.
      Que tengas una buena entrada de noviembre, mucha suerte. Un abrazo.

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  2. Hola, Clarisa:
    Confío en que estés/estéis bien.
    Siento una especial debilidad ante los versos de Cernuda (no sé si te había comentado que, de ponerle un título genérico a mis enninaciones, éste sería “Buscando el olvido”), al igual que habitualmente encuentro gran complicidad en tus reflexiones.
    Pero hoy no, debo serte sincero. En las últimas semanas, mi zozobra anímica se ha centrado en el concepto “identitario” como ciudadano. Y, para mi sorpresa, he descubierto que siento mía la bandera que nunca sentí nuestra. Me temo que esto puede ser señal de que mi vida se está empequeñeciendo, y de que mi ánimo está envejeciendo.
    Por vez primera, me preocupa la sociedad en la que crecerán los hijos de mis amistades, me preocupa un futuro que sé que no viviré. Yo moriré solo, pero no quiero que ellos vivan desolados. Me preocupa morir con dignidad, la heredad ya está asignada.

    Gracias, Clarisa, por estas conversaciones. No quiero vivir solo.
    Un abrazo cálido, compañera.

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    1. Gracias, por todo, Nino. Es muy agradable poder intercambiar contigo impresiones, aquí, en este espacio, aparentemente tan reducido. Me encanta tus ánimo literario y tus opiniones, también tu "zozobra anímica", je. Yo creo que aún sin que nos centremos en ello, la búsqueda identificatoria es algo natural que nos hace mantenernos alerta ante todo el devenir mundano. Somos parte de la rueda (al menos mientras estamos vivos) o así parece; aunque la rueda vaya por lugares en los que no nos sentimos cómodos, es una experimentación del vivir. Y en ese reto pasa la vida, queramos o no.
      Yo, por circunstancias personales, me identifico con muchas banderas, y en esto, (quizá al contrario que te ocurre a ti), no siento como propia a ninguna en concreto, más bien muchas podrían ocupar un sitio preferente.
      Hay muchas "identidades" en el mundo, tantas como personas. Apruebo la idea de tener esos símbolos propios y marcar el territorio, pero nunca para cerrarlos a otros, sino para ser con otros, un coexistir amplio, abierto a ser mejores humanos con su idiosincrasia.
      Es muy emotivo este compartir pensamientos, Nino, algo que me resulta muy agradable y me hacen sentir tu cercanía.
      Un cariños abrazo, amigo. ¡Salud!

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    2. Buenas tardes, Clarisa:
      Hace 7 años que soy más dado a la calma que a la zozobra, dejo para otros jugar a que el infierno los persiga. Pero, últimamente siento una sensación desasosegante de cambio; aunque, si lo pienso con clama creo que es sólo que me siento viejo y es algo que llevo mal, muy muy mal.

      Estoy muy enraizado a mi tierra (mis antepasados asturianos se remontan a muchas generaciones) y a mi hogar (llevo 52 años viviendo en el mismo edificio y 27 en mi casa) pero nunca me había sentido cercano a la idea de una nación/estado. Para mi sorpresa, hace días que me identifico como “español, de España”.

      Gracias por todo el aprecio que me muestras.
      Feliz tarde, compañera.

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    3. Gracias, amigo escritor, por tu relato emocional. Cada cual llevamos el paso del tiempo, unos en los huesos, otros en los ojos; otros en la palma de su mano, en sus dedos, en sus sueños... Pero lo más emotivo de todo, es poder contarlo, expresarlo del modo que mejor lo identifique.
      Me gusta que te sientas español y nos comuniquemos en el idioma español, es bonito. (Hay gente en el mundo que no puede comunicarse en su lengua materna y tampoco puede vivir en su país de origen ni sentirse de su lugar de nacencia) Tenemos suerte!
      Gracias por tus atentas palabras y por siempre estar ahí, con tus respuestas y reflexiones.
      Feliz jueves, Nino.

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  3. Qué ruido tan triste hacen dos cuerpos cuando se aman...qué ruido tan triste, qué contradictorio suena esto cuando el sonido de dos cuerpos cuando se aman ya no es ruido sino la sinfonía del amor escapándose por los poros de dos seres que en virtud del amor son felices, por lo menos en ese instante de intimidad. A veces y, me pregunto si no sería el caso de Cernuda en tierras de México, el poeta como ser humano que es, cae en un estado de angustia o de nostalgia o de ambas cosas a la vez, como me ha estado sucediendo a mi en estos últimos meses, y salen, entonces, unos poemas que son la sangre o el espejismo del alma del poeta. El poema se hace vigorozo en metáforas de una tristeza álgida, de una brutalidad terrible que nos deja pensando con el alma arrugada y el corazón galopando por las desoladas estepas de la sinrazón. August Strindberg, el gran dramaturgo, Poeta, pintor y novelista sueco, mostró en su obra de una profundidad artística y filosófica su visión muy particular de la sociedad en la que le tocó vivir en su época, su rechazo a lo establecido y su marcada misoginia. Su libro "Solo" refleja, de alguna manera su mundo caótico, el que, paradójicamente, le permite desarrollar genialmente su obra. Me parece ver en el poema de José Cernuda, un cierto reflejo de Strindberg, en el sentido de que lo que es extraordinario para la gente común y "silvestre" no es, para ellos, más que una simple rutina de la vida, casi sin valor, como, aparentemente, lo expresa Cernuda en este verso de su poema:
    "Allá donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya.
    Sometido a otra vida su vida,
    sin más horizonte que otros ojos frente a frente..."
    Bueno, creo que ya está bien de especulaciones.

    Mi apreciada Clarisa, ahora me siento con más ánimo y agradezco tus palabras oportuna en Contrastes; he sentido que estoy recuperando mis fuerzas para seguir haciendo lo que me gusta, ver la vida de otro color y para no abandonar mi blog.
    Me has emocionado con la primicia de tu libro, por citar en uno de tus poemas mi poema "Algún día de amaré", poema que me gusta mucho y que, por supuesto, refleja el entorno en el que vivo. Mil gracias, apreciada Poeta...eres un ser humano fenomenal!
    Te dejo uno de mis mejores abrazos y un beso escandinavo.

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    1. Gracias, Gustavo, por tan precioso comentario y tan ¡vivo!. Celebro que tengas mejor ánimo para no dejar de publicar en el blog y seguir ofreciéndonos riqueza literaria y personal en tu espacio.
      Y gracias por tus buenos deseos hacía el nuevo proyecto que espero salga en breve a la luz y en el cual hay muchas ganas de ser palabra.
      Un abrazo, poeta. También te deseo lo mejor y suerte en tu camino. ¡Salud!

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  4. es un poemazo, trataré de leer el libro. un beso

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    1. Hola, Alex.
      Sí, Cernuda fue un escritor muy especial y merece ser leído. A mi me encanta.
      Un abrazo y buena semana para ti.

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